viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Es el apóstol Pedro el fundamento de la Iglesia?



“Y yo también te digo, que tú eres Pedro [petros], y sobre esta roca [petra] edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”, Mateo 16:18.
Cuando Pedro reconoce a Jesús como “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16), el Señor le dice que esto “no le reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17), y luego dice “tú eres Pedro, y sobre esta roca (piedra) edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18).  Esto ha dado argumentos para que algunos digan que Pedro fue el primer papa. ¿Cuando Jesús dice “sobre esta piedra” a quién se refiere?

Dentro de este contexto, existen cuatro posibilidades en cuanto a qué o quién se refirió Jesucristo cuando habló estas palabras:

1. A Pedro.

2. A la declaración de Pedro.

3. A la obra de revelación divina a Pedro.

4. A Cristo mismo.

No cabe duda alguna que la conversación era con el Apóstol Pedro; sin embargo, no creo que la interpretación católica pueda ser defendida con la Biblia, ¿porqué? Porque no acostumbramos interpretar la Biblia basados en un solo verso sino dentro de un contexto inmediato y dentro del contexto bíblico e histórico en su totalidad. Lo más importante sobre este tema de todo es que la Biblia no es silenciosa acerca del mismo sino que hay declaraciones explícitas y claras que nos ayudan a entender que trataba Jesús cuando dijo lo que dijo. De las posibilidades mencionadas arriba, podemos descartar a Pedro ya que en ninguna otra parte de la Biblia se confirma que la roca sobre la cual se fundamenta la iglesia sea Pedro. La otra alternativa podría ser la declaración de Pedro, esta parece ser una mejor opción que la anterior, es decir, aquellos quienes confiesan a Jesús como el Mesías y le reciben como el Hijo del Dios viviente son unidos a la iglesia, de esa manera se podría entender que “la confesión” es la roca. Pero esa confesión, no viene por iniciativa humana sino por obra divina, así que la opción dos y tres van unidas, es Dios quien revela la verdad a las personas que han de ser salvadas. Aunque estas dos cosas son ciertas, no podemos pensar que ‘dentro de este contexto’, en realidad la roca sobre la cual la iglesia se levanta sea esta declaración. La última opción presentada es que la roca es Cristo mismo.


“Sobre esta roca edificaré mi iglesia” ¿Es Pedro la roca sobre la cual está edificada la iglesia?

El debate se ha centrado particularmente en el significado de las palabras ‘petros’ y ‘petra’.  Se ha señalado que Jesús utilizó un juego de palabras para hacer una distinción entre las palabras ‘Petros y Petra’, donde [petros] que significa piedra pequeña era puesto en contraste con [petra] que significa ‘gran roca’.

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro[petros], y sobre esta roca[petra]edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18). Pero interesantemente, la traducción literal de Young traduce ambas palabras como ‘roca’. “And I also say to thee, that thou art a rock (roca), and upon this rock (roca)I will build my assembly, and gates of Hades shall not prevail against it”, Matthew16:18 (YLT).

Existe de veras una diferencia o es simplemente un asunto del lenguaje donde ‘petros’ es masculino para referirse al nombre de Pedro en griego y ‘petra’ es femenino para referirse a la persona de Pedro. Veamos la concordancia de Vine sobre los términos [petros] y [petra]:

- Petros = denota un trozo de roca, una piedra en contraste a ‘petra’, una masa rocosa.

- Petra = denota una masa de roca, en distinción a ‘petros’ una piedra o peñascos sueltos o una piedra que se pueda arrojar o mover con facilidad.

De acuerdo al significado distinto de las palabras es probable que el juego de palabras sea cierto, es una comparación entre “Pedro”, piedra movida fácilmente y “Jesús”, la masa rocosa que no puede ser movida. Ambas son ‘rocas’ como lo traduce la Biblia literal de Young, pero dos distintas clases de roca. Jesús, por lo tanto no estaba poniendo a Pedro como fundamento sino a sí mismo, Cristo como Mesías, el Hijo del Dios viviente quien Pedro había acabado de identificar por revelación divina, era “la roca” sobre la cual la iglesia se levantaría, pero esto es solo parte de la evidencia. Creo que esta opción está más en línea con la Palabra de Dios.

Cristo es la Roca

La Biblia identifica a Cristo como “la roca”, por ejemplo:

En Mateo 21:42 leemos que “Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?”

En la cita de arriba, Jesús estaba citando las palabras proféticas de Isaías quien se refirió al Mesías como la piedra desechada (Isaías 8:14). En el siguiente verso vemos como el Apóstol Pablo confirma que Jesús es “la piedra” angular sobre quien la iglesia es edificada sobre el “fundamento de los apóstoles y profetas”. Es interesante que no dice nada sobre la iglesia siendo edificada “sobre Pedro” siendo la roca singularmente sino sobre “los apóstoles y profetas” en plural. Esto sencillamente significa que tanto los profetas del Antiguo Testamento como los apóstoles del Nuevo Testamento, hablaron de esto en sus profecías (los profetas) y en su interpretación de la profecía (los apóstoles).

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”, Efesios 2:20-22.

Pedro dice que Cristo es el fundamento

La interpretación de que la roca sobre la cual la iglesia es edificada es Jesucristo y no Pedro, se hace aun más clara cuando vemos que el mismo Pedro afirma en su segundo sermón afirman que la roca es Jesucristo: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo”, Hechos 4:11.

Además, en su primera carta afirma tres veces consecutivas que Cristo, y no él, es la piedra del ángulo o piedra principal en la iglesia: “Acercándonos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en Él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis; Él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados”, 1 Pedro 2:4-8.

Considero que este es otro de esos puntos de interpretación en los cuales la Iglesia Católica Romana está equivocada. Esa interpretación es creada para poder ‘probar’ que Pedro fue “el primer papa” y que la iglesia fue edificada sobre él, pero tal afirmación no es corroborada con las Escrituras, especialmente cuando desde el Antiguo Testamento se habla de esa ‘roca’ como Dios mismo y la teología Cristiana afirma que Jesús es Dios ‘Emanuel’, eso es “Dios con nosotros” (Mateo 1:23); Dios manifestado en carne, y como tal, estamos seguros que cuando hablaba de “la roca” [petra], se estaba refiriendo a sí mismo y no a Pedro: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo”, 1 Corintios 10:4.

“Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en Él; es justo y recto. De la Roca que te creó te olvidaste; te has olvidado de Dios tu creador”, Deuteronomio 32:3, 4, 18.  

“No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio (roca) como el Dios nuestro”, 1 Samuel 2:2.

“Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? ¿Y qué é roca hay fuera de nuestro Dios?”, 2 Samuel 22:32. 

“Sean gratos las dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío”, Salmos 19:14.

“No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay fuerte (Roca); no conozco ninguno”, Isaías 44:8.

Son decenas las citas bíblicas que afirman que Dios es la roca y no hay otra roca sino Dios, que el Dios, “el redentor” de Israel (Como Cristo) es la roca. De hecho, la cita de Mateo 16 donde Jesús afirma ser “la roca” es otra declaración de su divinidad e igualdad con el Dios del antiguo testamento, nuestra “roca eterna”.

“Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos (la Roca eterna)”, Isaías 26:4.

Debemos recordar que Jesús a menudo enseñaba por medio de ilustraciones; por ejemplo, cuando el dijo yo soy el “agua, el que tiene sed venga y beba” lo dijo en una ocasión cuando se estaba derramando agua por las escalinatas del templo en Jerusalén (Juan 7:37-38) en la fiesta de la purificación (Hanukah), alguno podría fácilmente confundir el “agua” de la que Cristo habló con agua natural pero Juan rápidamente explica que se refería al Espíritu Santo (vs. 39).  En otra ocasión estando en el templo, Jesús dijo: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Juan 2:19) Los que estaban presente pensaron que Jesús hablaba del templo de piedras el cual, según respondieron ellos “En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?” (vs. 20) pero Juan explica para el que lee entienda que “el templo” no era aquel en que se encontraban, no era el templo de piedras sino su cuerpo: “Mas Él hablaba del templo de su cuerpo” (Juan 2:21).

En la ocasión cuando Jesús dijo que estas palabras a Pedro y al resto de sus discípulos, ellos se encontraban en ‘Cesarea de Filipo’, esta ciudad era reconocida porque hay en ella una enorme piedra o gran colina rocosa en la cual los paganos religiosos hacían nichos para poner imágenes de sus dioses y había allí un templo al Dios griego Panias. Es muy probable que Jesús estuviera dando una enseñanza visual a sus discípulos al hacer esta declaración. Las “puertas del Hades”, por lo tanto, puede ser una referencia al engaño de la falsa religión de aquellos que adoraban junto a aquella gran roca, no serían suficiente como para ‘detener’ la edificación de la iglesia, la cual ocurre cuando las personas salen de detrás de “las puertas del Hades” y vienen a formar parte de la iglesia de Cristo. La obra de salvación es exitosa, no a causa de Pedro sino a causa de Jesús mismo quien es la roca de nuestra salvación.

“En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio”, Salmos 62:7.

Los gigantes de la antigüedad


¿Quiénes eran los hijos de Dios que se mencionan en Génesis 6:1,2? Algunos opinan que los hijos de Dios fueron ángeles caídos que tuvieron sexo con las hijas de los hombres y que esta unión dio origen a una raza de gigantes.
¿Quiénes eran los gigantes de Génesis 6?

¿Quiénes eran los hijos de Dios que se mencionan en Génesis 6:1,2? Algunos comentaristas opinan que estos hijos de Dios fueron ángeles caídos que tuvieron sexo con las hijas de los hombres y que esta unión dio origen a una raza de gigantes. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Este pasaje de la Escritura se ha dado varias interpretaciones por distintos estudiantes de la Biblia. Algunas consideraciones al respecto. Leamos:

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”, Génesis 6:1-8.

La Biblia Reina Valera 1995 ofrece el siguiente comentario sobre este pasaje:

Génesis 6:2 Los hijos de Dios: Algunos intérpretes consideran que se trata de seres divinos o celestiales (ver Job 1:6; 2:1; 38:7; Salmo 29:1; 89:7); otros piensan que son hijos de la línea piadosa de Set, o de las familias gobernantes (cf. Salmo 82.6). La primera interpretación toma en cuenta una creencia común entre los pueblos de la región, acerca de una raza de gigantes que habrían nacido de la unión antinatural de seres sobrenaturales con mujeres. Aunque el relato bíblico contiene aspectos oscuros, su intención es afirmar una vez más la incontenible expansión del pecado en el mundo y la corrupción creciente del género humano. Véanse 1 Pedro 3:20; Judas 6.

Unos piensan que cuando se habla de “los hijos de Dios” es una referencia a “ángeles caídos” ya que así son llamados los ángeles en otras parte de la Biblia como se señala en el apunte. Otros piensan que se trata del linaje de Set porque también los hombres son llamados “hijos del altísimo”.

¿Cuál interpretación es la Correcta?

1. Que los “hijos de Dios” se refiere a ángeles:

La interpretación que dice que los hijos de Dios son ángeles toma su interpretación, como lo dice el apunte de la RV95, de la creencia judía del primer siglo. Los judíos creían que esa referencia era que “los hijos de Dios” era referencia a los ángeles. Josefo, el historiador judío dice lo mismo:

Josefo – Antigüedades de los Judíos Libro 1 Cap.:1

"(73) pues muchos ángeles de Dios acompañados con mujeres engendraron hijos, que fueron injustos, y desechadores de todo lo que es bueno, a razón de la confianza que tenían en su propia fuerza: la tradición es esta, que estos hombres hacían lo que parecen ser los actos de lo que los griegos llaman gigantes. (74) Pero Noé estaba muy incomodo con lo que ellos hicieron; y, estando descontento por su conducta, los persuadió a que cambiaron sus disposiciones y sus acciones por otra mejor; - pero, viendo que ellos no cedían ante tal, sino que eran esclavos de sus propias conciencias y placeres malvados, el tuvo miedo que ellos lo mataran, junto con su esposa y sus hijos, y aquellas con quienes ellos se habían casado; por eso se fueron de aquella tierra.

La Versión Literal de la Biblia Young en Inglés dice:

1 “And it cometh to pass that mankind have begun to multiply on the face of the ground, and daughters have been born to them,

2 and sons of God see the daughters of men that they [are] fair, and they take to themselves women of all whom they have chosen… 4 The fallen ones were in the earth in those days, and even afterwards when sons of God come in unto daughters of men, and they have borne to them -- they [are] the heroes, who, from of old, [are] the men of name.

Traducción: 1 Y vino a suceder que la humanidad habían comenzado a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y le habían nacido hijas a ellos, 2 y los hijos de Dios ven las hijas de los hombres que [son] hermosas  4 Los caídos estaban en la tierra en aquellos días, y aun después cuando los hijos de Dios se allegaron a las hijas de los hombres, y ellos les hubieron nacido – ellos (o aquellos) [son] los héroes, quienes, desde la antigüedad, [son] los hombres de renombre.

La palabra original para ‘gigantes’ es ‘nefilim.’ El significado del lenguaje sugiere que estos son seres “caídos” como lo pone la versión literal Young. Los que interpretan que los “hijos de Dios” fueron ángeles también argumentan que los ‘gigantes’ o “caídos” que se mencionados en el pasaje, son el producto de esa unión entre los ángeles con los las mujeres.

Las traducciones de otras versiones, no parecen indicar tan claramente que los gigantes hayan sido el resultado de la unión entre los seres angelicales y las mujeres humanas. Al contrario, parece indicarse que los nefilim, ‘cairos’ o ‘gigantes’ estaban en la tierra antes que la unión de los hijos de Dios con las hijas de los hombres tomase lugar, y siguieron existiendo después de ellos, pero no necesariamente como producto de la unión entre seres humanos con seres angelicales. Por ejemplo leemos en la versión Reina Valera Antigua:

“Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que entraron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de nombre”, Génesis 6:4.

Aunque la lectura del pasaje en otras versiones no sustenta la idea que la unión de “los hijos de Dios” con “las hijas de los hombres” resultó en el nacimiento de los caídos, la versión literal parece respaldar tal idea cuando dice en el verso cuatro:

Los caídos estaban en la tierra en aquellos días, y aun después cuando los hijos de Dios se allegaron a las hijas de los hombres, y ellos les hubieron nacido – ellos (o aquellos)  [son] los héroes, quienes, desde la antigüedad, [son] los hombres de renombre.

La versión NVI va más allá que la traducción textual y parece declarar que los gigantes vinieron como resultado de tal unión entre ángeles y mujeres humanas:

“Cuando los seres humanos comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas. Entonces tomaron como mujeres a todas las que desearon. Pero el Señor dijo: «Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque no es más que un simple mortal; por eso vivirá solamente ciento veinte años». Al unirse los hijos de Dios con las hijas de los seres humanos y tener hijos con ellas, nacieron gigantes, que fueron los famosos héroes de antaño. A partir de entonces hubo gigantes en la tierra”, Génesis 6:1-4.

Como los ángeles son seres espirituales, la creencia dice que estos ángeles corruptos ocuparon los cuerpos de seres humanos varones para copular con las mujeres.

La mención de Pedro referente a los ángeles que están bajo prisiones es mencionada como referencia a este suceso:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”, 1 Pedro 3:18-20.

Este pasaje juntamente con la mención de Judas sobre ángeles que dejaron su propia morada, es decir, se entiende “el lugar establecido por Dios para ellos” para venir a morar en cuerpos humanos fueron castigados por eso:

“Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”, Judas 6.

En fin, pienso que la fortaleza de esta interpretación tiene como base primordial la tradición judía de entender estos textos de esta forma.

2. Que se refiere a la descendencia santa de Set

Esta posición ha sido preferida por otro grupo de intérpretes que rechazan la posición mencionada arriba. Existen varias razones por la cual se opta por esta explicación. Primeramente, a la luz del Nuevo Testamento, aprendemos de los labios de Jesús que los ángeles, siendo seres espirituales, “ni se casan ni se dan en casamiento”. Esto, significa que no pueden procrearse entre ellos, ni mucho menos con otras razas.

El que los ángeles pudiendo copular con humanos produjeran una raza de gigantes indicaría el poder creativo aparte de lo planeado por Dios desde el principio.  Adicionalmente, el que los ángeles tengan material genético reproductivo compatible con los humanos, no es probable. Si los ángeles no fueron creados para reproducirse, y no hay indicación alguna en la Biblia de que hayan sido creados así; entonces no hay necesidad alguna que ellos tengan capacidad de reproducción genética. Esto Tal idea es ajena a la revelación de la Escritura. A esto se debe añadir que la capacidad reproductiva no es un asunto del espíritu del hombre sino del cuerpo biológico del ser humano y los ángeles no tienen cuerpo físico. Si un ángel ‘invade’ el cuerpo de un ser humano, como ocurre en el caso de los ‘poseídos’ por demonios, lo que sale de la unión entre ese “hombre poseído” y la mujer con la que tiene relaciones es un hombre normal porque los genes que fecundan el ovulo de la mujer son de un ser humano, no el demonio.

Por otra parte, la frase “hijos de Dios” no es utilizada solamente para referirse a los ángeles sino también a los hombres, especialmente aquellos que tienen una relación de Padre-Hijo con Dios. Por ejemplo, el pueblo de Israel fue llamado “hijo de Dios” (Oseas 11:1); nosotros al venir a Cristo somos llamados “hijos de Dios” (Juan 1:13); Adán fue llamado hijo de Dios (Lucas 3:38), etc. En contraste a los “hijos de Dios” están los “hijos del diablo”, como el mismo Jesús llamó a los Fariseos que no creían o los “hijos de los hombres” en el sentido de los pertenecientes a la “raza humana caída” como tal:

“Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres”, Génesis 11:5.

También, como mencionamos arriba, el pasaje parece indicar que los gigantes no tienen nada que ver con la unión de los ‘hijos de Dios’ con ‘las hijas de los hombres’. La mención a ellos no es con el propósito de establecer un resultado producto de una relación sino de que ellos existían en ese tiempo y después de ese tiempo. El punto del pasaje es resaltar la maldad de la raza humana y no necesariamente hablar de una relación intima entre los seres humanos y los seres espirituales:

“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”, Génesis 6:6.

El resultado de una mezcla entre hombres y ángeles muy difícilmente podría ser llamada “hombres” y mucho menos “hecho por Jehová”. Por lo tanto, el pasaje trata de cómo un linaje de gente dedicada a Dios como lo era la descendencia de Set, pecaron contra el al poner sus ojos en las mujeres de la tierra que no tenían una relación con Dios. Esto, por supuesto hizo que a Dios le doliera haber hecho al hombre y dice:

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”, Génesis 6:5.

Conclusión

La primera interpretación goza del respaldo de muchos intérpretes y maestros respetables de la Biblia así como de la tradición judía que data por lo menos del primer siglo, las razones expuestas arriba a favor de una descendencia de Set, levantada en adoración al verdadero Dios mezclándose con gente que no adoraba a Dios, parece hacer más justicia tanto al pasaje como al resto de la Biblia.

El Gran Reformador

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Martín Lutero es el autor de un hecho que marcó un hito en la historia del cristianismo. Fijó en la puerta de la Iglesia de Wittenberg  sus noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias y dio origen a la Gran Reforma.
Para dar el debido valora la Obra de Martín Lutero, es necesario recordar el obscurantismo y la confusión que reinaban en la época en que nació.
Se calcula que por lo menos un millón de albigenses habían sido muertos en Francia en cumplimiento de una orden del Papa, quien había dispuesto que esos “herejes” que sustentaban la Palabra de Dios fuesen cruelmente exterminados. Wycliffe, “la Estrella del Alba de la Reforma”, había traducido la Biblia a la lengua inglesa, Juan Hus, discípulo de Wycliffe, había muerto en la hoguera en Bohemia suplicando al Señor que perdonase a sus perseguidores. Jerónimo de Praga, compañero de Hus y también un erudito, había sufrido el mismo suplicio cantando himnos en la llama hasta que exhaló su último suspiro. Juan Wessel, un notable predicador de Erfurt, había sido encarcelado por enseñar que la salvación se obtiene por gracia; aprisionaron su frágil cuerpo entre hierros, donde murió cuatro años antes del nacimiento de Lutero. En Italia, quince años después del nacimiento de Lutero, Savonarola, un hombre dedicado a Dios y fiel predicador de la Palabra, fue ahorcado y su cuerpo fue reducido a cenizas, por orden de la Iglesia.

Fue en tal época en que nació Martín Lutero en Eisleben, Alemania. Como muchos de los hombres más célebres, pertenecía a una familia pobre. El padre trabajaba en las minas de cobre, y la madre, además de atender sus quehaceres domésticos, trasportaba leña sobre sus espaldas desde el bosque.

El padre de Martín, sintiéndose muy satisfecho con los trabajos escolares de su hijo, decidió mandarlo, cuando cumplió los trece años de edad, a la escuela franciscana de la ciudad de Magdeburgo.

Cuando ya estaba a punto de abandonar sus estudios, para ponerse a trabajar con las manos, cierta señora acomodada, doña Úrsula Cota, atraída por sus oraciones en la Iglesia y conmovida por la humildad con que recibía cualquier sObra de comida, en su puerta, lo acogió en el seno de su familia. Por vez primera Lutero conoció lo que era la abundancia.

A los dieciocho años, Martín deseaba estudiar en una universidad. Su padre lo envió a Erfurt, que era entonces el centro intelectual del país, donde cursaban sus estudios más de mil estudiantes. El joven estudió con tanto ahincó, que al fin del tercer semestre obtuvo el grado de bachiller en filosofía. A la edad de veintiún años alcanzó el segundo grado académico, el de doctor en filosofía; los estudiantes, profesores y autoridades le rindieron significativo homenaje.

Su padre, deseando que Martín llegara a ser abogado y se volviese célebre, le compró “el Corpus Juris”, que es gran Obra de jurisprudencia muy costosa. Sin embargo, varios acontecimientos influyeron en Lutero induciéndolo a entrar a la vida monástica, decisión que llenó de profunda tristeza a su padre y horrorizó a sus compañeros de la universidad.

En la biblioteca se encontró con la Biblia completa, en latín. Hasta entonces Lutero había creído que las pequeñas porciones escogidas por la Iglesia para que se leyeran los domingos eran toda la Palabra de Dios. Después de leer la Biblia durante un largo rato, exclamó: “¡Oh!” ¡Si la Providencia me diese un libro como éste, solo para mí!”

Antes de cumplir sus veintidós años de edad, el joven se dirigió al convento de los agustinos. El monasterio de los agustinos era el mejor de los claustros de Erfurt.

Durante el año de noviciado, antes de hacerse monje, los amigos de Lutero hicieron todo lo posible para disuadirlo de que llevase a cabo su decisión.

En ese tiempo, el vicario general de la orden de los agustinos, Staupitz, visitó el convento. Era un hombre de gran discernimiento y devoción profunda; comprendió inmediatamente el problema del joven monje y le ofreció una Biblia en la cual éste leyó: “El justo vivirá por fe”. Lo que por tanto tiempo Lutero había anhelado, ahora ya lo poseía.

Lutero se ordenó de sacerdote. La primera misa que celebró fue un gran suceso. Su padre, que no lo había perdonado desde el día en que había abandonado sus estudios de jurisprudencia hasta ese momento, asistió a la primera misa, después de viajar a caballo desde Mansfield acompañado por veinticinco amigos y trayendo un buen donativo para el convento.

Después que cumplió los veinticinco años de edad, Lutero fue designado para la cátedra de filosofía de Wittenberg, hasta donde se mudó para vivir en el convento de su orden. En medio de las ocupaciones que le imponía su cátedra de filosofía, se dedicó al estudio de las Escrituras, y en ese primer año obtuvo el título de “bachiller en Biblia”.

Uno de los puntos culminantes de la biografía de Lutero fue su primera visita a Roma. Había surgido una disputa reñida entre siete conventos de los agustinos y decidieron llevar los puntos de la desavenencia para que el Papa los resolviera. Lutero fue escogido para representar a su convento en Roma.

Entonces vio la corrupción tan generalizada que había en Roma. Al llegar de regreso a su convento, el vicario general insistió en que diese los pasos necesarios para obtener el título de doctor, el cual le daría el derecho de predicar.

El mismo escribió lo siguiente acerca de la gran trasformación que experimentó su vida en ese tiempo: “Deseando ardientemente comprender las palabras de Pablo, comencé a estudiar su epístola a los Romanos. Sin embargo, noté que en el primer capítulo consta que la justicia de Dios se revela en el Evangelio (vv. 16, 17). Yo detestaba las palabras: la justicia de Dios, porque conforme me enseñaron, yo la consideraba como un atributo del Dios Santo que lo lleva a castigar a los pecadores. A pesar de vivir irreprensiblemente como monje, mi conciencia perturbada me mostraba que era pecador ante Dios. Así, yo detestaba a un Dios justo, que castiga a los pecadores… Tenía la conciencia intranquila, en lo íntimo mi alma se sublevaba. Sin embargo, volvía siempre al mismo versículo, porquequería saber lo que Pablo enseñaba. Al fin, después de meditar sobre ese punto durante muchos días y noches, Dios en su gracia infinita me mostró la palabra: “El justo vivirá por la fe”. Vi entonces que la justicia de Dios, en este versículo, es la justicia que el hombre piadoso recibe de Dios mediante la fe, como una dadiva”.

Durante una convención de agustinos Lutero fue invitado a predicar, pero en vez de dar un mensaje doctrinal de sabiduría humana, pronunció un ardiente discurso contra la lengua maldiciente de los monjes. ¡Lo eligieron director a cargo de once conventos!

En ese tiempo la peste procedente del oriente, visitó a Wittenberg. Se calcula que la cuarta parte de la población de Europa, la mitad de la población de Alemania, fue segada por la peste. Cuando profesores y estudiantes huyeron de la ciudad, instaron a Lutero que huyese también; pero él respondió: “Mi lugar está aquí; el deber no me permite ausentarme de mi puesto…”

Después ocurrió un hito en la historia del cristianismo. En el mes de octubre de 1517, Lutero fijó a la puerta de la Iglesia del Castillo Wittenberg sus 95 tesis, cuyo tenor era que Cristo requiere el arrepentimiento y la tristeza por el pecado cometido, y no la penitencia. Lutero fijó sus tesis o proposiciones para un debate público, en la puerta de la Iglesia, como era costumbre en ese tiempo. Pero esas tesis, escritas en latín, fueron enseguida traducidas al alemán, al holandés y al español. Antes de transcurrido un mes, para sorpresa de Lutero, sus tesis ya habían llegado a Italia y estaban haciendo temblar los cimientos del viejo edificio de Roma.

Fue como consecuencia de ese acto de fijar las 95 tesis en la puerta de la Iglesia de Wittenberg que nació la Reforma, es decir, que fue eso lo que dio origen al gran movimiento de almas que en todo el mundo ansiaban volver a la fuente pura, a la Palabra de Dios. Sin embargo, Lutero no atacó a la Iglesia católica; al contrario, salió en defensa del Papa contra los vendedores de indulgencias.

En el mes de agosto de 1518, Lutero fue llamado a Roma para responder a la acusación de herejía que se le imputaba. No obstante, el elector Federico no consintió que lo sacasen fuera del país, por lo que Lutero fue intimado a presentarse en Augsburgo. “Te quemarán vivo”, insistían sus amigos. Lutero entonces les respondió resueltamente: “Si Dios sustenta la causa, la causa subsistirá”.

La orden que emitió el anuncio del Papa en Augsburgo, fue: “Retráctese o no saldrá de aquí”. Sin embargo, Lutero consiguió huir de la ciudad atravesando una pequeña cancela en el muro de la ciudad, aprovechando la obscuridad de la noche. Al llegar de nuevo a Wittenberg, un año después de fijar sus tesis, Lutero se había convertido en el personaje más popular de toda Alemania. No existían periódicos en ese tiempo, pero de la pluma de Lutero fluían las respuestas a todos sus críticos, que eran luego publicadas en folletos. Lo que Lutero escribió en esa forma, hoy completa cien volúmenes.

Cuando la bula de excomunión, enviada por el Papa, llegó a Wittenberg, Lutero respondió con un tratado dirigido al Papa, León X, exhortándolo en el nombre del Señor a que se arrepintiese. La bula del Papa fue quemada fuera del muro de la ciudad de Wittenberg ante una gran multitud.


*Cuando el nuncio del Papa exigió a Lutero que se retractase ante la augusta asamblea, él respondió: “Si no me refutareis por el testimonio de las Escrituras o por argumentos –puesto que no creo ni en los Papas ni en los concilios, siendo evidente que muchas veces ya se engañaron y se contradijeron entre sí– mi conciencia tiene que atacar la Palabra de Dios. No puedo retractarme, ni me retractaré de nada, puesto que no es justo, ni seguro actuar contra la conciencia. Dios me ayude”.*

La gran respuesta
No obstante, el Emperador Carlos V, que iba a convocar su primera Dieta en la ciudad de Worms, quería que Lutero compareciese para responder, personalmente, a los cargos de sus acusadores. Los amigos de Lutero insistían que no fuese, alegando: ¿No fue Juan Hus entregado a Roma para ser quemado, a pesar de la garantía de vida dada por el Emperador? Pero en respuesta a todos los que se esforzaban en disuadirlo a comparecer ante sus terribles enemigos, Lutero fue fiel al llamado de Dios.

En su viaje a Worms, el pueblo afluyó en masa para conocer al gran hombre que había tenido el coraje de desafiar la autoridad del Papa. En Mora predicó al aire libre, porque en las Iglesias ya no cabían las enormes multitudes que querían oír sus sermones. Al avistar las torres de las Iglesias de Worms, se irguió en la carroza en que viajaba y cantó su himno, el más famoso de la Reforma: “Ein Feste Burg”, esto es, “Castillo fuerte es nuestro Dios”. Al entrar por fin a la ciudad, lo acompañaba el pueblo en una multitud mucho mayor que la que había ido a recibir a Carlos V. Al día siguiente lo llevaron ante el emperador, a cuyo lado se encontraban el delegado del Papa, seis electores del imperio, veinticinco duques, ocho margraves, treinta cardenales y obispos, siete embajadores, los diputados de diez ciudades y un gran número de príncipes, condes y varones.

Es fácil imaginar que el reformador fuese un hombre de mucho coraje y de físico vigoroso como para enfrentar tantas fieras que ansiaban despedazarle el cuerpo. Pero la verdad es que había pasado una gran parte de su vida alejado de los hombres y, sobre todo, se encontraba muy débil por el viaje, durante el cual había tenido necesidad de que lo atendiese un médico. Sin embargo, no perdió su entereza y se mostró valeroso, no en su propia fuerza, sino en el poder de Dios.

Sabiendo que tenía que comparecer ante una de las más importantes asambleas de autoridades religiosas y civiles de todos los tiempos, Lutero pasó la noche anterior en vigilia. Postrado con el rostro en tierra, luchó con Dios llorando y suplicando.

Se cuenta que, al día siguiente, cuando Lutero atravesó el umbral del recinto donde comparecía ante la Dieta, el veterano general Freudsburg puso la mano en el hombro del Reformador y le dijo: “Pequeño monje, vas a enfrentarte a una batalla diferente, que ni yo ni ningún otro capitán jamás hemos experimentado, ni siquiera en nuestras más sangrientas conquistas. Sin embargo, si la causa es justa, y estás convencido de lo que es, avanza en nombre de Dios, y no temas nada, que Dios no te abandonará”. El gran general no sabía que Martín Lutero había vencido la batalla en oración y que entraba solamente para declarar que la había ganado a peores enemigos.

Cuando el nuncio del Papa exigió a Lutero que se retractase ante la augusta asamblea, respondió: “Si no me refutareis por el testimonio de las Escrituras o por argumentos –puesto que no creo ni en los Papas ni en los concilios, siendo evidente que muchas veces ya se engañaron y se contradijeron entre sí– mi conciencia tiene que atacar la Palabra de Dios. No puedo retractarme, ni me retractaré de nada, puesto que no es justo, ni seguro actuar contra la conciencia. Dios me ayude”.

La ciudad de Worms, al recibir la noticia de la osada respuesta dada por Lutero al nuncio del Papa, se alborozó.

A pesar de que los papistas no consiguieron con su influencia que el emperador violase el salvoconducto y quemase en una hoguera al pequeño hereje, Lutero, sin embargo, tuvo que enfrentar otro grave problema. El edicto de excomunión entró inmediatamente en vigor; Lutero, según la excomunión, era considerado un criminal y, al terminar el plazo de su salvoconducto, tendría que ser entregado al emperador; todos sus libros debían ser incautados y quemados; el hecho de ayudarlo de cualquier manera que fuese, sería considerado un criminal capital.

Su tremenda Obra
Pero a Dios le es fácil cuidar de sus hijos. Estando Lutero de regreso a Wittenberg, fue repentinamente abordado en un bosque por un bando de caballeros enmascarados, que, después de despedir a las personas que lo acompañaban, lo condujeron a altas horas de la noche, al castillo de Wartburgo, cerca de Eisenach. Esta fue una estratagema del Príncipe de Sajonia para salvar a Lutero de sus enemigos que planeaban asesinarlo antes de que llegase a casa.

En el castillo, Lutero pasó muchos meses disfrazado, tomó el nombre de Caballero Jorge, y el mundo lo daba por muerto. Fieles siervos de Dios oraban día y noche. Las palabras del pintor Alberto Durero expresan los sentimientos del pueblo: “¡Oh Dios! si Lutero fuese muerto ¿quién nos expondría entonces el Evangelio?

Sin embargo, en su retiro, libre de sus enemigos, tuvo libertad de escribir; y el mundo comprendió luego, por la gran cantidad de literatura, que esa Obra salía de la pluma de Lutero, y que, de hecho, él estaba vivo. El Reformador conocía bien el hebreo y el griego, y en tres meses tradujo todo el Nuevo Testamento al idioma alemán. En unos meses más, la Obra, ya impresa, se encontraba en las manos del pueblo. De esa edición se vendieron cien mil ejemplares en cuarenta años, además de las cincuenta y dos ediciones que se imprimieron en otras ciudades. Para aquel tiempo ésa era una circulación inmensa, pero Lutero no aceptó un solo centavo por concepto de derechos de autor.

Su éxito al traducir las Sagradas Escrituras está confirmado por el hecho de que, aun después de cinco siglos, se considera su traducción como la principal.

La fortaleza de Lutero y de la Reforma fue la Biblia. Desde Wartburgo escribió para su pueblo de Wittenberg: “Jamás en ninguna parte del mundo se escribió un libro más fácil de comprender que la Biblia. Comparado con otros libros, es como el sol en contraste con todas las demás luces. No os dejéis inducir por ellos a abandonarla bajo ningún pretexto. Si os alejáis de ella por un momento, todo estará perdido; podrán llevaros a dondequiera que se les antoje. Si permanecéis fieles a las Escrituras, seréis victorioso”.

Después de colgar el hábito de monje, Lutero resolvió dejar por completo la vida monástica, casándose con Catalina de Bora.

A los sesenta y dos años predicó su último sermón sobre el texto: “Escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños”. Ese mismo día escribió a su querida esposa, Catalina: “Echa tu carga sobre el Señor, y te sustentará. Amén.” Esta fue una frase de su última carta. Vivió esperando siempre que el Papa lograra cumplir la repetida amenaza de quemarlo vivo. Sin embargo, no fue esa la voluntad de Dios. Cristo lo llamó mientras sufría de un ataque al corazón, en Eisleben, su ciudad natal.

Un inmenso cortejo de creyentes que lo amaban sinceramente, precedido de cincuenta jinetes, salió de Eisleben con destino a Wittenberg, pasó por la puerta de la ciudad donde el Reformador había quemado años antes la bula de excomunión, y entró por las puertas de la misma Iglesia donde, hacía veintinueve años Lutero había fijado las 95 tesis.

Durante la ceremonia fúnebre, el pastor Bugenhagen y Melancton, inseparable compañero de Lutero, pronunciaron sendos discursos. Después, abrieron la sepultura, previamente preparada al lado del púlpito, y allí depositaron el cuerpo de Lutero.

Las puertas de la Iglesia del castillo fueron destruidas por el fuego durante el bombardeo de Wittenberg en 1760, pero fueron sustituidas por puertas de bronce en 1812, sobre las cuales se encuentran grabadas las 95 tesis. Pero este gran hombre, que perseveró en la oración, dejó grabadas, no en el metal que al fin se corroe, sino en centenares de millones de almas inmortales, la Palabra de Dios que estará dando fruto para toda la eternidad.

La oración era su poder
Martin Luteroera un gran músico y escribió algunos de los himnos. Preparó el primer himnario recopilando diversos himnos, y estableció la costumbre de que todos los asistentes a los cultos cantasen juntos. Insistió en que no solamente los varones, sino también las mujeres fuesen instruidas, convirtiéndose así en el padre de las escuelas públicas. Era un predicador de gran elocuencia. Sus mensajes le brotaban de lo más íntimo de su corazón, a tal punto que el pueblo llegaba a sentir la presencia cuando predicaba. En Zwiekau predicó en un auditorio de 25 mil personas en la plaza pública. Se calcula que escribió180 volúmenes en su lengua materna y casi un número igual en latín.

Generalmente se atribuye el gran éxito de Lutero a su extraordinaria inteligencia y a sus destacados dones. El hecho es que tenía la costumbre de orar durante horas enteras. Decía que si no pasaba dos horas orando por la mañana, se exponía a que Satanás le ganase la victoria durante ese día. Cierto biógrafo escribió: “El tiempo que él pasa orando produce el tiempo para todo lo que hace. El tiempo que pasa escudriñando la Palabra vivificante le llena el corazón, que luego se desborda en sus sermones, en su correspondencia y en sus enseñanzas”.

¿Dónde pasó Cristo parte de su juventud?

Historias en cuanto a la juventud y niñez de Jesús, hubo varias pero estas nunca fueron aceptadas por la iglesia como genuina ni digna de aceptación por estar llenas de fantasías.

La mejor fuente de información que tenemos acerca de Jesús es la Biblia y esta es silente con respecto a los años de niñez desde su nacimiento hasta los doce años y después de los doce años hasta el comienzo de su ministerio cerca de los treinta años de edad. Todo lo que podemos saber o deducir respecto a la niñez de Jesús viene de la Biblia y las costumbres de los judíos para ese tiempo.

Aun así, tampoco todo lo que sucedió durante el ministerio de Jesús está escrito en la Biblia. El apóstol Juan nos escribe que el propósito de su libro (el Evangelio según San Juan) que es el de dar a conocer que Jesucristo es el Hijo de Dios para que creamos en su nombre y seamos salvos; y que si se fuera a escribir todas las cosas que Jesús hizo y dijo no fueran suficientes todos los libros del mundo de aquel tiempo.

Con respecto a la niñez de Jesús

Fue en Nazaret donde Jesús pasó la mayor parte de su vida terrenal. Lucas 2:40-52; Marcos 6:3; Juan 6:42; 7:15, son los únicos pasajes que hacen referencia a esta vida escondida. Algunos de ellos nos dan una vista general de la vida de Cristo: "El niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él" (Lucas 2:40). Es un breve resumen de los años que siguieron al retorno de la familia después de la purificación ceremonial en el Templo. "Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres" (Lucas 2:52), y Él "estaba sujeto a ellos" forman el recuento inspirado de la vida de Cristo en Nazaret después que había llegado a la edad de doce años.

"Cuando tuvo doce años"(Lucas 2:42) Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén, “conforme a la costumbre de la fiesta” (Lucas 2:42). Cuando volvían, el muchacho Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo sabían. Después de tres días, ellos lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y haciéndoles preguntas (Lucas 2:43-47). Fue en esta ocasión cuando Jesús habló las únicas palabras que nos han llegado del periodo de su vida escondida: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).

Los judíos nos dicen que Jesús no había recibido entrenamiento de las escuelas Rabínicas de entrenamiento: "¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?" (Juan 7::15). La misma pregunta es hecha por la gente de Nazaret, quienes añaden: "¿No es éste el hijo del carpintero…?" (Mateo 13:55). Aunque no es certero si en el tiempo de Jesús existían escuelas elementares en las comunidades judías, puede ser inferido de los evangelios que Jesús sabía leer (Lucas 4:16) y escribir (Juan 8:6). En una temprana edad Él debió haber aprendido el llamado Shema (Deuteronomio 6:4), y el Hallel, o Salmos 113-118 (Hebreo); Él debió estar familiarizado con las otras partes de las Escrituras también, especialmente los Salmos y los Libros Proféticos, ya que constantemente hacía referencia a estos en su vida pública.

También se afirma que Palestina en el tiempo de Jesucristo era prácticamente bilingüe, así que Cristo tuvo que haber hablado Arameo y Griego; las indicaciones de que él conocía el Hebreo y Latín son más bien improbables. Las enseñanzas públicas de Jesús demuestran que Él era un buen observador de las vistas y los sonidos de la naturaleza y de los hábitos de distintas clases de hombres. Pues estos son fuentes usuales de sus ilustraciones. Para concluir, la vida escondida de Jesús extendida a través de treinta años es muy distinta a lo que uno esperaría en el caso de una persona quien es adorada por sus seguidores como su Dios y reverenciada como su Salvador, esta es una prueba indirecta de la credibilidad de la historia de los evangelios.

La Biblia es un libro con un mensaje espiritual y aunque contiene mucha historia, no es un libro histórico en su propósito principal. El fin de la Biblia es el dar a conocer al hombre algo sobre Dios y como Él se preocupa por la humanidad y como esta a su vez puede allegarse y obtener una relación con Dios y la salvación final en una vida eterna junto a Él.

Vaticano propone un gobierno mundial


El Vaticano dice que si no nace un “gobierno mundial” con capacidad para afrontar la especulación a gran escala, “se generará progresivamente un clima de creciente hostilidad e incluso de violencia hasta minar las bases de las instituciones democráticas”.
Vaticano propone un gobierno mundial para estabilizar el sistema financiero

24 de octubre, 2011. (Romereports.com). La Santa Sede ha lanzado un importante documento con
ambiciosas propuestas para afrontar la crisis. Se titula “Por una reforma del sistema financiero y
monetario internacional en la prospectiva de una autoridad pública con competencia universal”. El
documento critica el sistema de liderazgo actual, protagonizado por grupos como el G7 o el G20,
que excluyen a buena parte de los actores.

El Vaticano dice que si no nace un “gobierno mundial” con capacidad para afrontar la especulación
a gran escala, “se generará progresivamente un clima de creciente hostilidad e incluso de violencia
hasta minar las bases de las instituciones democráticas”.

La propuesta incluye una Banca Central Mundial, impuestos sobre transacciones financieras
proporcionales a la sofisticación del producto financiero, un Fondo mundial de recapitalización
bancaria, y reglas distintas para banca comercial y de inversiones.

para-estabilizar-el-sistema-financiero-spanish-5226.html

Vaticano propone autoridad pública de competencia mundial para
afrontar crisis económica

VATICANO, Oct 24, 2011 / 6:25PM (EWTN Noticias/ACI Prensa). El Pontificio Consejo "Justicia y
Paz" presentó este lunes una nota en la que llamó a un nuevo humanismo global y propone la
creación de una autoridad pública de competencia universal para enfrentar la crisis económica
mundial.

"La Autoridad mundial deberá entender su facultad de orientar y decidir, así como de sancionar
sobre la base del derecho, como un ponerse al servicio de los varios países miembros, para que
crezcan y posean mercados eficientes y eficaces", señaló la nota titulada "Para una reforma del

sistema financiero internacional en la perspectiva de una autoridad pública de competencia
universal".

El Secretario del dicasterio, Mons. Mario Toso, dijo que la nota "quiere proponer una reflexión
sobre los posibles caminos a recorrer –en línea con el más reciente magisterio social de
los pontífices- para alcanzar políticas e instituciones financieras y monetarias eficaces y
representativas a nivel mundial, y orientadas a un desarrollo auténticamente humano de todas las
personas y pueblos".

Dijo que la Iglesia no desea adentrarse en cuestiones técnicas, sino que se mueve en el plano de
su competencia ética y religiosa. En ese sentido, advirtió que las causas de la crisis no son sólo de
carácter ético, sino más específicamente, de tipo ideológico.

Explicó que luego de la caída de las viejas ideologías han surgido nuevas "ideologías
neoliberalistas, neoutilitaristas y tecnocráticas que, al tiempo que marginan el bien común en
favor de dimensiones económicas, financieras y técnicas absolutas, ponen en riesgo el futuro de
las instituciones democráticas mismas".

Mons. Toso dijo que es necesario superar esas ideologías mediante un "nuevo humanismo
global, abierto a la trascendencia, (…) una ética de la fraternidad y la solidaridad, así como la
subordinación de la economía y la finanza a la política, responsable del bien común".

Por ello, el dicasterio sugiere también reformar las actuales instituciones internacionales,
que "deben ser expresión de un acuerdo libre y compartido entre los pueblos; más
representativas; más participativas; más legitimadas".

"Deben ser ‘super partes’, al servicio del bien común de todos, capaces de ofrecer una guía eficaz
y, al mismo tiempo, de permitir que cada país exprese y persiga el propio bien común, según el
principio de subsidiariedad, en el contexto del bien común mundial".

Indicó que "solo así las instituciones internacionales conseguirán favorecer la existencia de
sistemas monetarios y financieros eficientes y eficaces, o sea, mercados libres y estables,
disciplinados por un adecuado cuadro jurídico, dirigidos al desarrollo sostenible y al progreso
social de todos".

Afirmó que para esto es necesario recuperar "el primado de lo espiritual y de la ética y, con ello, el
de la política, responsable del bien común".

Por su parte, el Presidente del dicasterio, Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, dijo que el Papa
Benedicto XVI sigue "con mucha atención" la sexta reunión del G-20 que se celebrará los días 3 y 4
de noviembre en Cannes (Francia).

El Purpurado dijo que el Papa exhorta y alienta "constantemente no sólo ‘una acción de conjunto’,
sino una acción basada en una ‘visión clara de todos los aspectos económicos, sociales, culturales
y espirituales’".

¿Existió Jesús realmente?


De hecho, existen más pruebas de la existencia de Jesús de Nazaret que de las figuras más famosas del mundo antiguo.

"¡No, no existió!" aseguran algunos escépticos, pensando que esta declaración es una palanca rápida y poderosa para alejar a la gente de "la fábula del cristianismo". Pero la palanca se quiebra al primer intento. De hecho, existen más pruebas de la existencia de Jesús de Nazaret que de las figuras más famosas del mundo antiguo. Estas pruebas son de dos tipos: internas y externas o, si lo prefiere, sagradas y seculares. En ambos casos, la totalidad de las pruebas es tan apabullante, tan absoluta, que sólo los intelectos más superficiales se atreverían a negar la existencia de Jesús. Así y todo, los "ateos de pueblo", los escritores improvisados que comentan en páginas de Internet y organizaciones como la Fundación para Libertad de la Religión, repiten como pericos esa negación.

La Evidencia Interna

Aparte de las muchas predicciones mesiánicas presentes en el Antiguo Testamento, ninguno de los cuatro evangelios o los veintitrés documentos adicionales del Nuevo Testamento tendrían el más mínimo sentido si Jesús no hubiera existido. ¿Acaso toda la procesión de conocidos personajes históricos que se relacionaron con Jesús interactuaron con el vacío? ¿Trató Herodes el Grande de acabar con un niño fantasma? ¿Anás y Caifás, los sacerdotes judíos, entrevistaron a un espíritu? ¿El gobernador romano Poncio Pilato juzgó a un fantasma el Viernes Santo? ¿Dieron Pablo y tantos apóstoles su vida por un mito?

Ni fuentes sagradas ni seculares niegan que los personajes mencionados sean bien conocidos, y que su existencia esté sustentada por pruebas arqueológicas; por lo tanto, son históricos. Lo mismo puede decirse de Jesús de Nazaret. Pero ¿por qué, entonces, no se le permite a Jesús, como al resto de estos personajes, el "lujo" de haber vivido? ¿A qué se debe la doble norma?

A partir de las pruebas internas (bíblicas) la existencia de Jesús es sencillamente innegable. Pero también existe mucha información fuera de la Biblia acerca de este asunto.

Evidencia Externa (Cristiana)

Podríamos dedicar un párrafo muy largo a los escritos de los Padres de la Iglesia, algunos de los cuales tuvieron contacto cercano con las personalidades del Nuevo Testamento. Juan, el discípulo de Jesús, por ejemplo, se convirtió más tarde en obispo de la iglesia de Efeso. Uno de sus alumnos fue Policarpo, obispo de Esmirna, quien a su vez enseñó a Ireneo de Lyón. El centro de todos sus escritos fue Jesús el Cristo ("Mesías").

Independientemente de estos eslabones vivos que nos conducen a Jesús, en Justino Mártir tenemos otras pruebas geográficas y temporales tangibles. Nacido en Nablus (entre Judea y Galilea) de padres paganos alrededor del año 100 d.C., Justino probó y abandonó varias escuelas filosóficas hasta encontrar en el cristianismo la enseñanza única y verdadera. Como nativo de Tierra Santa, Justino menciona lugares relacionados con Jesús, como la gruta de Belén donde nació e incluso detalles como su trabajo de aprendiz de carpintero en el taller de su padrastro José, especializado en la producción de implementos agrícolas como yugos y arados.

Evidencia Externa (Judía)

La tradición rabínica judía no sólo menciona a Jesús, sino que es la única fuente que deletrea correctamente su nombre en arameo, su lengua madre: Yeshua Hannotzri [Joshua (Jesús) de Nazaret]. Algunas de las referencias hechas a Jesús en el Talmud son confusas -probablemente debido a las imperfecciones de la tradición oral- pero hay una especialmente precisa, porque parece basada en fuentes escritas y proviene del Mishna -la colección más antigua de escritos del Talmud. Es nada menos que la orden de arresto de Jesús, que dice así: Será apedreado porque ha practicado la hechicería y atraído a Israel hacia la apostasía. Quien pueda decir algo a su favor, que se presente y declare. Quien sepa dónde está, que lo declare al Gran Sanedrín en Jerusalén.

Cuatro puntos apoyan fuertemente la autenticidad de esta orden escrita antes del arresto de Jesús: 1) El uso del tiempo futuro; 2) La lapidación era el castigo normal para la blasfemia entre los judíos cuando el gobierno romano no participaba; 3) No hay ninguna referencia a la crucifixión; y 4) Que se diga que Jesús practicaba la "hechicería" -lo extraordinario o milagroso con tintes negativos- nos dice mucho. Invoca no sólo lo que los historiadores llaman el "criterio de vergüenza", que concede verdad a un hecho, sino que concuerda perfectamente con la forma en que los oponentes de Jesús desvirtuaron la explicación de sus curaciones milagrosas: que las realizaba con la ayuda de Belcebú (Lucas 11:18).

Además, Flavio Josefo, el historiador del primer siglo, menciona dos veces a "Jesús al que llaman el Cristo" en su escrito Antigüedades Judías. La segunda vez habla de la muerte del medio hermano de Jesús, Santiago el Justo de Jerusalén. Y dos libros antes, en la referencia extra bíblica de Cristo más larga del primer siglo, habla de Jesús a la mitad de su descripción del gobierno de Poncio Pilato:

“En ese tiempo hubo un sabio llamado Jesús, y su conducta fue buena, y fue conocido por virtuoso. Mucha gente de entre los judíos y las otras naciones se convirtieron en sus discípulos. Pilatos lo condenó a morir crucificado. Pero quienes se habían convertido en sus discípulos no abandonaron su enseñanza. Informaron que él se les apareció tres días después de haber sido crucificado y que estaba vivo. En vista de esto, tal vez haya sido el Mesías, de quien los profetas habían informado maravillas. Y la tribu de los cristianos, llamada así en honor de él, no ha desaparecido hasta hoy”.

Este es el texto puro extraído recientemente de la versión tradicional, la cual desafortunadamente fue mezclada desde muy temprano con partes de otros textos.

Evidencia Externa (Secular)

Cornelio Tácito, uno de los historiadores más confiables de la Roma del primer siglo, escribió en sus Anales una crónica de los eventos del imperio romano durante el reinado de los primeros Césares. Entre los sucesos más importantes que incluyó en el año 64 d.C. se encuentra el gran incendio de Roma. La gente culpó de esta conflagración al emperador Nerón, ya que sucedió "bajo su gobierno", pero para salvarse, Nerón trasladó la culpa hacia los "cristianos", y esta es la primera vez que aparecen en la historia secular. Como el historiador cuidadoso que era, Tácito explica quienes eran los "cristianos": "Cristo, el nombre del fundador, fue sometido a la pena de muerte en el reinado de Tiberio por sentencia del procurador Poncio Pilato". Luego informa los horrores infringidos a los cristianos en lo que se convirtió en la primera persecución romana.

Debemos enfatizar que Tácito no era un historiador cristiano que tratara de probar la existencia real de Jesucristo, sino un pagano que despreciaba a los cristianos como si fueran una "enfermedad", término que utiliza más adelante en el pasaje. Si Jesús no hubiera existido, Tácito habría sido el primero en exponer al patético fantasma en quien esos fanáticos habían puesto su confianza. Si no hubiera otras referencias a Jesús, este solo pasaje sería suficiente para establecer la historicidad de Jesús. Los escépticos se dan cuenta, por eso han usado todo medio imaginable para desacreditar este pasaje, pero ha sido en vano. Análisis y estudios computarizados del escrito nunca han encontrado ninguna razón para cuestionar el texto o su contexto.

Cayo Suetonio Tranquilo también registró sucesos del primer siglo en su famosa obra Vidas de los Doce Césares. Él también veía a los cristianos como a una secta "que profesaba una nueva y maligna creencia religiosa" y sin duda citó a "Cristo" también, deletreándolo "Crestus". El que las vocales "e" e "i" con frecuencia eran intercambiables puede demostrarse mediante el término francés para "cristiano", hasta hoy "chretien".

Plinio el Joven fue gobernador romano de Bitinia (hoy la esquina noroccidental de Turquía) y alrededor del año 110 escribió al emperador Trajano (98-117 d.C.) para preguntarle que debía hacer con los cristianos, un "culto despreciable" al que menciona ocho veces en su carta. Cristo mismo es mencionado tres veces en el caso más famoso de referencia a los cristianos "...quienes se juntaban un día fijo a cantar versos alternadamente entre ellos en honor a Cristo, como si fueran para un dios...". La muy interesante respuesta de Trajano sugiere que los cristianos no sean cazados. Sin embargo, nuevamente, si Cristo hubiera sido un personaje mítico, estas fuentes hostiles habrían sido las primeras en señalar burlonamente el hecho.

Otras fuentes seculares, como Teudas y Mara bar Serapion, testificaron la historicidad de Jesús. Pero en lo que respecta a este artículo, toda prueba adicional cae en la categoría de "hacer caer a un caballo muerto". No hace falta nada más para ver las pruebas apabullantes de que Jesús de Nazaret no es un mito, sino una figura histórica que realmente vivió. Sería mejor que los escépticos se dedicaran a descubrir si Jesús fue más que un hombre. Eso, por lo menos, podría producir un debate con preguntas razonables, en lugar de una discusión sin sentido con los sensacionalistas que luchan por rechazar lo obvio.

Y la Biblia tenía razón

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Un investigador alemán se propuso verificar la autenticidad y veracidad de los relatos bíblicos a la luz de la arqueología. Los resultados fueron publicados en un libro que asombró al mundo y se vendió por millones.
A fines de los años 50, un investigador alemán, Werner Keller, se propuso verificar la autenticidad y veracidad de los relatos bíblicos a la luz de la arqueología. Los resultados fueron publicados en un libro que asombró al mundo y se vendió por millones. Debido a las conclusiones científicas, aquel trabajo no pierde vigencia. Este es un resumen notable.

En el año 1950, mientras estaba dedicado a mis trabajos acostumbrados, cayó en mis manos el relato de la expedición del arqueólogo francés profesor Parrot y de su paisano el profesor Schaeffer sobre las excavaciones realizadas en Mari y Ugarit. Las tablillas con caracteres cuneiformes halladas en Mari, en el Éufrates Medio, contenían nombres bíblicos que han hecho que las narraciones de los patriarcas, tenidas hasta entonces por “leyendas piadosas”, pasarán de improviso a ser enmarcadas en una época histórica.

En Ugarit (2 Reyes 16:3; Jueces 2:13) junto al Mediterráneo, habían salido a la luz por primera vez los testimonios del culto de Baal profesado por los cananeos. Aquel mismo año se descubrió un rollo del libro del profeta Isaías en una cueva del Mar Muerto, al cual se le atribuyó una fecha anterior a la Era Cristiana. Estas noticias verdaderamente sensacionales despertaron en mí el deseo del estudio de la arqueología bíblica, el más reciente y menos tratado campo de la investigación de la Antigüedad. Así, pues, me dediqué a buscar, tanto en las obras publicadas en Alemania como en los demás países, una exposición clara y sucinta, asequible a todos, de las investigaciones realizadas; pero no encontré ninguna, sencillamente porque no existe. Entonces, me dirigí directamente a las fuentes de información –auxiliado activamente en este trabajo de carácter detectivesco por mi propia esposa- visitando las bibliotecas de muchos países para recoger todos los datos verdaderamente científicos contenidos en las obras especializadas relativas a la arqueología bíblica. A medida que fui profundizando en el tema, el asunto me resultó más emocionante.

La puerta de entrada al mundo histórico del Antiguo Testamento fue abierta por el francés Paul Emile Botta en el año 1843.
En unas excavaciones realizadas en Mesopotamia, concretamente en Corsabad, tropezó de improviso con los bajorrelieves del rey asirio Sargón II (Isaías 20:1) que había diezmado el reino de Israel, llevándose a sus pobladores en largas columnas. Los relatos de las campañas de este soberano están relacionados con la conquista de Samaria, de la cual habla la Biblia.

Desde hace un siglo, sabios americanos, ingleses, franceses y alemanes realizan excavaciones en el próximo Oriente, en Mesopotamia, Palestina y Egipto. Las grandes naciones han fundado institutos y escuelas especiales para este trabajo de exploración. En 1869 se creó el llamado “Palestine Exploration Fund”; en 1892 la Escuela Bíblica de los Dominicos de San Esteban. Les siguieron en 1898 la “Deutsche Orient-Gesellschaft”, en 1900 las “American Schools of Oriental Research” y en 1901 el Instituto Alemán de Arqueología.

En Palestina, se sacaron a la luz del día sitios y ciudades frecuentemente mencionados en la Biblia. Aparecen y están situados tal y donde la Biblia dice. En las antiquísimas inscripciones y edificaciones excavadas, los exploradores encuentran cada vez más personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Los bajorrelieves de aquella época revelan las imágenes de pueblos cuya existencia se conocían solo por los nombres. Sus rasgos fisonómicos, su indumentaria, sus armas tomaron ahora cuerpo para la posteridad. Estatuas y figuras colosales muestran a los hititas de ancha nariz, a los filisteos (Génesis 10:14) esbeltos y de elevada estatura, a los elegantes príncipes cananeos con los carros de hierro, tan temidos de Israel, a los reyes de Mari –contemporáneos de Abraham– de sonrisa tan pacífica.

A través de los milenios, los reyes asirios no han perdido nada de su ceño adusto: Tiglat-pileser III (2 Reyes 16:7), conocido en el Antiguo Testamento con el nombre de Pul (2 Reyes 15:19); Senaquerib (2 Reyes 18:13), que destruyó a Laquís y puso cerco a Jerusalén; Asaradón que hizo encadenar al rey Manasés, y Asurbanipal, “el grande y célebre Asnapar” del libro de Esdras 4: 10.

Igual que a Nínive y Nimrod (Génesis 10:12) -la antigua Cala-, a Asur (1 Crónicas 2:24) y a Tebas (Jeremías 46:25), que los profetas llamaban No-Amon, los investigadores despertaron de las brumas de la Antigüedad a la execrada Babel de la Biblia y su torre legendaria (Génesis 11). En el delta del Nilo, los arqueólogos encontraron las ciudades de Pitón y Ramesés (Éxodo 1:11), donde los israelitas padecieron odiosa esclavitud; sacaron a la luz las capas de fuego y de destrucción que acompañaron a los hijos de Israel en la conquista de Canaán, y Guibá la fortaleza de Saúl, en cuyos muros el joven David cantó con su arpa; en Meguido dieron con unas inmensas caballerizas del rey Salomón, quien tenía doce mil soldados de a caballo.

Del mundo del Nuevo Testamento reaparecieron las magníficas construcciones del rey Herodes. En el corazón de la antigua Jerusalén se encontró el pavimento elevado mencionado por el evangelista Juan, en el cual Jesús estuvo ante Pilato. Los asiriólogos descifraron en las tablas estelares de Babilonia, los datos exactos de observación de la estrella de Belén.

Estos hallazgos y descubrimientos tan asombrosos e inabarcables por su profusión, han modificado bastante nuestra manera de concebir la Biblia. Acontecimientos que hasta hoy día se consideraban como “leyendas piadosas” adquieren de repente un prestigio histórico. Por lo general, los resultados de la investigación coinciden exactamente con los relatos bíblicos hasta en los mínimos detalles.

No solo “confirman”, sino que aclaran al propio tiempo los sucesos históricos sobre que se basan el Antiguo Testamento y los Evangelios. Los acontecimientos y la historia del pueblo de Israel se presentan así enmarcados tanto en el colorido de su propia época, en un escenario vivo y variado, como en las circunstancias y luchas políticas, culturales y económicas de los estados y los grandes reinos del País de los Dos Ríos y del Nilo, a cuya influencia nunca pudieron escapar por completo durante más de dos mil años.

Está muy generalizada la idea de que la Biblia es exclusivamente Historia Sagrada, una base de la fe para los cristianos de todo el mundo. Pero al propio tiempo es también un libro de hechos que tuvieron auténtica realidad. En este aspecto es, ciertamente, incompleta, pues el pueblo judío escribió su historia solo en relación con Jehová, es decir, la historia de sus pecados y su expiación. Pero estos acontecimientos son históricamente verdaderos y se han comprobado con exactitud verdaderamente asombrosa.

Con la ayuda de las investigaciones realizadas, muchos de los pasajes bíblicos pueden comprenderse e interpretarse mejor de lo que lo han sido hasta ahora. Cierto que hay tendencias teológicas para las cuales solo cuenta la palabra. Pero, “¿cómo comprenderla?” –pregunta el célebre arqueólogo francés profesor André Parrot– si no se la encuadra en su exacto marco cronológico, histórico y geográfico”.

Hasta ahora el conocimiento de estos raros descubrimientos sólo estaba al alcance de un pequeño círculo de expertos. Hace medio siglo se preguntaba el profesor Federico Delitzsch, de Berlín: “¿Por qué tantos afanes en esas lejanas, inhóspitas y peligrosas tierras? ¿Para qué ese costoso trasiego de detritus milenario, escarbando hasta el fondo de agua subterránea, en lugares donde no se encontrará ni oro ni plata? ¿Por qué esta lucha entre las naciones para asegurarse esas áridas colinas donde realizar sus propias excavaciones?”

El erudito alemán Gustavo Dalman dióle en Jerusalén la contestación adecuada al expresar la esperanza de que un día todo cuanto en las excavaciones se hubiese “visto y comprobado, tanto para los trabajos científicos como para la práctica”, pudieran la Escuela y la Iglesia valorizarlo y convertirlo en material provechoso.

Y precisamente esto último es lo que no se ha realizado todavía.

No hay libro alguno en la Historia de la Humanidad que haya ejercido influencia tan grande y decisiva en el desarrollo de todo el mundo occidental y que haya alcanzado tanta difusión como el “Libro de los Libros”…la Biblia. Traducida a 3,500 idiomas y dialectos, hoy, al cabo de dos milenios, no parece dar señales de haber terminado su brillante carrera.

Dada la acumulación y la preparación del material recogido, el cual no pretendo decir que sea completo, me vino la idea de que era llegada la hora de hacer partícipes a los lectores de la Biblia y a sus detractores, a los creyentes ya los incrédulos, de los apasionantes descubrimientos realizados por las diferentes disciplinas científicas. Y ante la abundancia enorme de resultados auténticos y seguros se me hace cada vez más patente, a pesar de la crítica impregnada de duda de que se ha hecho blanco a la Biblia desde la época de la Ilustración hasta nuestros días, esta idea: ¡La Biblia tenía razón!