martes, 27 de marzo de 2012

El desafío de nuestra era


Muchos países del mundo están dejando de lado los valores, priorizan otros conceptos vacíos alejados de los principios que los están llevando a la decadencia moral. Combatir esa dramática tendencia es el reto del momento actual y del futuro.

 “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”, 2 Timoteo 3:2-5.
 
 En su obra “¿Cómo debemos entonces vivir?”, el filósofo suizo-americano Francis Schaeffer1, explicando el fluir de la historia y la cultura como manando de los pensamientos de las personas, de una manera simple pero contundente afirma: La gente tiene presuposiciones, y ellos vivirán más consistentemente sobre la base de estas presuposiciones de lo que ellos mismos puedan darse cuenta (….) Sus presuposiciones proveerán también, la base para sus valores y por tanto la base para sus decisiones (….) entonces, habiendo pensado, una persona llevará a cabo acciones en el mundo exterior y de esta manera lo influenciará.
 
 Este pensamiento, que se puede sintetizar en la oración Ideas tienen consecuencias, escrito y publicado por primera vez en 1976 a propósito de los ciclos de apogeo y decadencia observables en la historia y cultura occidentales, empezando por Roma, lleva fácilmente a una conclusión a priori: El flujo de “ciclos” no ha terminado, obviamente, y estamos presenciando en nuestro tiempo una carencia de entendimiento acerca de un tema clave afectando países y personas, al punto que estas expresan su sufrimiento ocupando por días enteros plazas y calles de capitales antes orgullosas: La falta de conexión, cada vez mayor, cada vez más frustrante, entre la noción de moral, el comportamiento ético coherente y lo que se hace y se logra en esferas clave de las sociedades, tales como la política y la economía.
 
 Señal clara de esta desconexión entre resultados políticos y económicos y sus nociones morales causales se puede observar a un nivel internacional y en especial con una nación tildada hasta hace poco por la ciencia de “caso atípico de país moderno pero no secularizado”2; es decir, asombrosamente progresista y, sin embargo, “extrañamente religioso”, los Estados Unidos.
 
 En este momento, hay en ese país dos movimientos los cuales han surgido como protesta ante la continuada crisis económica. Uno de ellos, el Tea Party Movement, de vertiente republicana, patroniza no solo cambios en el campo económico, sino el retorno a los principios de sus llamados Padres Fundadores. Son tildados de fanáticos y hasta de payasos (algunos de ellos usan vestimentas a la usanza de los colonos, para reforzar la evocación a un pasado fundado en la Biblia), y vistos por quienes no conocen las raíces de esa nación, la cual empezó con principios únicos en las Américas, tales como “el derecho a la búsqueda de la felicidad”3, el sistema de gobierno federal, no centralista, la propiedad general, el establecimiento expandido de colonos, quienes originaron polos de desarrollo -al revés de los latifundios latinoamericanos y capitales centralistas que funcionaban como enclaves para sacar fuera la riqueza- como un tanto excéntricos y fuera de época, por sus ambiciones de remoralizar los Estados Unidos.
 
 El otro movimiento, el OWS, “Ocupa Wall Street” reclama justicia económica y deplora la corrupción de los grupos de poder económico que explotan y victimizan a millones, pero ¿en
 
 tienden en realidad, que ellos mismos han sido parte de esa corrupción, al haber gozado de largos y dorados años de consumismo sin freno? Solo la explosión de su burbuja hipotecaria los hizo despertar a la realidad, los resultados del hedonismo y el materialismo a lo “credit card” sin límites.
 
 Las estadísticas señalan que los EE.UU. no son tan atípicos ni tan pretendidamente no-seculares como hasta hace unos 15 años. El Índice de Percepción de Corrupción por países4, el cual agrupa países en tres categorías, desde los “menos corruptos”, pasando por “corruptos”, a “más corruptos” (casi siempre países occidentales de raíz protestante). Hasta 1995, según señala Darrow Miller acerca de su propia nación, los EE.UU. se colocaban en el grupo de los “menos corruptos”, en el puesto 15, con mayormente países de Europa Nórdica a la cabeza. Actualmente los EE.UU. ocupan el puesto 24, habiendo perdido 9 posiciones, con el peligro de ver, ante el aumento de la corrupción, su paso al segundo grupo de “corruptos”, algo impensable hace solo 20 años. Y ambos movimientos antes mencionados –uno con una idea de “corrupción” mucho más ligada a su abandono de principios históricos más que la del otro- luchan dramáticamente por hacer entender a los norteamericanos que a su crisis política y económica se le pueden seguir las huellas hasta la pérdida de valores –bíblicos- en su sociedad. Recordemos incluso que el escandaloso caso Enron, el cual, con su bancarrota afectó no solo a los accionistas y empleados, sino todo el sistema financiero norteamericano, fue perpetrado por su propio director, Ken Lay, asumido “cristiano” en su propio país.
 
 Podemos citar muchos más ejemplos de desconexión moral en esta misma nación, pero pasemos a algo que está sucediendo en prácticamente todo el mundo, y con mucho énfasis en países latinoamericanos ambiciosos por “emerger” de la pobreza. En casi todos se percibe que, en sus cuadros políticos, antes que ideólogos, o como era en los años 60, abogados, se da preferencia el día de hoy a los economistas; del mismo modo, cuando se trata de educación, la malla curricular de las universidades en todo el mundo, y también en las latinoamericanas, está enfatizando claramente la formación de “gestores públicos”, antes que gobernantes con una ideología bien definida.
 
 En las leyes de partidos políticos de algunos países, ni siquiera es importante establecer una ideología definida y comprobada basada en principios y valores identificables con la fe
 
 cristiana. Por lo mismo, se otorgan posiciones docentes a personas “con experiencia en gestión pública”, muy inclinados a ver en el Estado la panacea para todas las esferas, y no a catedráticos entendidos en filosofía, ideología, ni aún con vocación docente. Aunque los resultados desastrosos del inmoral Estado paternalista de Bienestar de Europa deberían hacernos ver que una aumentada “gestión pública” no es la solución, la fórmula “economicismo-estatismo” no ha cesado de obsesionar las mentes de la actual generación política internacional. La idea de insertar una educación basada en valores y reconectada a su Fuente, es decir a Dios, no solo no está contemplada, está prácticamente barrida de las aulas universitarias, no importa que la mayoría de nombres de estas universidades empiece con “San...” La sola mención, por un político o un catedrático, de valores cristianos, generará inmediata desconfianza de grandes sectores de sus audiencias. Si tan solo observamos que a muchos grandes pensadores cristianos de este tiempo en una nación como EE.UU. no se les da posiciones de catedrático en grandes universidades famosas tendremos una realidad contundente y trágica.
 
 No son la pobreza, ni la ecología los grandes desafíos de nuestra época. El gran desafío es no traicionarnos a nosotros mismos sabiendo que la moral es en realidad una manera de inteligencia. Es para el padre de familia quien se ve ante la disyuntiva de enviar a su hijo a una “gran universidad”, en vez de enviarlo a una institución cristiana, porque la gran universidad asegurará su estatus económico y social, un puesto en el BID, o en el World Bank. No importa si lo que allí aprenda no está funcionando; para el político que no puede decidirse a sacar de su discurso al fracasado y autoritario Estado-dios, para el maestro quien entiende cómo la desintegración de la familia, el homosexualismo y la inclinación a la ganancia instantánea afectarán al Estado, a la economía, y toda esfera en menos que el largo plazo, en menos que el de una generación, y no echa abajo el sílabo de “pluralismo ideológico y tolerancia” desde la primera sesión.
 
 “Porque cuál es su pensamiento, tal es él”. Que en el fluir de la historia y la cultura actuales podamos ver a la Verdad, fluyendo como lo que el hombre realmente piensa, reconectada a todo lo que el hombre hace... cuando sucede se dicen grandes cosas de las naciones.
 

Rev. Luis Meza Bocanegra - Conocete a ti mismo


Rev. Luis Meza Bocanegra -Salmo 15


Misionero es condenado a tres años de prisión por pretender proyectar una película cristiana

BUTÁN.- El Tribunal Superior de Bután condenó al misionero evangélico Ugyen Tashi a tres años de prisión por "intento de promover los disturbios civiles" al pretender mostrar una película sobre la vida de Jesús.

Ugyen fue arrestado en mayo del año 2011. El misionero llegó a una aldea en el interior de Bután con un generador de energía y un proyector con el propósito de dar a conocer a Jesús mediante una película. Los jefes de la aldea conocían el contenido de la película, e informaron a las autoridades quienes apresaron al Tashi.

Mientras la policía investigaba su caso, el Pastor Ugyen se mantuvo en una pequeña prisión oscura, lleno de mosquitos, junto con otros tres reclusos.

En la necesidad de obtener más información, la policía envió un equipo a los pueblos donde Ugyen intentó mostrar la película sobre Jesús y preguntar a las personas si se convirtieron al cristianismo a través de la proyección.

La policía convocó a los jefes de aldea y otros representantes en la exhibición y les hizo una serie de preguntas relativas a lo que sucedió la noche del arresto de Ugyen.
Ugyen siguió compartiendo las Buenas Nuevas con sus compañeros de prisión, al tiempo que debía soportar duras condiciones de vida, lo que agravó su asma.

"El pastor Ugyen no está estático, y aunque no es capáz de compartir abiertamente el Evangelio, está haciendo lo mejor de cada oportunidad para compartir la Buena Nueva de Jesús", por lo cual ha conseguido algunos internos que estén interesados, informó un corresponsal de Gospel for Asia (GFA).

Cuando los líderes de GFA fueron a visitar a Ugyen en la cárcel, pidió ejemplares de Nuevos Testamentos para distribuir a los reclusos y dijo que no se preocupen por él.

Los líderes de GFA se habían reunido inicialmente con los funcionarios locales para pedirles la liberación de Ugyen bajo fianza, pero los funcionarios se negaron a su petición por considerar el caso Ugyen de muy grave por una posible violación de la Constitución de Bután, que establece que "Nadie podrá ser obligado a pertenecer a otra fe por medio de la coacción o presión ".

El tribunal pidió ver la "controvertida película" para emitir una sentencia del caso, al final Ugyen fue condenado a tres años de prisión, auque la película nunca se mostró.

Rev. Luis M. Ortiz - El Señor lo necesita


Rev. Luis M. Ortiz

 “Y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguno os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.” Marcos 11:2, 3.
 Nuestro Señor Jesucristo, para realizar y consumar su gloriosa obra de redención tuvo la ayuda y cooperación de amigos y seguidores. Le prestaron un pesebre para nacer; se reunía con sus discípulos en un cenáculo prestado; le pescaron un pez en cuya boca traía una moneda para que Él pagara sus impuestos; le recibían y hospedaban en el hogar de amigos y creyentes; le prestaron una barca para predicar; algunas mujeres le servían con su dinero; le prestaron una tumba para sepultarle.
 
 ¿Ves? En el pasaje citado arriba, el Señor mandó a buscar un ¡pollino atado! Y cuando los dueños preguntaran por qué llevaban el pollino, los mensajeros debían responder: “EL SEÑOR LO NECESITA.”
 
 Amado, y hoy día es igual. La verdadera Obra de Cristo marcha adelante, no con el sobrante de los ricos, ni con los grandes fondos detenidos de las grandes denominaciones y concilios, sino con el esfuerzo de los que menos tienen, quienes ponen a disposición del Maestro y de Su Obra, todo lo que tienen y todo lo que Él necesite.
 
 Esta Obra Misionera y de evangelización mundial está marchando adelante con el esfuerzo, la oración y la cooperación financiera de muchos hermanos muy pobres, pero que lo dan todo, todo lo que el Señor necesite, como la viuda del pasaje bíblico. Hay hermanos que comparten sus ganancias en sus negocios con esta Obra; otros venden ropa y otros artículos; otros colectan dinero en alcancías en la calle, etc. Todos movidos por el Espíritu Santo y por su amor a Cristo y a Su bendita Obra.
 
 Mi hermano, mi amigo, préstele usted también a Cristo hoy, para que Su obra redentora se esparza por todo el mundo. Sírvale a Cristo con todo lo que usted tiene. “EL SEÑOR LO NECESITA.” Ponga a disposición de Cristo su tiempo, su persona, su hogar, su familia, su trabajo, su dinero, su negocio, su automóvil, su barca, su pollino, su finca, su vida... pues dice el Señor, que “todo el que quiera salvar su vida (retener todo para sí), la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del Evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35).
 
 Note que el pasaje bíblico termina diciendo: “Y LUEGO LO DEVOLVERÁ”. El Señor siempre devuelve con creces. Pruebe.

lunes, 26 de marzo de 2012

Rev. Rodolfo Gonzalez Cruz - Dones del Espíritu Santo


Rev. Gustavo Martinez G - Rindamos gratitude a Dios


Rindamos gratitude a Dios

 Hay los que conocenlas Sagradas Escrituras,y cuántas bendiciones Dios les ha dado, los ha prosperado, los ha guardado y no muestran con su vida y con su servicio gratitud al Señor, son más bien desagradecidos.
 Como aquellos nueve leprosos que cuando se vieron libres de la enfermedad no regresaron, solo uno regresó a rendirle gratitud al Señor. Jesús le dijo: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?”(Lucas 17.17); se habían ido tras las cosas de este mundo, pero no se dieron tiempo para regresar. Que una persona confinada a una enfermedad como la lepra, que no había medicina alguna, y que en un instante sea sanado y quede liberado de ese flagelo, y no tenga ni siquiera el más mínimo detalle de darle gracias al Señor es inconcebible.
 
 Qué terrible, pero a veces nos escandalizamos de esos nueve ingratos y no nos damos cuenta de que en muchas ocasiones somos similares a ellos, porque lo que Dios ha hecho con nosotros es grande. La carga que quitó de nosotros es grande, como para que vivamos agradecidos diariamente, y le rindamos a Dios un servicio de verdad, no de apariencia, no de hipocresía sino de verdad, de corazón, porque nos salvó, porque nos dio vida, y como si fuera poco puso en nosotros su Santo Espíritu.
 
 El día que a Saúl lo fueron a nombrar rey se escondió, no quería aparecer en la escena, temblaba, le daba miedo, se dio cuenta que era inmerecedor; y el Señor sabía que lo estaba haciendo de corazón, Dios vio que se sentía insignificante. Cuando Dios comenzó a bendecirnos, nos sentíamos insignificantes, sin valor, pero después nos llenamos de una falsa confianza, nos sentimos fuertes sin serlo, olvidando que si hay algo en nosotros digno de alabanza no es por nuestra fuerza, es por la gracia de Dios en nuestra vida.
 
 La Biblia registra lo que le pasó a los hijos de Judá, ellos eran piedras preciosas, valiosísimas, eran de ese oro puro finísimo, con ese brillo único que los caracterizaba, pero el profeta dice de ellos: “¡Cómo se ha ennegrecido el oro! ¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro. ¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!”(Lamentaciones 4:1-2). Dios ha puesto un tesoro en nosotros que somos vasijas de barro, si hay algún brillo, si hay alguna atracción es lo que por dentro hay, el día que perdamos ese tesoro, esa riqueza, seremos catalogados como vasijas sin valor, nadie se nos acercará, nadie nos consultará, si hoy la gente busca algún valor en nosotros es por la gracia de Dios dada a nuestras vidas.
 
 ¿Quiere la bendición de Dios? Sírvale de verdad, con sinceridad, sin incertidumbre de fe, con corazón sincero e íntegro, haga las cosas con amor para el Señor, para agradarle a Él. Amén.