lunes, 5 de diciembre de 2011

El Aborto - Rev. Eugenio Masias

Diseñado el Tercer Templo de Jerusalén


En Jerusalén el Instituto del Templo exhibe la maqueta arquitectónica de lo que será el Tercer Templo de la Ciudad Santa.

Israel (entreCristianos.com / NoticiaCristiana.com). En Jerusalén el Instituto del Templo exhibe la maqueta arquitectónica de lo que será el Tercer Templo de la Ciudad Santa. En la actualidad se tejen las ropas sacerdotales de quienes ministrarán el sacrificio en ese lugar.

A pesar de que según la tradición judía, su construcción será fruto de la "obra divina" según el Yehuda Glick, director del Instituto del Templo, “La Torá nos ordena levantar el Templo. Los que creen que el Templo descenderá de los cielos, por arte de magia o elemento cósmico, eluden el precepto bíblico de prepararse y participar en la construcción”.

Sin embargo hay un problema que hay que resolver. En la explanada donde estuvo el Segundo Templo y donde se debe construir el Tercero está dominada por las mezquitas del Domo de la Roca y de Al-Aksa. Cualquier tentativa de expropiación conduciría a un enorme conflicto religioso que traspasaría los límites de la región. Conocidas como Haram Al-Sharif -El Noble Santuario-, es para el Islam su tercer lugar más sagrado después de La Meca y Medina.

Ver documento biblíco

Mateo 24:1-39 (Ver también Marcos 13:1-2; Lucas 21:5-6).

“Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. Respondiendo Él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras, mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”, Mateo 24.1-14.

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén encinta y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”, Mateo 24:15-31.

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”, Mateo 24:32-39.

Historia del creyente y la Voluntad de Dios


Rev. José A. Soto

El Espíritu Santo aprovechando este pasaje bíblico nos enseña cuál es la voluntad divina, la cual la presento en tres formas: en el pasado, en el presente y en el futuro.

“Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano”, Jeremías 18: 1-6.

Nosotros vemos a Dios que es el Eterno Alfarero comparado aquí con este alfarero que nos presenta la historia bíblica. El barro no puede decirle nada al alfarero y no tiene voluntad propia, el barro sólo está ahí. La mejor posición que puede tener es a disposición del alfarero en su mesa de trabajo. Es un cuadro maravilloso de la voluntad de Dios sobre nosotros, una voluntad que es en primer término soberana. No hay forma cómo el barro pueda salir huyendo las manos, no hay forma cómo puede el barro salirse de la rueda e irse a otro lado.

También vemos la paciencia del alfarero, si hay alguien que en su trabajo necesita esa virtud, es el alfarero porque él tiene que trabajar con el barro. En primer lugar, el barro mismo no reporta ningún valor; el barro puede en un momento dado exhibir una mala calidad, tal vez puede tener un poco más de agua de lo que debe, quizás puede aparecer un grano de arenilla, algún pedacito del barro que no ha llegado al punto correcto en el amase, en fin muchos aspectos que pueden hacer que este no dé lo que el alfarero quiere buscar y es por eso que el alfarero necesita paciencia. La voluntad de Dios es paciente para con nosotros, como dice Pedro: “El Señor… es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”  (2 Pedro 3:9).

También está el aspecto de la perseverancia del alfarero. El alfarero es una persona que necesita ser persistente porque si no lo es, tampoco logra nada, tiene que ser alguien, que si el barro se echa a perder en su mano, él va de nuevo hasta lograr su objetivo. Dios también moldea el barro conforme a su voluntad, así podremos decir como el Señor: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.

El Espíritu Santo aprovechando este pasaje bíblico nos enseña cuál es la voluntad divina, la cual la presento en tres formas: en el pasado, en el presente y en el futuro.

I. El pasado

Cuando hablamos del barro y nos remitimos al origen del mismo, tenemos que irnos al Edén, cuando Dios tomó polvo del suelo y con ese barro, materia prima, hizo al hombre. “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”, Génesis 2:7. He leído que los mimos elementos químicos que existen en la tierra, también están en nuestros cuerpos; somos perfectamente barro, esa es la verdad.

¿Cuál es la lección de la voluntad divina, cuando usted piensa en su origen como barro? ¿De dónde te sacó el Señor? Porque la verdad es que nosotros somos barro y Dios nos sacó del polvo de la tierra. ¡Nunca olvides de donde te sacó Dios! No importa dónde nos haya puesto, quienes seamos o cuánto hayamos escalado, ¡Acuérdate de donde te sacó el Señor!

Esta naturaleza amañada, enferma, precisamente porque somos barro; esas tendencias hacia el lodo, hacia la tierra, están presentes en nuestra vida. No vaya a creer usted en esas filosofías que cruzan hoy el mundo, que dicen que el hombre es lo máximo, que es buenísimo, que dicen que si hay cositas que a veces alguien hace y es un héroe y que expone su vida. ¡Eso delante de Dios no es nada! Usted cree que un día alguien va a venir delante de Dios y que diga: “¡Dios mío, yo me metí en un incendio y saqué un niño recién nacido, así que, aquí estoy, méteme al cielo!”. Nadie va a ir al cielo por quemarse vivo, nadie va a ir al cielo por sacar una moneda y dársela a un limosnero y creer que con eso se ganó el cielo, nada de eso salva.

Nuestra naturaleza nunca dejará de ser barro, por lo tanto, aquí es donde entran las lecciones espirituales en ese sentido para nosotros, no podemos fiarnos de esta naturaleza, esta es traicionera. Nunca se confíe en su carne, confíe en el poder y en la Palabra de Dios. Acuérdese que todos somos polvo y, por lo tanto, hay una tendencia a la torcedura, a errar el blanco. Como polvo, como barro, fuimos destruidos por el diablo en el pasado y así vinimos al Señor; por eso nunca vayamos a poner la bendición como que ya traspasó ese umbral porque estaría olvidando el aspecto principal de su vida, y es que no nos podemos olvidar nunca de dónde nos sacó el Señor.

II. El presente

Si el pasado nos habla de nuestra naturaleza, el presente en relación con el barro, nos habla de nuestra esperanza, nosotros estamos aquí en Cristo porque Él nos ha ayudado hasta hoy. Hasta aquí el diablo no ha podido destruirle aunque seas barro, aunque estés en la representación del lodo en la mesa del alfarero. El diablo ha venido con todo pero no ha podido destruirle, no porque la fuerza radica en uno, no porque el perseverar sea una virtud propia de nuestro origen, ¡No! Sino porque Dios ha visto fe, aunque sea como un pábilo que echa humo, ya no tiene llama, ya no tiene tizón, ya no tiene casi nada, pero echa humito. Tal vez has estado así como un pábilo que echa humo, si fuera por el diablo el diría: “¡Ahí estoy yo y lo apago, y termino!” pero Dios le ha dicho: “¡No me soples nada aquí! porque mientras ese pábilo está echando un humito, allí va a pasar algo”, que eche el humito porque entonces el Señor si va a soplar, pero va a soplar para que se prenda la llama.

Por algo el Señor nos compara con lámparas encendidas, por algo compara a la Iglesia como candelabros en medio de los cuales se mueve el cordero de Dios. Un pábilo que echa humo convertido en una ardiente lámpara, una caña cascada que hasta el viento la dobla y la quiebra, pero el Señor dice: “No, no me la quiebre, déjemela ahí que de esa yo voy a hacer una columna”. No somos nosotros, es el poder de Dios; quiere decir que Dios en el trabajo con nosotros, mientras estemos en sus manos, Él puede hacer cosas que son imposibles para el hombre, que a veces no tiene ninguna explicación.

Todos podemos hablar mucho sobre Jacob, él era un hombre materialista, pero Dios no se avergüenza de llamarse “El Dios de Israel”, “El Dios de Jacob”. ¿Sabe cuánto tiempo le costó a Dios volverlo de una caña cascada a una columna? Un poco más de 20 años, lo mandó por allá, por la mesa del alfarero allá por Harán y allí lo molió, lo hizo mil pedazos, se volvió polvo nuevamente y luego empezó a formarlo de nuevo y lo formó en Bet-el, cuando él entendió que tenía que aprovecharla, por eso dijo: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26).

Dios lo bendijo, y no se avergüenza de llamarse su Dios, que no se avergüence el Señor de nosotros como para decir: “Yo no me identifico con ese, porque lo que va a hacer es dañar, es oscurecer el testimonio del Evangelio”, más bien que pueda decir: “Yo soy el Dios de Francisco, el Dios de Fernando, el Dios de Pedro”, y que Dios pueda confiar y apoyarse en nosotros, ese es el presente nuestro, que Dios encuentre un punto de apoyo en este pedazo de barro.

Cuando un alfarero ha trabajado una hermosa vasija y llega alguien y la ve y dice: ¡Qué linda vasija! ¡Qué tremendo alfarero el que hizo esta tinaja! Un alfarero que puso todo su arte, toda su habilidad e hizo de un pedazo de barro que no tiene mucho valor, en una obra de calidad. Lo que hizo el alfarero es trasladar todo el valor, remitir toda la gloria. Ahora, si alguien se encuentra un lingote de oro o de plata, pues tiene algo valioso; al barro nadie lo aprecia por el valor que tenga, pero cuando ve una tinaja muy linda, entonces dicen: ¡Qué tremendo alfarero!

¿Qué es lo que quiere decir eso? Nuestro presente, la voluntad de Dios ahora para nosotros no importa donde Dios nos ponga, es darle la Gloria al que vive para siempre. “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad” (Salmo 115:1); si Dios te ha bendecido, si te usa, si te ha dado talentos y recursos, humíllate en la presencia de Él.

La otra vez que fui a Japón, un hermano me dijo: “Pastor vine a comprar motores aquí”, había llegado a comprar motores pero no uno ni dos, sino un contenedor, el los iba a vender a su país y me dice -Yo soy ahora empresario que vende motores y me ha ido bien, hace siete años yo no era esto, pensar hace siete años que yo iba a venir a Japón a negociar aquí; ¿Sabe quién era yo? – Me dijo – yo vivía en las cunetas de la calle, tirado porque era un alcohólico empedernido desde hacía décadas, desde joven – Yo me quedó viéndole y me dice – me convertí al Señor hace ocho años y mire donde estoy ahora, soy un empresario – Me dice – la gente me respeta, si soy un empresario, me codeo con gente importante - Me gocé tanto porque son las cosas grandes que Dios hace.

Y yo decía: ¡Cómo este sujeto que hace siete, ocho años era un alcohólico que se tiraba en las cunetas de la calle porque no se valía ni por el mismo, ni la familia lo quería, menos la sociedad, ya no era apreciado por nadie y el Señor lo coge y lo levanta; se cumple la bendita Palabra, como dice el Apóstol Pablo a los corintios: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;  sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y  lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:26-29). Quiere decir que lo que hay que hacer es darle la gloria a Dios.  Esa es la voluntad de Dios, hay que darle gloria a Dios en todo momento.

III. El futuro

¿Qué puede reclamar el barro? ¿Puede decir algo el barro? No puede decir nada, lo único que puede hacer es estar en la mesa del alfarero. El futuro está en las manos del Señor, y cuando hablamos de futuro una vez más pasamos de perseverancia a esperanza, nuestro futuro no es incierto.

Hay muchos que visitan a los brujos, ellos le sacan suerte a todo, hay gente que hace fila, presidentes, ministros de estados, tiene sus propios equipos de sortílegos, de adivinos, de magos, de hechiceros. Cómo puede ser que un creyente esté leyendo el horóscopo, y que compre llaveritos de su signo astrológico; nada de eso debe estar en la vida del cristiano, esos son terrenos donde el creyente no debe entrar ni por broma. Esta gente no sabe el futuro, sino que se colocan como instrumentos activos de Satanás para engañar al pueblo de Dios y al mundo entero, pero el verdadero creyente no podrá ser engañado.

Una vez andando por la Plaza de la ciudad de La Paz, en Bolivia, me salieron dos gitanas al encuentro y me dice una de ellas – ¡Tengo un mensaje para usted porque le he visto unas líneas en la frente! – miré por donde salían, y le dije – Que casualidad, yo tengo un mensaje para usted también, es más se lo doy de una vez, ¡Cristo la ama y quiere libertarla de estas cadenas que la tienen atada, el único que puede sacarla de ahí se llama Jesucristo, el Salvador del mundo!- Y gritó y dijo – ¡Ay! Si son unos evangélicos – y yo le dije – Si, si, somos predicadores del Evangelio ¡Cristo la ama y quiere sacarla de ese engaño del diablo!

Hay gente que engaña pero el que quiere dejarse engañar es cosa de él, pero nuestro futuro está en las manos del Señor. Si vivimos para Dios vivimos y si morimos para Dios morimos, somos de Él sea como sea. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35, 37-39).

Ese es nuestro futuro en las manos del Señor. Y en cuanto al futuro, el alfarero en su cuarto o en su taller, como le dijo el Señor a Jeremías: “Vete a casa del alfarero”.  Entonces Jeremías va a la casa del alfarero y ¿Qué es lo que ve? Que el alfarero está trabajando en la rueda, un instrumento que era generalmente muy rústico, dos ruedas de piedra, una abajo y otra arriba y como trabajaba con el barro, eso era lo que veía Jeremías. Vio cuando el alfarero trabajaba en el barro haciendo una pieza o una vasija. Se le echa a perder en sus manos y vuelve a hacer otra mejor todavía. “¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?, dice Jehová. He aquí que como el barro en las manos del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6). No estamos aquí dando golpes al aire sin saber, sabemos en quien hemos creído.

Una vez llamaron a un creyente ante el juez y el juez se burló de la fe del creyente y le dijo: “Entonces usted piensa que se va a morir y que Dios lo va a estar esperando allá en el cielo” y él le dice: “No señor, yo no lo pienso, lo sé”. El creyente tiene que estar seguro en Cristo, usted no va por la vida bamboleando, ¡No Señor! Aquel que ha creído en Cristo de verdad y que está sometido a su voluntad, sabe para donde va.

Hay tres cosas en esa casa del alfarero, allí están. Lo primero que hay, es, esto es hacia el futuro, “el ideal del alfarero”. El no ve el pedazo de barro crudo, él está viendo más allá de eso, no está viendo un pedazo de barro como usted y yo podríamos verlo, Él está viendo una vasija que adorna un mueble de un palacio. Tal vez está viendo una pieza de arte que admirarán cientos de personas, está viendo una vasija donde habrá un tesoro guardado que era común guardarlo también guardarlo en vasijas de barro, tal vez un recipiente de agua fresca y cristalina, Él no está viendo el barro crudo, Él tiene un ideal, cada cosa que está haciendo con ese barro obedece al ideal que Dios tiene. Tenemos que permitir que Él haga lo que Él quiera. El ideal de Dios es el que necesitamos seguir, no el ideal nuestro, nosotros si podemos equivocarnos pero Él no se equivoca.

Lo segundo es “la rueda”, la rueda que da vuelta, eso es esencial para un alfarero, eso es básico. Pone el barro en la rueda y comienza a dar vueltas el barro después de un proceso de preparación y después que empieza a dar vueltas llega un momento dado, él le echa agua, según lo que él considera y empieza y ya hay una forma, ya empieza a tomar algún perfil, pero para eso sabe que se necesita, que de vueltas. ¡Qué bueno es eso de las vueltas que Dios nos da! Hay gente que quiere cansarse, aquí estamos en perseverancia, hay gente que dice: ¡Ay, lo mismo de la convención pasada! Y no se da cuenta que esas revoluciones que Dios da es para irle dando forma, esto de los cultos no es un invento de ningún pastor ni de ninguna organización, esto es lo que Dios instituyó. ¿Qué hacemos en un culto? Llegamos, nos arrodillamos, oramos, adoramos, cantamos, oímos la Palabra, la leemos y luego salimos y nos despedimos y ¿Qué hacemos al día siguiente? Pues, venimos al culto otra vez y Dios está ahí en la rueda, dando esa revolución que nos va dando la forma. No puedes cansarte de la revolución del Espíritu Santo.

Hay gente que dice: ¡Ay lo mismo! Y ¿Qué es lo que quiere ver? Un show, ¡No! aquí no hay show; ¿Un cantante raro y que le pongan su reggae? No, no, no, aquí no, aquí alabamos a Dios, no venimos a exhibir el barro, queremos exhibir y adorar al Alfarero. Para eso venimos, esa prueba que dura, esa prueba por la cual clamamos y no se va, algo tiene Dios, nuestro futuro está en las manos del Señor, deje que la rueda siga dando vueltas una y otra vez porque Él está aplicando una forma, quiere encontrar algo, Él tiene un ideal y está aplicando la esencia del trabajo del alfarero que es la rueda. No podemos cansarnos, hay que perseverar hasta el fin, esta no es una carrera de 400 metros que se da con todo, esta carrera no es de 800 metros, esta es como una gran maratón de 42 kilómetros; un toquecito más que caminar nada más, esto es esfuerzo y valor.

Hay un tercer elemento en la casa del alfarero respecto al futuro y sabe ¿Qué es?, “las mismas manos del alfarero”, el toque, porque sin ese toque no sale nada, allí está el barro, ahí está la rueda, ahí está el ideal, pero llega el momento en que el alfarero empieza a trabajar con su mano, a veces aprieta el barro. ¿Qué quiere hacer? Una vasija, bueno hay que apretar el barro, tal vez con el puño para hacer el hondo de la vasija; aprieta, y en la apretura el barro comienza a torcerse, pero él viene y lo arregla o coge la uña y hace así ¡Crack!, y hiere el barro, pero al fin de cuentas eso es lo que se llama en el arte “El vivo de la pieza” es la rayita de la pieza y a veces le pone dos o tres rayitas para que no sea liso, porque también el Señor tiene ese sentido del arte en nosotros, pero eso corta, cuando aplica la uña hiere el barro pero está haciendo algo.

La voluntad de Él es hacer algo que valga la pena. Esa es la voluntad del alfarero, Él quiere hacer algo así, con algunas curvas, o alargada, o achatada, es decir que Él busca el ideal, pero es absolutamente necesario el toque de Dios. ¡Qué bueno es el toque de Dios! Aunque Él nos apriete, aunque a veces nos quiebre, aunque a veces nos corte, pero es como ese cirujano que cuando tiene ese paciente dormido allí el paciente no puede decir: ¡Oye, oye no cortes por ahí! Él no puede decir nada porque está anestesiado, no puede reclamar, no puede despertarse, no puede sentir nada porque él está totalmente ajeno en las manos del cirujano.  Aquí no es el cirujano, aquí es el Señor, es el alfarero, el barro no puede decir nada si él quiere hacerle un quiebre, le hace un quiebre y aunque usted diga: ¡Ay!  Al final va a salir algo positivo.

Uno no se puede salir de la mesa del alfarero, pero, ¿Sabe usted que se puede echar a perder? En un momento dado el alfarero le aplicó una presión y se torció. Qué hizo él, cogió masa de barro y lo tiró, allí es donde Dios trabaja, aún con el caído, con el descarriado, el puede dar oportunidades. Dice la escritura: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal”, Proverbios 24:16.

Si Amado lector, un justo puede en un momento dado no aguantar el proceso de la mesa y dañarse, pero el poder de Dios es suficiente. Por eso les decimos hoy, ya que algunos andan descarriados, tal vez estás caído, hoy el Señor te hace de nuevo. Puede hacerte una vasija mejor todavía de lo que eras antes, pero tienes que depositarte en las manos del Señor para que Él haga esa obra.

Muchísimas veces decimos: ¡Alabanzas al que vive! Bueno, el nombre “Alabanza” es lo mismo que decir: “Judas”. Pero nadie quiere ponerle a su hijo Judas ¿Verdad? Pero la verdad es que Judas era una vasija de valor que se echó a perder, él vio milagros, anduvo con el Señor, fue parte de todos esos milagros, porque Dios le dio poder a los doce discípulos y allí estaba Judas también. Judas era una vasija que el Señor estaba trabajando, le dio oportunidad. Como se la dio al profeta Balaam, cuando el Señor le dio permiso a este profeta de ir donde Balac, rey de Moab, y después el ángel de Jehová le salió al encuentro. Es que el permiso de Dios no quiere decir, que, estaba de acuerdo con lo que él tenía en su corazón, el permiso era para probarlo, para ver si él decía: “¡No! no voy a ir porque tengo en la mente maldecir y yo no puedo maldecir”.

A Judas lo pusieron de tesorero, ninguno tuvo mejores oportunidades que Judas, pero no las aprovechó y ya ustedes saben lo que pasó. Una vasija desechada, precisamente lo que se adquirió con ese cuadro de la destrucción de Judas fue un campo llamado “el campo del alfarero” y se llamaba así no porque había vasijas útiles, sino porque era el lugar donde botaban los desechos, lo inservible de la alfarería, ya el barro y ya las tinajas y vasijas que no servían y que no tenían remedio, allí las hacían pedazos y las arrojaban porque ya no servían.

Yo quiero estar en la mesa del alfarero, no quiero estar en el “campo del alfarero”, que luego se convirtió en el “campo de sangre”, campo de muerte y de destrucción, hoy el Señor te muestra su voluntad, a cuál lugar quieres ir, ¿Quieres ir a la mesa del alfarero? Como pueblo de Dios, como barro en las manos de Él, que aunque se echa a perder en un momento dado, todavía hay esperanza o ¿Quieres ir al campo del alfarero? Donde hay muerte y destrucción.

Hay que hacer la Voluntad de Dios


Rev. Humberto Henao

“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”, Juan 7:17.

NO ES SOLAMENTE CONOCERLA, HAY QUE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”, Juan 7:17.

“Tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:14), es decir el continuo estar en el templo, el oír la Palabra de Dios hace que su cerebro se habilite para poder discernir ¿Cuántas mujeres saben que no deben vestirse de manera indecorosa y sin embargo lo hacen? Creyentes que leen y escuchan la Palabra de Dios con frecuencia; mas no es conocer la voluntad de Dios, la dificultad es hacerla; entonces el asunto no está en el cerebro sino en el corazón.

Elí conocía teóricamente como Dios trata con las personas. Es tan triste que uno sepa cómo es el trato de Dios, y hasta dé consejo a otros y que no lo haga con uno mismo. “Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel… Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y... si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye… Y vino Jehová… y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:4-10).

Balaam era conocedor de la voluntad de Dios. “Los ancianos de Moab y los ancianos de Madián… llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac… Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. Así Balaam... dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros” (Números 22:7-13). Balaam sabía que no podía maldecir al pueblo, pero como había un ofrecimiento, no quería dejar de aprovecharlo, y creyó que Dios podía cambiar de opinión.

Apolos un predicador muy usado por Dios. “Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos… varón elocuente, poderoso en las Escrituras. …hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor... Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga... Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho… porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo” (Hechos 18:24-28).

Apolos era una bendición en las manos de Dios; más adelante vemos a Pablo rogándole para que cumpliera una labor. En 1 corintios 16:12, leemos: “Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad”. Cómo es que un hombre con estos recursos, con este bagaje ministerial, que con todo lo que tenía, que podía hacer el trabajo; y ahora dice que no va, que no quiere. Amado el problema no está en la mente, sino en el corazón.

Nos damos cuenta que Dios quiere hacer grandes cosas, Él tiene grandes planes. Dios recoge gente de todas las edades, los trae con un objetivo, pero a veces no se logra el propósito. Y no es que Dios no tenga el poder, y no es que ellos no tengan los conocimientos, porque ahora hay literaturas, hay Biblias electrónicas, hay una gran cantidad de información en Internet. Y pueden usar esa bendición y no lo hacen; no es que no puedan, es que no quieren. Que obstáculo tan tremendo encuentra Dios cuando no se quiere hacer lo que Él desea.

En Colombia hemos perdido una cantidad de obreros, pero también han ingresado otro gran número, siempre la cantidad de ingreso es superior a la proporción de egresos. Pero hay gente en la cual Dios pudiera hacer mucho más; muchachos con talentos musicales, con una voz excelente y se les tiene que rogar para que vengan a ayudar, tienen que suplicarles que por favor venga al ensayo, que ayuden, y algunos llegan hasta molestos. Dios nos guarde.

Conocer la voluntad de Dios no es complicado. A través del apóstol Pablo les habla a los judíos (sobre la ley), leemos: “He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor”, Romanos 2:17-18. El pueblo judío sabía y conocía el querer de Dios para ellos, ¿sabe lo que Dios quiere para usted? La Escritura nos dice: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación”, 1Tesalonicenses 4:3.

Que la vida moral sea una vida recta, una vida limpia; pero cuando transgreden y pasan por encima, aun conociendo las predicaciones, las enseñanzas ¡Cuidémonos! Cuídese de esa influencia negativa del internet, de tanta basura, tanta pornografía y tantos pecados. No podemos controlar la vida privada de los creyentes; uno escasamente controla. Pero, ¿Dónde radica ese control? No es el conocimiento, es en la voluntad; es el hacer la voluntad de Dios.

Romanos 2:18-23 dice: “Y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor”, está en el cerebro ese conocimiento; y sigue diciendo: “Y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras?”. Les está diciendo: ¡Ustedes tienen el conocimiento!

Cuando uno tiene la gracia, y viene a ser siervo de Dios, hay que hacer la voluntad del Señor hasta donde sea posible, no hay otra opción. El apóstol Pablo dijo: “Pues si anuncio el Evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el Evangelio!”, 1 Corintios 9:16. Entendemos que los descarriados son infelices y no tienen paz, conocen la verdad y la desechan, y son atormentados en su conciencia.

Muchos profetas predicaron y fueron aceptados; a Jeremías no le fue así, él dice: “Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la Palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día” (Jeremías 20:8). ¿Qué no hizo este profeta? Ahora Jeremías dice: “No me acordaré más de Él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jeremías 20:9).

A través de Jeremías dijo Jehová: “Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos” (Jeremías 6:16), la voluntad de ellos se bloqueó y dijeron: “No vamos a hacer eso”. El Señor Jesús en una parte alta de Jerusalén dijo: “!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mateo 23:37).

En todo lugar hay pastores que ya no quieren hacer la voluntad de Dios, dejan que sus iglesias sean liberales, mundanas; y viendo que el mal está acosando, en vez llamar a los infractores y corregirlos, los consiente. Los pastores tienen la obligación de presentarle a Dios una iglesia redimida, transformada, tienen la autoridad moral y bíblica para corregir el pecado, “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”, Efesios 4:12.

Hay personas de afuera que admiran esta obra. El presidente de la Sociedad Bíblica de Colombia, dijo a los empleados: ¡Por favor, oremos por el Movimiento Misionero Mundial, esta misión se quiere conservar, pidámosle a Dios que los guarde, que no se aflojen, que no se acobarden! Y oraron por nosotros. Otras Instituciones nos dicen: ¡Guárdense, porque hace 30 años todos los concilios eran parecidos a ustedes y han ido menguando, por favor no decaigan!

“El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta”, Juan 7:17. Me gustaba la contienda y la dialéctica (con los testigos de Jehová, con mormones, con adventistas), me gustaba la apologética, y me encontré con gente terca y obstinada, “que viendo no ven, y oyendo no oyen”. En la actualidad ya no lo hago, porque ellos empiezan con una serie de argumentos, y para qué gastar tiempo. En cambio llega el nuevo convertido y con entusiasmo quiere agradar a Dios, y se involucra en los proyectos de la iglesia.

Lo primero que hay que hacer es DESEAR

Dios le reveló a Daniel la siguiente parte de las profecías (sobre las 70 semanas), porque lo deseaba. Cuando llegas a la casa en vez de prender el televisor toma más bien las Escrituras, hay que desearla, para fortalecer el mensaje que escuchaste, para aprender más textos. Pero el pueblo con escaso conocimiento ni se preocupa, no hay deseo; pero pregúntenle de los equipos de fútbol, de la farándula, de las últimas telenovelas, y verá que eso si saben.

¿Desea hacer la voluntad de Dios? cuando ese deseo empieza a crecer, usted puede hacerlo, porque tiene un cerebro, unas neuronas, tiene los recursos intelectuales, allá están las Biblias de todas las versiones que quiera. Creyentes que llegan por inercia y no por amor, en cambio otros que con entusiasmo suben la escalera rápido, buscan una banca y se arrodillan para orar, luego empieza el coro y comienzan a cantar con gozo. Hermano es necesario que usted desee.

Allá en Colombia un hermano empezó con hambre y sed de Dios, todos los sábados pedaleaba de tres a cuatro horas en bicicleta para llegar al culto o al ayuno; y de pronto él se acercaba con una Biblia y me decía: ¡Pastor, yo no entiendo este versículo! Y yo dije: Pues yo tampoco. Estaba muy nuevo en el ministerio, pero igual me juntaba con él y buscábamos concordancias, comentarios, diccionarios; tratando de escudriñar que quería decir el texto. Había un deseo de aprender de parte de él; incluso el poco ahorro que tenía lo utilizó en libros y cosas de la obra.

Observé que ese hombre quería crecer, ahora es presbítero en esta obra. En una ocasión que mi hermana era líder de jóvenes le dije: “Démosle oportunidad a este joven que predique”. Ese día fue a predicar y se puso muy rojo y le corría sudor, lloró y no dijo mayor cosa; y mi hermana pensó que no servía. Le dije: “Él sirve, lo que pasa es que el hecho de ver gente al frente lo bloqueó”. El hermano se enredó, no pudo, y le dije: “Va a volver a predicar mañana”; y ahí bregamos con él, porque a la gente de deseos hay que darle oportunidades.

Lo segundo que hay que hacer es DISPONERSE

Además del deseo tiene que ir más allá, y esa es la disposición. “El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer” (Hechos 9:6). Pablo le dijo al Señor: ¿Cuál es tu deseo para mi, cuál es el programa a partir de ahora, qué es lo que hay que hacer? Y el Señor le dijo: Entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Siempre debe haber esa disposición.

¿Qué quieres que yo haga? El asunto es difícil porque lo que Dios quiere que hagamos a veces no es lo que uno quiere hacer. Dios empieza a ponerlo a uno en el molino, y todos los que estamos en la obra del Señor sabemos por donde nos ha pasado Dios; en lo personal yo soy del campo y mi mamá era una mujer de unos principios éticos muy correctos pero de un carácter muy fuerte, y cuando cumplí dieciocho años yo dije: “A esta señora no la voy a aguantar, en cuanto tenga veinte años me voy de esta casa, porque yo no quiero conflictos con ella, yo respeto a mi madre”.

Mi madre me hablaba duro, siendo pastor me correteaba con el palo de la escoba. Dios usó esa mujer para moldearme; ya tenía planes de casarme a los veinte años y cuando los cumplí doce días después se murió mi papá, y me dejó de herencia a esa señora (mi madre) y a mis siete hermanos pequeños. Y cambie mis planes, e hice un pacto a Dios que yo iba a ver por esos muchachos hasta que el menor tuviera quince años y en ese entonces tenía tres años.

Cuando le dice a Dios: “Señor aquí estoy”, entonces Dios le dice: “Está bien, vamos a trabajar, y le coge los planes y los proyectos suyos y se los tira por el suelo para saber que va a hacer”. Y Dios empieza a bregar con muchachos adolescentes, con jóvenes inexpertos, inmaduros, sin recursos, sin conocimiento, sin intelecto, sin herencia, sin nada. A algunos hay que buscarlos a  su casa para traerlos al culto, otros vienen con mucho esfuerzo en bicicletas pedaleando horas, unos quemados por el sol (vienen de dentro de la selva), otros llegan de las tribus indígenas, entre otros más.

Es tan triste ver creyentes que llegan al templo y ni oran, se sientan masticando chicle, respondiendo el celular en pleno culto, mandando mensajes de textos, como va el Señor a trabajar con una criatura en esa condición. Como pretende que Dios lo use y le dé un ministerio si no hay ese anhelo, no hay ese deseo ferviente de hacerlo para la gloria de su nombre. Tiene el conocimiento, sabe manejar una computadora, tienen mucho que dar. Dios le dirá: “Bueno, si quieres hacer lo que yo quiero, al suelo”, y empieza un proceso.

Me casé algo mayor, los planes míos fueron para un lado y dejé que Dios interviniera. Cumplí los 30 años y me reuní con la familia y me dijeron: “Qué pasa, que no le oímos de hogar, de matrimonio”, y yo callado deseando casarme. ¿Quién no quiere casarse? pero yo todavía no podía, había que postergar esto un poquito en bien del cristianismo.

Lo que hay que hacer es SERVIR

Usted sabe que la teología moderna es a tener y a disfrutar, es  siembra y recoja, no a servir; el cristianismo bíblico es servir. Joven predicador no puede caer en esa teología moderna de estar instando al pueblo a tener y a tener, Dios al que quiere da riquezas, a algunos los bendice económicamente, pero esa no es la prioridad de una iglesia, no es solamente a tener, gente explotada y abusada porque los han engañado con supuestas promesas.

El Rev. Enrique Centeno me presentó unos años atrás en Bogotá a un hermano lustrabotas y ese hombre tuvo un problema hace unos cuatro años, él estaba en casa, viendo televisión donde decían: “Allá en Colombia hay uno que tiene 500 dólares guardados…”. Y él dijo: “Huy, ese soy yo…”. Desde el televisor decían: “Corre, toma el teléfono que Dios te va a dar tanto”. El hermano trabaja en el Aeropuerto y a veces le pagan con dólares, entonces él no los cambia sino que los va juntando. Por este programa de televisión, él promete entregar los 500 dólares.

Al otro día llegaron por él, pero no le dijo nada a la esposa, él estaba en el trabajo y la esposa estaba en la casa. La esposa espantó a los que habían venido por el dinero y por esta razón se creó un conflicto familiar. Entonces en uno de los viajes que hice me contó lo sucedido. Le manifesté que cuando uno señala una cámara y todos la miran se van a sentir aludidos, la ley de las probabilidades funciona así. Era como las ocho de la noche, es probable que haya 100,000 personas a esa hora viendo el programa de televisión.

Yo apoyo la obra de Dios genuina porque la conozco, pero que vengan a decirme con manipulación. Porque uno tiene que saber a quién le da lo que Dios le ha provisto, hay gente que dentro de la obra no apoya y si viene un charlatán por allí a ese si le dan, se han dado esos casos. Ustedes lo saben, dejan a un vivaracho por allí, una persona viene y los manipula y les saca, y aquí pidiendo ofrenda misionera y echan el dolarito ese viejito de siempre; es que a veces Dios ajusta porque no le damos lo que Dios quiere que le den.

Viene el momento de CUMPLIR

“Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis. Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene”, 2 Corintios 8:11-12. Entonces, una vez que haya disposición viene la ejecución y es lo más difícil; porque si Dios le dice que renuncie a ese empleo, si le dice que corte con ese noviazgo, a algunos se lo ha dicho y no lo hacen, hay que cumplir la orden de Dios.

Hace seis años fui a cierto lugar, y me acuerdo de aquel pastor que me invitó al quinto aniversario de su iglesia, estaba muy hermoso; luego me invito para el culto de la iglesia madre que tenía ochenta años de existencia. Fuimos de noche, iba pensando ver un templo grande; pronto llegamos, era un templo con unas 50 personas, el portero bien abuelito, también observé que no había jóvenes, el pastor tenía unos 80 años, eran como 40 personas en el lugar. Una obra si no se renueva continuamente, tiende a menguar.

Hermanos, estuve en Florencia y vinieron a la confraternidad más de mil jóvenes, y la mayoría de los que hicieron su decisión era gente joven. Usted mira la membrecía del pastorado en Colombia, el 70% del pastorado tiene menos de 40 años de edad; y nosotros nos esforzamos a verter en ellos la bendición, la responsabilidad, para que capten la visión que Dios le ha dado a esta obra, esta es la generación que tiene que sustituirnos.

El 28 de marzo de 1980 que salí a servir en la obra del Señor, cuando mi madre me vio empacando la maleta, las dos mudas de ropa y unos libros, me dijo: “¿Usted se va a meter de pastor?”, llamó a mis otros hermanos y hermanas y les dijo: “Mire a este de pastor, ¿no tiene manos, no le enseñó su papá a trabajar? va a coger a arriba y abajo con la Biblia, ya lo veré con esas maletas aquí otra vez”. Me fui, llegué y recibí a ese pequeño grupo de creyentes en la frontera con Venezuela, allí en la orilla del río, al final de la reunión apagué la lámpara en ese piso y me eche a llorar y le dije a Dios: ¡Señor, nunca me permitas regresar!

“Fue entonces Ananías y… dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo…”, Hechos 9:17-18. Lo que a Pablo le llevó ser el gran hombre de Dios fue hacer la voluntad del Señor; era un hombre con mucho conocimiento, más adelante dice de esto, “lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:8). El provenía de las escuela rabínicas, de grandes maestros, el era muy preparado en el judaísmo, pero ya no cuenta con todo eso.

Le dijo el Señor a Pedro: “Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras” (Juan 21:18). Gente que compartió con nosotros, que fueron nuestros amigos, que estaban en la misma labor y luego se afectaron, eso fue muy duro. Tener que decirle a un hijo o a una hija: “No puedes estar en esta casa, tu conducta no armoniza con los preceptos bíblicos, no puedes traer una vida inmoral y sucia a esta casa”, siendo parte de uno eso es terrible.

Este año de VOLUNTAD que marque una pauta de verdad, dispóngase. Esta es una Palabra sencilla que llega a su corazón y a su mente, hay que asumirla. Dios quiere contar no con su conocimiento, sino con su voluntad dispuesta, eso cuesta, eso traerá de pronto dolor y angustia, eso hará que tenga que sacrificar de pronto intereses personales, derechos legítimos, pero que a partir de eso Dios podrá hacer lo demás. De qué sirve el conocimiento si no hay la voluntad, entonces lo primero que debemos hacer es la voluntad de Dios.

Dónde están los que defienden la Obra de Dios


Rev. Álvaro Garavito

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño”,Hechos 20:29.

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”, Hechos 20:28-31.

La Palabra de Dios nos enseña que en una ocasión llegó un hombre que tenía el poder en sus manos, que tenía autoridad en esta tierra; un hombre prepotente, criminal, brujo, idólatra, plagado de maldades y de crímenes. Este hombre era el rey Acab y ordenó a un hombre sencillo, llamado Nabot (que tenía un terreno que había heredado de sus padres), diciéndole:“Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero”(1 Reyes 21:2).

Sabía Nabot que esa viña era la heredad de sus padres, era intocable para él, no era transferible, no se podía cambiar o vender, y se paró frente al rey Acab y le dijo:“Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres”(1 Reyes 21:3).El no ceder la heredad le acarreó la muerte, lo mandaron matar. La Biblia dice que fue mandado aniquilar por Jezabel, la esposa de este perverso hombre, que era más perversa que él. Cuando ella se enteró que Nabot había sido muerto, le dice a su marido el rey:“Levántate y toma la viña de Nabot de Jezreel, que no te quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino que ha muerto”(1 Reyes 21:15).

Pero cuando ésta le estaba dando esta orden a su propio marido para que descienda y tome lo que no era suyo, lo que había robado, lo que había cambiado por sangre; el Dios del Cielo que lo ve todo le da una orden al profeta Elías y le dice:“Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel, que está en Samaria; he aquí él está en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella. Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán tu sangre, tu misma sangre” (1 Reyes 21:18-19).

Nada se esconde aquí bajo el cielo, todo el que se pare a defender la heredad del Señor, Dios estará de su lado, y todo el que se ponga del lado de Dios tendrá ángeles que guarden su vida. Hay gente que son neutrales, que no son ni agua ni son peces, que están en dos aguas, que están del lado del diablo y del lado de Dios. Pero hoy el Señor quiere que se ubique y se ponga del lado de Su Obra.Dios vengó la sangre de Nabot, y Dios vengará la sangre de cualquiera que tenga que dar su vida por Él.

El pasaje del libro de los Hechos nos habla de la despedida del apóstol Pablo a los ancianos de Éfeso, él estaba dejando la iglesia que estaba en Mileto, ciudad del Asia Menor. Se estaba  despidiendo después de haber hecho una labor por tres años. Según testifica él, después de enseñar la Palabra de día y de noche, en el templo y en las casa, con lágrimas amonestando a cada uno que cuidarán lo que habían recibido, que se levantarán para ser defensores de la Obra de Dios.

Pablo despidiéndose de aquella ciudad, y de aquellos hombres y mujeres, les dice: “que ellos nunca más verán su rostro” (v. 26), no sólo se estaba despidiendo de esta ciudad, sino que se despide de esta tierra para irse a la eternidad, y es ahí donde les menciona: “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño” (Hechos 20:29);y continúa diciendo: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”(v. 30).

“Entrarán en medio de vosotros lobos rapaces…”(v. 29). La palabra rapaz, se define como persona inclinada al robo y a la rapiña. Pablo estaba hablando lo que el Espíritu Santo le estaba advirtiendo, declarando los propósitos de Satanás; el Espíritu Santo le estaba advirtiendo que desde temprana edad en la iglesia, desde sus comienzos, Satanás iba a infiltrar dentro del pueblo lobos rapaces, el infierno iba a introducir encubiertamente instrumentos malignos dentro del pueblo del Señor.“Yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces... Y de vosotros mismo se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”(v. 29-30).

Es terrible leer, escuchar y comprobar que la historia no ha podido negar que del pueblo de Dios se han levantado personas malignas que no han perdonado al rebaño, el enemigo infiltrado en la iglesia naciente, gente perversa, líderes perversos, que están agazapados, escondidos, esperando el momento de hacer su aparición, o de ser expulsados por el Señor.

En el pueblo de Dios siempre hubo falsos profetas y falsos maestros, el apóstol Pedro escribiendo en su segunda epístola nos dice: “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”(2 Pedro 2:1-3). Dentro del pueblo de Israel y de Judá habían miles de falsos profetas, la historia registra que habían escuelas de profetas, habían criaderos usando un término castizo de profetas, pero en su mayoría eran profetas falsos, instrumentos que Satanás había filtrado a la Iglesia para destruirla.
“Hubo falsos profetas entre el pueblo, como habrán entre vosotros falsos maestros”, note la connotación del pasado prevalecieron los falsos profetas, pero en el tiempo que vivimos prevalecen los falsos maestros. Solamente en la casa de Acab, en el palacio, en la administración del rey Acab, había casi mil falsos profetas, sin contar los cientos y miles de falsos profetas arrinconados y metidos por diferentes sitios de Israel. Prevaleció la falsedad, prevaleció la falsa profecía, los falsos profetas, pero hoy prevalecen los falsos maestros, entre los cuales hay falsos evangelistas, falsos pastores, falsos predicadores, falsos maestros de institutos bíblicos reconocidos por el mundo y por las leyes de la tierra.

Hombres perversos que están infiltrados, falsos maestros con grande amplitud antes las masas del mundo, a través  de canales poderosos de televisión, a través de muchas cadenas de radio, transmitiendo su veneno, que están asfixiando al mundo, al pueblo, a los pecadores; por esa causa, se necesitan a aquellos que se levanten a defender la heredad de Dios, que se levanten para defender la Obra que representan, que se levanten a defender esta heredad que el Señor a puesto en sus manos.

Hay mucha falsedad, mucha desviación doctrinal, mensajes de prosperidad, de amor, le han mostrado al mundo una de las fases de Dios: “Dios es amor, Dios es misericordioso, Dios es lento para la ira”, ¿quién dijo que no?, “es grande en misericordia, pero también la ira de Dios se derrama, Dios es fuego consumidor”. Muchos de los medios de comunicación son casi prohibitivos para verlos y escucharlos, porque se han contaminado tanto, y hay algunos que viven enlazados, y extraen toda esa basura. A través de la Palabra de Dios se demuestra que hay un peligro tremendo, cuando se ve y se oye lo que no es de Dios.

El Señor dice: “Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas”(Juan 10: 12-13). El asalariado, que solamente está por un salario, no por un llamado de Dios, sino, que no lo llamó el Dios del Cielo, ni tiene un llamado en el corazón, ni en el alma, sino un llamado en el vientre. Cuando ese tipo de falsos pastores y evangelistas ven venir al lobo de la mundanalidad, el lobo de la idolatría, el lobo de la contaminación, que se está introduciendo dentro de las iglesias y las está contaminando; lo que hacen es salir huyendo, o están agazapados, o se hacen los sordos y los ciegos. El pastor de ese rebaño, el verdadero pastor se levantará a defender y empuñará la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. El pastor genuino y verdadero, llamado de Dios, defiende el rebaño y no permite que se meta el lobo rapaz; no podrán entrar los lobos rapaces, no podrán entrar los falsos profetas, no tendrá entrada el falso maestro, los púlpitos no serán cedidos a cualquier gente.

El que no es el verdadero pastor como no tiene nada que predicar, está buscando quién pasa por el camino para llamarlo, para que venga a sustituirlo, por eso hay ministros que predican un día a la semana, algunos el domingo en la tarde, y el resto de la semana ¿qué hace ese asalariado ahí? El asalariado, el que vive detrás del dinero, el que vive detrás de la fama, el que vive detrás de las conveniencias, le tiemblan las piernas predicar la verdad al pueblo, porque como está detrás de aquella persona que tiene algo mejor que darle (materialmente), no habla con autoridad porque se puede ir; pero el que es un verdadero pastor, uno genuino, ve venir el lobo y saca la espada y lo confronta. Estamos en un tiempo en que muchos ya no soportarán la sana doctrina, la Palabra de Dios nos dice: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”(2 Timoteo 4:3-4).

La definición de esta palabra concupiscencia quiere decir: apetito desordenado de los placeres deshonestos. Hay cantidad de maestros enseñando concupiscencias al pueblo y enseñando conforme a sus propias concupiscencias, a sus propios apetitos carnales, desordenados, corrompidos, así enseñan; por eso cuando ven el pecado, se quedan callados, se hacen los que no ven, se hacen los que no oyen. Debemos defender la heredad de Dios que ha puesto en nuestras manos.
Hoy hay muchos falsos maestros, falsos pastores que instruyen a las ovejas, al rebaño del Señor y los dañan. Porque hay gente que quiere arrepentirse y quieren nacer de nuevo, quieren ser transformados; pero como no hay una enseñanza, como no hay Palabra de Dios en los púlpitos, la gente como llega se queda, no hay un cambio ni por dentro ni por fuera. Un cristiano que no tiene cambios por fuera, pues mucho menos los tiene por dentro. El Evangelio no es una religión, sino que es potencia de Dios para Salvación; el que de verdad se convierte a Cristo, se convierte por dentro y por fuera. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”(2 Corintios 5:17). El Señor le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).

Pero aquí dice la Palabra: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”(2 Timoteo 4:3). La versión llamada Biblia del Oso del 1569 describe este versículo y dice: “y teniendo sarna en las orejas…”. Muchos tienen picazón en los oídos, cierran sus oídos cuando oyen la verdad, no solamente cabecean, no solamente codean, sino que crujen los dientes, por eso admiramos a aquel gran predicador: Jesús de Nazaret, cuando Él predicaba no terminaban los cultos con aplausos como ahora, sino que terminaban a pedradas y a palazos.
Hay mucha gente con sarna en los oídos, que refutan la Palabra, la rechazan, no les gusta, piensan que predicadores como este que les predica hoy son: retrógrados, atrasados, legalistas, y fanáticos. Pero ningún legalismo, ni ningún fanatismo, sencillamente todo predicador debiera decir la verdad, y solamente la verdad, no tenemos otra cosa que predicar, si se sale de la verdad va a predicar mentira, o va a predicar medias verdades que al final son mentiras.
El texto mencionado dice que “no soportarán la sana doctrina y apartarán el oído de la verdad y seguirán a las fábulas”, la palabra fábula se define en el diccionario como ficción artificiosa, con que se encubre o se disimula la verdad; muchos encubren la verdad, muchos disimulan la verdad, y hay gente que llega a preguntar: ¿Por qué aquí no se hace lo que se hace ahí?

Déjeme decirle que hay que desenmascarar a los instrumentos que el infierno ha infiltrado dentro de la Iglesia del Señor, hay que quitarles las máscaras a través de las congregaciones, de las convenciones, por los medios que el Señor nos ha dado, hay que desenmascarar al falso; el Señor viene por una Iglesia santa, limpia, sin mancha y sin arruga.

Muchos de los que están dentro, aún de esta Obra que el Señor ha levantado, y ha sostenido, y ha mantenido por tantos años ya casi por medio siglo, defendiendo la sana doctrina, peleando contra las fuerzas del mal, contra las herejías y contra el contagio espiritual, muchos están esperando agazapados, y diciendo: “Cuando todos esos viejos fanáticos, extremistas, pasen o mueran, entonces sacaremos las garras de lobos rapaces…”.

Por eso el Señor está llamando a muchos que no les dé miedo predicar la verdad, que sepa que es un defensor de la Palabra, que nadie lo va a detener, que no habrá poder humano ni infernal que lo detenga, esta Obra no se dañará.

¿Dónde están los defensores de esta obra que no les da miedo enfrentar al lobo rapaz, al falso maestro, al mundano, al asalariado? Amado, si el Señor se tarda y nosotros tenemos que hacernos a un lado de esta responsabilidad, usted tiene que levantarse a defender la heredad como Nabot, llénate de esta Palabra, llénate  del valor de Dios para transferir esta Palabra a otros.

Todo aquel que dentro de esta Obra quiere hacer su propia obra, Dios lo sacará, Dios lo expulsará, Dios le cortará las garras, Dios estará con los que están con Él.

Las genealogías de Jesús


El propósito de las dos genealogías es demostrar que Jesús, en sentido estricto, era descendiente de David. A través de su padre legal, José, Él heredó –por ley– el linaje real, mientras que por su madre era descendiente directo del rey David. Así que Jesús tenía pleno derecho al trono de David.
¿No son contradictorias las genealogías de Jesús dadas en Mateo y Lucas?

Una cuestión que ha dejado perplejos por mucho tiempo a los lectores del Nuevo Testamento es la referente a las diferentes genealogías de Jesucristo registradas en Mateo 11 y Lucas 3.

A primera vista, se crea la impresión de que ambos relatos siguen el linaje de Jesús por José, su padre terrenal, en cuyo caso encontraríamos una contradicción obvia, porque Mateo 1:16 dice que se llamaba Jacob el padre de José, mientras que Lucas 3:23 dice que Elí era el padre de José.

Una solución a esta dificultad es entender que Mateo nos da el linaje de José en realidad, pero Lucas traza la genealogía. La razón para que no se mencione a María en Lucas 3 es que ella ya ha sido mencionada como la madre de Jesús en varias ocasiones.

La práctica común de las genealogías es dar el nombre del padre, el abuelo, etc. De la persona en cuestión. Lucas sigue ese método, y no menciona el nombre de María, sino el del padre legal. Sin embargo, se apresura a añadir que José no era en realidad el padre de Jesús, puesto que Jesús había nacido de una virgen (Lucas 1:34, 35).

La traducción literal de Lucas 3:23 sería: “Jesús, cuando comenzó, era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí…” Esto no significa que Jesús era hijo de Elí, sino que Jesús era un descendiente, por línea materna, de Elí. La palabra hijo tiene este significado más amplio.

Así Lucas busca las raíces de Jesús a través de su madre, María, que era descendiente de Elí, etc. El nombre de José se menciona según la práctica corriente pero se le presenta muy claro como el supuesto padre de Jesús, y a Dios como el padre real.

El propósito de las dos genealogías es demostrar que Jesús, en sentido estricto, era descendiente de David. A través de su padre legal, José, Él heredó – por ley – el linaje real, mientras que por su madre era descendiente directo del rey David. Así que Jesús tenía pleno derecho al trono de David.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Muro de las Lamentaciones


El Muro de las Lamentaciones (en hebreo, הַכֹּתֶל הַמַעֲרָבִי, Hakótel Hama'araví), o Muro de los Lamentos, es el sitio más sagrado del judaísmo.
Su nombre en hebreo significa simplemente “muro occidental”. Según la opinión popular, es el último vestigio del Templo de Jerusalén, el edificio más sagrado del judaísmo. Los restos que aún quedan datan de la época de Herodes el Grande, quien mandó construir grandes muros de contención alrededor del Monte Moriah, en el año 37 a.C. ampliando la pequeña explanada sobre la cual fueron edificados el Primer y el Segundo Templo de Jerusalén, formando lo que hoy se conoce como la Explanada de las Mezquitas (por la tradición musulmana) o Explanada del Templo (por la tradición judeocristiana).

Historia

El Primer Templo, o Templo de Salomón, fue construido en el siglo X a. C., y destruido por los babilonios en el 586 a. C. El Segundo Templo, en tanto, fue reconstruido por Esdras y Nehemías en el año 445 a.C. a la vuelta del Exilio de Babilonia, y vuelto a destruir por los romanos en el año 70 de nuestra era, durante la Gran Revuelta Judía. De tal modo, cada templo se mantuvo en pie por unos 400 años.

De acuerdo con la historia, cuando las legiones del emperador Vespasiano destruyeron el templo, sólo una parte del muro exterior quedó en pie. El entonces general Tito dejó este muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea (de ahí el nombre de Muro de las Lamentaciones). Los judíos, sin embargo, lo atribuyeron a una promesa hecha por Dios, según la cual siempre quedaría en pie al menos una parte del sagrado templo como símbolo de su alianza perpetua con el pueblo judío. Los judíos han orado frente a este muro durante los últimos dos mil años, creyendo que este es el lugar accesible más sagrado de la Tierra, ya que no pueden acceder al interior de la Explanada de las Mezquitas, que sería el más sagrado de todos. En todo caso, las oraciones hebraicas frente al muro no se limitan a las lamentaciones. Se lee el libro de los Salmos. Se realizan ceremonias de Bar Mitzva. Alabanzas y peticiones (orales y escritas) son comunes y continuas.

Comúnmente frente a él se lamenta la destrucción de la ciudad y la dispersión del pueblo hebreo, siendo el viernes un día de especial intensidad. La tradición de introducir un pequeño papel con una plegaria entre las rendijas del muro tiene varios siglos de antigüedad. Entre las oraciones de los judíos se incluyen las fervientes súplicas a Dios para que vuelva a la tierra de Israel, el retorno de todos los exiliados judíos, la reconstrucción del templo (el tercero), y la llegada de la era mesiánica con la venida del mesías judío.

El Muro de las Lamentaciones es sagrado para los judíos debido a que es el último trozo del muro que rodeaba el Templo por el sur y por el este. Además, el Muro es el lugar más cercano al sancta sanctorum o lugar santísimo (1Reyes 8:6-8). De las tres secciones del muro, el del este, del sur y del oeste, el del oeste es el lugar tradicional de oración (de ahí su nombre en hebreo, Hakótel Hama'araví, "el Muro Occidental").

En la Explanada de las Mezquitas, rodeada por el Muro, los musulmanes han ido construyendo a lo largo de los siglos la Cúpula de la Roca.