viernes, 25 de noviembre de 2011

Necesitados de la misericordia del Señor


Somos conscientesque la mayor necesidad que tiene el mundo es la espiritual. Hay una gran crisis por todas partes a pesar que el mundo está lleno de religiones, de credos, de filosofías.
 
Hay un enorme vacío en el interior de cada hombre que no ha podido ser llenado a través de la religión, los credos; las filosofías o el humanismo, ni de otras cosas, como los placeres, los vicios, el afecto familiar, los cuales no pueden llenar ese vacío, porque ese vacío solo lo puede llenar la presencia del Dios Todopoderoso.

Por mucho que el hombre se afane, vaya de un lugar a otro y haga diferentes esfuerzos, es imposible que su corazón sea libertado o edificado. Es mediante la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo y el Evangelio que los hombres son libertados y cambiados.

Se está predicando por todas partes, precisamente porque ese fue un mandato que el Señor le diera a la Iglesia de “id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”; pero muchas personas, por diferentes situaciones, se ven impedidas para venir al Señor, se sienten atadas, encadenadas, comprometidas por otras cosas o actividades.

Algunas personas son tratadas por la humanidad como si fueran el desecho de la humanidad, pues han caído en lo más profundo del pecado, en la depravación, la inmoralidad, los vicios; la gente no quiere bregar con ellos, no quiere acercarse, no quiere ayudarlos a salir de esa condición, porque consideran que ya no tienen arreglo, que no hay solución, no hay medicina, no hay mejoría, que todo esto es imposible.

Amados lectores quiero decirle que aunque las personas hayan caído en esta condición, o estén excluidas por el resto de la humanidad no están excluidas de la misericordia y de la gracia de Dios. Quiero decirle que para la misericordia de Dios no hay barrera, no hay frontera, ni dificultades que puedan impedir su salvación.

Si usted quiere le abre el corazón y le clama; Él le responderá, llegará a su vida no importa cuál sea la condición en la cual se encuentre, para Dios no hay barrera, no hay obstáculo, no hay imposibles, Dios puede sanarlo, puede hacer un milagro, puede libertarte de la droga, de la prostitución, de la inmoralidad, puede sacarte de la desgracia y de la miseria en la que uno esté. Él vino a darnos una vida mejor. Amén.

El descuido


“Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él... Y no queriendo él irse, lo hirió Abner... y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio”, 2 de Samuel 2:20-23.
“¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él”, 2 Samuel 3:33-34.

Esta endecha se hace sobre un general, un príncipe de Israel, un hombre con una capacidad tremenda para la guerra. Un joven llamado Asael, (hermano de Joab y Abisaí, sobrinos de David) tenía cualidades de guerreros especiales: salió corriendo detrás de Abner hasta alcanzarlo. Abner le advirtió diciéndole que no lo siguiera, que se apartara de él, de otro modo tendría que matarlo, y entonces no podría levantar el rostro delante de su hermano Joab. Pero Asael no quiso apartarse, Abner lo hirió con la lanza y cayó muerto.

Asael miró a Abner y consideró que por la edad madura de éste, él podría vencer. Se le olvidó que los generales no son jóvenes, sino hombres que han llegado a esa posición, madurados en las batallas, curtidos en los combates, diestros en la guerra.Abner no alcanzó el rango de general por simpatías o favoritismos, llegó a este grado porque tenía un recorrido de victorias. Si alguien llega al grado de general, es porque no lograron matarlo siendo soldado, ni tampoco cuando fue ascendiendo de grado.Asael pensó que como el general ya no era tan joven, podía alcanzarlo y matarlo, veía esto como una empresa fácil. Abner le advirtió: “echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti de sus despojos”, pero Asael no le escuchó, pensó que como lo había alcanzado también podría matarlo.

Sin embargo en 2 de Samuel 3:33-34, se hace una endecha sobre él, esta es la endecha del descuido. “¿Había de morir Abner como muere un villano? Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos”. ¿Cuál fue el problema de Abner? Él sabía que Joab era su enemigo, desde el mismo momento que acabó con la vida de Asael, sabía que Joab y Abisaí serían sus enemigos. Él mismo había confesado: “¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?” Todo esto Abner lo sabía con anticipación, y si él lo sabía ¿por qué Abner muere en las manos de Joab?

Abner fue a visitar a David para conseguir arreglos diplomáticos entre la casa de Saúl y el reino de Judá; llegó hasta David en paz y se fue en paz. Cuando Joab llegó a la ciudad y se enteró de que Abner había venido a David, y se había ido sin que nadie le molestase, mandó llamar a Abner sin que David lo supiera, y pretextando tener un mensaje para él, lo llevó aparte y lo mató. Abner no vino con sus guardaespaldas, fue sólo, sabiendo el peligro que corría, se descuidó al pensar que Joab no lo mataría estando en el reino de David.

El descuido nos puede jugar una mala pasada, no se puede confiar en el enemigo, siempre se atreverá a atacarnos haciendo lo que no esperamos. Cuando somos conscientes de que el diablo anda alrededor como un león rugiente, ¿por qué entonces se descuida el cristiano? Sabemos de antemano que hay cosas que nos hacen daño, que hablar con ciertas personas nos perjudicará, que es peligroso detenerse con tal o cual persona, que si no nos apartamos de esa senda seremos traspasados, pero nos descuidamos hasta que de repente se oye la endecha: “Abner si tú eras un general, ¿cómo moriste como un villano, por qué caíste?” ¿Por qué cae un hombre o una mujer de Dios si sabía de antemano donde estaba el problema, donde lo iban a matar?

Tendría que haber entrado en la presencia del Señor para ayunar, orar y buscar en la Palabra de Dios la salida, rodearse de gente que lo pudiera socorrer. Hay quienes están avisados, sienten en el corazón la alerta divina, sea creyente o ministro, saben que Joab los quiere matar ¿por qué van a su encuentro? Cuántos llantos y endechas se levantan ante los que se suponía no tenían que haber caído, porque tenían la madurez, conocían la Palabra, pero se descuidaron y son endechados. ¡Tengamos cuidado con el descuido!

jueves, 24 de noviembre de 2011

La mayoría de estadounidenses tienen una Biblia y no la leen


Es posible que te sorprenda saber que Estados Unidos está decididamente a favor de la Biblia.

Según un estudio realizado por la American Bible Society, Barna Research encuestó a 2.000 estadounidenses y descubrió que 9 de cada 10 hogares tienen una Biblia. Un total del 86 por ciento de los encuestados indicaron que consideran que la Biblia es sagrada y esa es la buena noticia.

Pero esta visión positiva de la Biblia en los Estados Unidos plantea una pregunta: ¿Leen la Biblia los norteamericanos? Más de la mitad de los encuestados como parte del estudio de la Sociedad Bíblica Americana, informó que había un conocimiento medio de la Biblia, mientras que casi una cuarta parte de los adultos dicen estar muy bien informados sobre el tema.

Dos tercios de los adultos identificaron correctamente lo que significa Juan 3:16 (capítulo), lo que indica un conocimiento práctico de la construcción básica de la Biblia. Siete de cada 10 respondieron que la Palabra es inspirada de Dios.

Otros datos sobre la no aplicación de la Biblia

Según los últimos datos del Censo de EE.UU. de este año, aproximadamente uno de cada dos primeros matrimonios termina en divorcio, 42 por ciento de los estadounidenses creen que el juego no es un problema, 23 por ciento cree que mentir para no herir los sentimientos de alguien es moralmente aceptable.

Al menos 1.500 hombres, mujeres y niños salen gravemente heridos o muertos cada año en los EE.UU. como resultado de las disputas sin sentido y altercados.

Biblia en estante sin influencia

De hecho, el 54 por ciento de los encuestados piensa que la Biblia tiene muy poca influencia en los EE.UU. la sociedad actual. Ellos reconocen, que la influencia de la Biblia puede traer cambios positivos en nuestra sociedad.

“A medida que se comprometan activamente con las Escrituras, creo que vamos a empezar a convertirnos en personas cuyas vidas, no sólo reflejan palabras que se dicen. Lamar Vest, presidente y CEO de la American Bible Society fundada en 1816. Fuente: Fox News

La buena voluntad de Dios



Rev. Jorge Álvarez

En realidad la voluntad de Dios demanda una entrega total, perfecta y agradable. Cuando hablamos de la buena voluntad de Dios, es encontrar la perfección en Él que es agradable.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:1-2.

Encontramos aquí que Pablo hace un alto para hablarnos de la demanda de un sacrificio, sabemos que la ofrenda que se demanda es aquella que va más allá de la que rutinariamente podemos entregar. No es aquella que se da sin mucho esfuerzo, sin mucha entrega, comprometiendo y entregando una parte de nuestra vida. En realidad la voluntad de Dios demanda una entrega total, perfecta y agradable. Cuando hablamos de la buena voluntad de Dios, es encontrar la perfección en Él que es agradable. Estos sacrificios eran como los que encontramos en las Escrituras en el Antiguo Testamento.

ROMANOS 12:1

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”, Romanos 12:1. Pablo presenta la petición como un ruego, la presenta como una súplica, como un clamor para encontrar la buena voluntad de Dios. Se dirige a los creyentes, y les está reclamando, les está demandando un sacrificio, una entrega, y esta es una entrega total. Hay cosas que tenemos que entregar, especialmente tenemos que entregar el cuerpo, esto es esencial, el Señor necesita nuestro cuerpo para poder glorificarse. Podemos ver en este pasaje bíblico cinco cosas que Dios nos está pidiendo: 1) Que presentéis vuestros cuerpos, 2) en sacrificio vivo, 3) en sacrificio santo, 4) en sacrificio agradable a Dios, y 5) vuestro culto racional.

Que presentéis vuestros cuerpos

Los miembros del cuerpo son instrumentos de servicio, pues servimos a Dios con todo el cuerpo. El cuerpo es el siervo de la cabeza, y el cuerpo no hace nada si la cabeza no le da órdenes. Esto nos lleva a un orden: Primero es el Servicio para luego entrar en la Voluntad de Dios. Ningún lema pudo haber sido mejor que Voluntad, porque esto viene detrás de un servicio, entonces la iglesia es siervo de Cristo, porque la cabeza es Cristo y nosotros tenemos que servirle a Él, a nuestro Señor Jesucristo.

Cristo como la cabeza viviente, es complacido por la iglesia, somos el cuerpo y Él quiere usarnos a nosotros para que podamos cumplir su voluntad y obrar en todos sus propósitos. Es decir que si todos los miembros del cuerpo se entregaran totalmente a Dios, entonces acontecerían grandes cosas. Él va a realizar su voluntad a través de todos nosotros, al actuar debemos estar en las manos de Dios, no podemos salir de sus manos, de sus propósitos y de su voluntad.

En sacrificio vivo

Lo primero que nos demanda es que presentemos nuestro cuerpo en este sacrificio, en aquello que nos lleva a alcanzar la buena voluntad de Dios. En el Antiguo Testamento los judíos presentaban el cordero y lo traían al sacerdote, ellos entregaban el animalito al sacerdote; ahora nosotros entregamos nuestro cuerpo al Señor. La Palabra de Dios nos dice que tenemos que presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo.

En el Antiguo Testamento se traían los corderos al altar y eran sacrificados, eran muertos. Cristo acabó con los sacrificios en el altar. Ahora Cristo desea un sacrificio vivo, porque no se puede hacer la voluntad de Dios si se está muerto; ese es el problema de muchos que están sin vida, muertos en sus delitos y en sus pecados; muchas organizaciones y concilios están ya muertos, creyentes y pastores muertos, ellos no pueden presentar el sacrificio que Dios requiere. Tenemos que vivir sobre el altar, nuestro Señor quiere un sacrificio vivo, hay que hacerlo ahora. “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”, Romanos 8:6.

Ahora sobre el altar no se va a traer un animal para sacrificarlo, ahora hay que traer nuestro cuerpo, hay que entregarlo todo para hacer un sacrificio vivo. Entonces presentamos el cuerpo, esto es ponerlo todo, aquí no excluye nada; aquí hay que poner las manos, los pies, la boca, hay que poner la mente, el corazón, aquí hay que ponerlo todo para hacer su voluntad y llegar a la buena voluntad de Dios. Tenemos que estar en el altar, en el altar está el fuego, el altar tendrá que arder, ahí está la Shekiná de Jehová, ahí está la presencia del Señor, ahí está la gloria de Dios; esa es la vida que Dios quiere para ti. Hemos pasado el Servicio y fuimos aprobados, ahora entramos a su Voluntad.

Un sacrificio santo

Si el corazón, el cuerpo y la vida son santas Dios mora ahí. Un Dios santo quiere habitar en templos que son santos. Por eso tiene que haber un sacrificio santo, hay que sacrificar aquellas cosas que tratan de levantarse y que nos impiden santificarnos. Pero nosotros estamos santificando nuestro templo, y vemos como el Espíritu de Dios está tomando control y va limpiando nuestros conductos espirituales y a la medida que vamos avanzando, vamos sintiendo que nos va envolviendo una presencia, una gloria, una libertad especial que viene del cielo. Somos el templo del Espíritu Santo.

Un sacrificio agradable a Dios

El Señor está buscando un sacrificio agradable, un sacrificio que sea aceptable. Esto de aceptable es entrar a experiencias que nos van a llevar a la voluntad de Dios, porque sin aquellas experiencias no se llega a esa voluntad. Dios quiere probar la perfección de su voluntad en nosotros, la cual va alcanzando la perfección a la medida que nos vamos entregando y sometiendo. Él quiere que profundicemos esa voluntad que nos va a llevar a ser mejores cada día. Sométase, pues, a la voluntad de Dios.

Vuestro culto racional

Cuando no hay una entrega total del cuerpo, cuando no hay un sacrificio vivo, y no hay un sacrificio santo, y no hay un sacrificio agradable a Dios, entonces no se puede celebrar un culto racional. El cuerpo nos lo dio el Señor, este cuerpo no nos pertenece, este cuerpo le pertenece a Dios. Él quiere disponer de todo nuestro cuerpo, pero aquí estamos luchando con el Señor, porque hay una parte que queremos entregarla y hay otra parte que es caprichosa, que es voluntariosa, donde predomina el ego. Es irrazonable negarle a Dios lo que le pertenece, el cuerpo es del Señor.

ROMANOS 12.2

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:2. Podemos ver en este pasaje bíblico tres aspectos que Dios nos está solicitando: 1) No os conforméis a este siglo, 2) transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, y 3) comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

“No os conforméis a este siglo”

No importa los principios, no importa la doctrina bíblica y la Palabra de Dios; el siglo trata de cambiar todo esto para se acomode a este, pero nosotros no nos podemos esconder en los cambios del siglo, en las modas y en las apariencias del siglo. Aquí nosotros somos un Movimiento Misionero Mundial que es de santidad y queremos movernos en “la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. No queremos el mundo aquí adentro, no queremos que se acomode al siglo; que la iglesia no se acomode al mundo, que no haya gente que este dividida; nosotros no somos de este siglo, y le decimos al mundo ¡Fuera!

“Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”

Tenemos que producir una transformación en la mente, ya que esta al resistirse no producirá cambio. Si yo no me transformo en mi vida interior, jamás voy a ver la transformación externa. Quiere ver una transformación externa tiene que haber una interna. Los renovados tienen la mente de Cristo; el problema es que la mente se llena de muchas cosas materiales, en vez de llenarla de la Palabra de Dios, se está llenando de revistas pornográficas, de videos obscenos, y de otras cosas más. Hay que sacar toda esa basura, hay que sacar todo lo malo para que haya una mente y un entendimiento renovado, una mente sana.

“Para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

Aquella que está manifestada en su amor. Que si encontramos su amor, encontramos la voluntad perfecta de Dios, pero si no encontramos el amor estamos lejos de esa voluntad. “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”, 1 Juan 4:16. Cuando el apóstol Juan dice que “Dios es amor” nos señala la naturaleza esencial de Dios. A través de la demostración del amor experimentamos la voluntad de Dios.

En Génesis (capítulos del 6 al 9), se nos dice que Noé hizo la voluntad del Señor, y Dios lo capacitó de una forma extraordinaria. Jehová Dios le dijo: “Hazte un arca de madera de gofer…” (Génesis 6:14). Cuando nos ponemos en las manos de Dios, Él nos capacita, Él nos prepara y nos pone a realizar cosas que jamás habíamos pensado ni habíamos soñado. Hay muchos que han desarrollado labores que no sabían, que las han aprendido en el Señor. Dios capacitó a Noé, y lo puso a construir un transatlántico de tres pisos donde acomodaría cantidad de animales grandísimos y pequeños.

Dios lo capacitó para hacer algo grande, que era considerado una locura, por eso la gente lo llamaba “loco”. Noé estaba construyendo un transatlántico, no había cerca un río ni siquiera un mar, y lo estaba realizando en una región montañosa; ni los medios de arrastre que existen en la actualidad no hubieran podido transportar el arca en medio de esas montañas, era una locura. Dios le dijo: “Aquí es el lugar, aquí vas a edificar, aquí vas a construir el arca que salvará del diluvio la vida de toda especie animal”. Noé hizo la buena voluntad de Dios, aquella que es agradable y perfecta.

En el libro de los Jueces (capítulos del 7 al 8) encontramos a Gedeón con trescientos hombres quienes tenían que enfrentarse a un ejército de ciento veinte mil soldados, eso era una locura. Pero Dios es el que capacita a su pueblo, la obra no la hacemos ni tú ni yo, la obra la hace el Señor, a Él le damos la gloria y la honra, Él es el que hace la labor. Entonces no es la matemática ni los números, eso no tiene importancia, porque cuando Él quiera hacer algo, no importa que sean unos ciento veinte mil hombres contra unos trescientos, allí está Dios quien tiene la fuerza y el poder. Gedeón hizo la buena voluntad de Dios, aquella que es agradable y perfecta.

Dios es el que nos capacita. Entendamos que muchas veces inventamos cosas o situaciones que nos limitan, incluso nos hacemos víctimas e inservibles, y no iniciamos nada, y decimos: “Yo no sé, yo no tengo la capacidad ni la madurez, yo no lo puedo hacer…”, pero eso no es así. Cuando vamos a las Sagradas Escrituras encontramos hombres y mujeres que no tenían capacidades, pero Dios los capacitó para que hicieran la voluntad de Él, muchos de ellos no conocían cuál era esa voluntad, pero estaban haciendo lo que se les ordenó. Lo que tenemos que hacer es empezar a obedecer, a cumplir lo que Él nos ha encomendado.

El apóstol Pablo fue capacitado para predicar a los gentiles, y para establecer congregaciones. Muchos de nosotros no sabíamos hacer nada, no sabíamos hablar, éramos muy tímidos, como el caso mío, jamás pensé que yo podría predicar la Palabra de Dios. Si conocemos a Dios conoceremos su voluntad, porque en Él no hay limitaciones. Estemos seguros que el Señor nos va a capacitar para hacer grandes cosas que no nos habíamos imaginado ni pensado, no duden de sus capacidades, de sus fuerzas, de sus recursos, Dios nos equipará para cumplir con esa voluntad y poder desarrollar la voluntad del Señor. Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”, Juan 4:34.

Una vez que conozca la voluntad de Dios, su vida accederá a la perspectiva correcta, una vez que la encuentre, una vez que conozca lo que Dios está haciendo verá lo que debe hacer. Si no lo ve entonces está lejos de la voluntad de Dios y por eso no lo conoce. Si quiere buscar la voluntad de Dios, pero lo busca de acuerdo a sus propias fuerzas, entonces no la va a alcanzar, no va a conseguirlo, porque este no es un asunto de fuerza, hay algo en la fuerza humana, que el Señor quiere romper y quiere quebrantar.

“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”, Mateo 11:29. El yugo significa “instrumento para la labor forzada”. El yugo era un instrumento hecho para dos bueyes que van a trabajar en el campo. No se ponían dos bueyes viejos; uno de ellos tenía que tener experiencia, este era el buey viejo; y había que crear un surco; el surco tenía que ser derecho, no podía ser curvo; el buey viejo o de la experiencia se juntaba con el buey joven, entonces lo doblaba, porque para que vaya con el yugo tenemos que estar doblados, el yugo doblaba a la bestia.

Entonces cuando iba el buey joven tirando para los lados, el buey viejo lo iba jalando y lo iba trayendo para que entre en el surco; porque hay que caminar en el surco, no puede salirse; el problema es que muchos quieren ser bueyes viejos, o creen que tienen experiencia, pero no tienen ninguna, y tampoco la quieren buscar, hay que enyugarse con aquellos que tienen la experiencia. Como pastor quiero que la iglesia se enyugue conmigo para hacer el surco y para llevarlo por la dirección correcta, porque tiene que ser en línea recta, esos surcos no tienen que estar dando curvas.

Entonces el pastor que es el buey viejo, se enyuga con algunos bueyes jóvenes, y en seguida estos bueyes jóvenes comienzan a recomendar al pastor y a decir: “Esos surcos lo podemos hacer, tomando por aquí y por allá y poder avanzar”. Hay muchos que están luchando, porque no resisten el yugo. A los pastores les gusta que las ovejas se pongan el yugo con ellos, y a los pastores les gusta ponerse el yugo con los supervisores, y a los supervisores les gusta ponerse el yugo con la oficialidad, porque es la experiencia del buey viejo la que hace falta. El símbolo del yugo es servidumbre, primero es el servicio y luego la voluntad, y el buey está ahí para servir.

El símbolo del yugo es el servicio, pero también es sujeción. El servicio y la sujeción van juntos. No se podía forzar un par de bueyes que trabajan para su amo, en las cosas de Dios esto no es un asunto de fuerza. Hermanos hay gente que desea salirse del yugo, que no quiere caminar, que no está haciendo el surco como hay que hacerlo, y se les dice: “Aquí es el surco, el surco es recto, no puedes irte por la derecha, no puedes salirte…”, pero se están saliendo del yugo. Hay muchos que no lo quieren, y en esta obra el que no quiere el yugo no puede estar con nosotros, porque aquí tenemos que estar enyugados con Cristo, enyugados de acuerdo a las responsabilidades que Dios nos ha dado.

Antes de ponerle el yugo a ese par de bestias, hay que quebrantarles su voluntad, no era posible que se le pusiera el yugo a un animal que tiene voluntad propia. Las bestias son indomables, son tercas, y si se le pone el yugo sin quebrantarle la voluntad, esa bestia puede morir, porque no está preparada para esa tarea. Si todavía es indomable, si da golpes, entonces hay que romperle la esperanza, hay que matar sus planes y metas, hay que destruirle sus sueños, hay que destruirle todas sus aspiraciones. Entonces cuando se quebrante, ahí recién podrá entrar en la voluntad y el propósito del Señor, y podrá ser enyugado y podrá servirle con alegría a Dios.

Sabemos que tú y yo no tenemos que presionar nada, solamente dejar que Él abra la puerta, no tenemos que forzar ni presionar, no tenemos que indicarle ni ayudarle a Dios. Hay muchos que están detenidos y estancados, cuando Él nos está diciendo cual será el resultado. A veces pensamos que esto es como tener un mapa de viaje, para tomar una ruta; en la voluntad de Dios no hay mapa, ni hay equipos sofisticados, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”, Juan 14:6. Necesitamos saber el camino y tenemos que llegar y ubicarnos en su voluntad.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”, Mateo 16:24. Si alguno quiere seguir a Jesús tiene que negarse a sí mismo, esto no es otra cosa que quebrantar su propia voluntad. Pero sigue diciendo: “Tome su cruz, y sígame”; ahí no está diciendo cargue su cruz, está diciendo tome su cruz. ¿Qué significa la cruz para Cristo? Significa someterse a la voluntad de Dios, que Jesús venga y muera en la cruz y que allí se celebre la pascua gloriosa a través del derramamiento de su sangre.

¿Cuándo estamos en el centro de su voluntad? Cuando cumplimos lo que Él dice, y entregamos nuestra vida para que sea realizado su propósito. Surge ahora una pregunta ¿qué haré con mi vida mañana? ¡Pues yo mañana voy a iniciar esto, mañana voy a hacer esto y lo otro…! La pregunta correcta sería ¿qué quiere Dios que haga hoy? Pues Dios quiere que comience hoy mismo.

Cuando seguimos a Jesús día a día, Él vendrá a mostrar muchas soluciones. “Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”, Génesis 12:1. Aquí vemos que Abraham anduvo por fe y no por vista, se le conoce como el padre de la fe. Abraham siguió a Dios día a día, él no sabía lo que iba a encontrar, él no sabía hacia donde iba. Abraham se movió con su familia en el desierto, llevando sus pertenencias, eso no le costó unos días, ni unas semanas, ni unos cuantos meses, porque la voluntad de Dios hay que buscarla siempre. El Señor te dice ahora: “¿Por qué has dejado de caminar? Si tú empezaste a caminar e ibas bien, ¡Levántate y camina!”.

El Señor está diciendo: No te quedes ahí sentado ¡levántate!, empieza hoy la voluntad de Dios, empieza a caminar. Abraham no se detuvo, él dijo: ¡Ese es el secreto, ese es tu voluntad, eso es lo que tú quieres que yo camine día a día…! Abraham dependía de que Dios le dijera a donde tenía que ir, él no lo sabía, se le había dicho levántate y sal a la tierra que yo te mostraré. Empieza a caminar, empieza a moverte, empieza a abrirte camino por donde tú no entiendes, camina en medio de las luchas y de los ataques, que viene el enemigo y te dice: ¿Qué haces caminando? ¿Hacia dónde vas que estás solo? Ahora escucha la voz de Dios que te dice: ¡Levántate y anda! obedece y camina en el propósito que Dios tiene para tu vida.

A Abraham le costó mucho tiempo encontrar la tierra de Canaán (Génesis 22). Tenemos que ser probados para encontrar su voluntad, y a veces evadimos las pruebas, así evadimos el proceso de Dios. “Probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré”. Aquello no era tan agradable, seguro que ni aun para nosotros, a lo mejor ni la cumplíamos y la pasábamos por encima, en contra de la voluntad de Dios.

¿Estás dispuesto a empezar a caminar como lo hizo Abraham? Ya sabes que luego vendrán exigencias mayores para entrar en la voluntad de Dios, porque esto no se queda en una área superficial, el Señor nos va a llevar a aguas profundas y diremos: ¡Sea echa tu voluntad en mi vida! Amado lector empiece a subir, empiece a tomar altura, no se detenga, pero tiene que sacrificar lo que más ama. Empiece a hacer la buena voluntad de Dios. ¡Dios le bendiga!s

Fortaleciéndose en el hombre interior


Rev. Álvaro Garavito

“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder, en el hombre interior por su Espíritu”, Efesios 3:16.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:14-16). Me llama la atención poderosamente que este hombre de Dios, el apóstol Pablo, escribiendo a los efesios hace esta referencia tan maravillosa, que tiene importancia hasta el día de hoy para toda la Iglesia en general.

Pablo dice: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 3:14), para orar, para interceder, para clamar por las vidas. Es maravilloso que alguien se acerque y le diga que ha pasado noches de agonía orando por su vida, orando por su ministerio, orando para que Dios le levante y pueda convertirse en un instrumento poderoso en las manos de Dios, eso es alentador.

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra” (Efesios 3:14-15). Luego viene a especificar, lo que estaba determinado, el propósito “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder, en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). La razón por la cual este hombre de Dios doblaba sus rodillas, para clamar delante del Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo era para que cada uno de ellos fuera fortalecido en el hombre interior y esto es verdaderamente importante, necesario, imprescindible.

Estamos viviendo en una sociedad que conforme pasan los días se corrompe más, se degenera, se ensucia. Hay más problemas económicos, más violencia, crimen, mentira, prostitución, homosexualidad, lesbianismo. Hermanos no estamos viviendo en un lugar cerca del cielo, estamos viviendo muy cerca del infierno. Solamente aquí en esta tierra podemos escapar de la contaminación del mundo y de las situaciones contrarias que nos rodean. Si nuestro espíritu está fortalecido tendremos una fuerza poderosa en nuestro hombre interior y vamos a ser capaces de repeler el ataque del enemigo, de rechazar la tentación; ningún creyente frío, apático, tibio, será capaz de resistir la tentación.

Muchos líderes de concilios o de organizaciones importantes, llámense diáconos o ancianos, llámense siervos, como se llamen están cayendo por todas partes de la tierra, porque se han debilitado espiritualmente. Satanás tiene como tarea debilitar la vida espiritual del líder y del creyente. Oímos de personas que caen todos los días, he meditado que en el cielo hay un gran trabajo, miles de ángeles ocupados las veinticuatro horas del día; a los que se convierten los ángeles están escribiendo su nombre en el libro de la vida; y a otros, a aquellos que pisotean la sangre de Cristo, que pisotean la senda de la vida, que se descarrían y que se van de nuevo a servir al mundo, los ángeles están pasándole el borrador al libro de la vida.

Amados, hay una razón poderosa para el hombre de Dios, el de tener una fortaleza en su hombre interior, en su espíritu, ahí es donde radica la fuerza del cristiano. La fuerza nuestra no radica en la carne, la carne tiene que debilitarse, el apóstol Pablo dice: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10), pero cuando soy fuerte, entonces soy débil. No sabemos en qué tremenda circunstancia o agonía o determinación se encontraba Pablo, pero él clamaba al cielo, clamaba al Señor que le quitara un aguijón en su carne que lo abofeteaba, que lo golpeaba continuamente, la respuesta divina no se dejó esperar, el Señor le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).

La debilidad es cuando el poder de la carne se debilita, cuando la persona es golpeada a través de la prueba, del dolor, de la enfermedad, de la situación económica, de la persecución, de la calumnia, de la burla, la persona entonces se siente débil. Espiritualmente hablando ya no es altivo, ya no es grosero, entonces se siente débil en la carne; y cuando surge el poder glorioso del Espíritu, entonces se ha fortalecido el espíritu, empieza esa persona a ser más humilde; porque cuando estaba poderoso en la carne no le aceptaba a nadie un consejo, no permitía que nadie le señalara un error, quería vivir independientemente de los demás. Por eso gracias a Dios por las pruebas que atravesamos, sabiendo que todo esto es solamente un proceso.

Lo que Dios se propuso hacer con este hombre de Dios, fue debilitar su carne a través de un aguijón que lo abofetee, que lo humille, entonces este hombre en su espíritu entiende que es débil. Cuando una persona se siente débil (en su carne) empieza a aparecer en su vida características muy atractivas como son la humildad, la amabilidad, la sencillez, y otras virtudes más; su carne se debilitó y ya no está pensando en él, está pensando en los demás. Cuando una persona está carnal, esta no saluda a nadie, más bien espera que le saluden; espera que todos le den un vaso de agua, pero él no se la da a nadie; que todos hablen bien de él, pero él no habla bien de nadie; eso es la carne pero el poder del Espíritu va a debilitar esa carne.

La Palabra de Dios claramente dice: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gálatas 5:16-17). Cuando la carne esta fuerte se opone al Espíritu y el espíritu dice tengo hambre y sed de Dios, la carne nunca tendrá hambre de Dios, sabe que tiene hambre de playas, de cines, de películas de terror, la carne se alimenta con pornografía, se alimenta con minifaldas, con modas indecorosas, modas sucias y corruptas, esa es la carne pero el Espíritu le inclina a tener hambre y sed de Dios.

“El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne” (Gálatas 5:17), tienen una lucha entre sí. A la carne le gusta las cosas de la tierra como la pereza, el sueño, el ir solamente el domingo al templo; que lujo y el resto de la semana descansando, viendo televisión, viendo novelas, viendo películas sucias, porque los que hacen eso no vienen ni a la convención; es una lucha poderosa avalada y apoyada por el diablo, la carne está asesorada por las tinieblas. Pero el espíritu esta asesorado por el Espíritu de Dios, por eso el apóstol Pablo clamaba que fuéramos fortalecidos en el hombre interior por el Espíritu, cuando tenemos esa fortaleza del Espíritu de Dios en nosotros, entonces la carne no nos puede detener.

Y el espíritu fuerte en el hombre es comparado con un vehículo automotriz que no se ve tan moderno, pero tiene un motor poderoso que mueve al vehículo por encima de las piedras y de los troncos, no hay quien detenga ese carro, cualquiera no compite con él. Pero de qué nos serviría tener un carro lujoso, muy brillante, recién pulido, y que el motor no sirva, que en un arrancón quedó tirado, y hay que estar empujándolo. Así es aquel que teniendo la apariencia de creyente, a la hora de arrodillarse a orar, se queda dormido; su espíritu esta atrofiado, está atado, necesita ser fortalecido por el Espíritu de Dios. Nadie podrá ser un cristiano de verdad, si su espíritu está debilitado.

En Romanos 7:24, leemos: “¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?”. Aquí Pablo está reconociendo que su espíritu y su alma, viven en un estuche de muerte, un estuche de carne y hueso, que es un cuerpo de muerte, que la Biblia dice que este cuerpo no heredará el reino de los cielos, al cielo no entrara carne ni sangre. Por eso la carne se rebela contra el Espíritu, esa lucha que usted siente para orar, esa batalla que siente cuando el pastor cita una vigilia, las miles de excusas que saca la mayoría para no ir al ayuno, ese es el día que más hambre le da, es una batalla ¿por qué? porque la carne no está interesada en nada de lo que es de Dios, el único que está interesado es su espíritu y alma.

Génesis 6:5, leemos: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. La carne continuamente está pensando en el mal, vivimos en un cuerpo de muerte, estamos metidos en este cuerpo de muerte; en este pasaje bíblico de Génesis se nos dice que el Señor vio la maldad de los hombres que era mucha sobre de la tierra. No nos podemos imaginar que le deparará a la gente que asiste al culto de vez en cuando, algunos llegan después de varios días para cantar un especial; si uno que vive ahí metido orando, ayunando, reprendiendo y perseverando, se nos hace difícil para entrar al cielo, como será de aquellos que andan a medias tintas a qué cielo llegarán. “Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:18).

El Mateo 26:41 el Señor dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”. Si yo sé que mi carne es débil (en este sentido no quiere las cosas de Dios), tengo que fortalecer mi espíritu. Si mi espíritu está fuerte es porque está siendo alimentado con la Biblia, con la oración, con la búsqueda del rostro del Señor, con la consagración, con la comunión unos con otros; si el espíritu esta fuerte en esa capacidad podrá rechazar cualquier tentación. Pablo dijo: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo… para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser  fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:14-16). No podemos estar débiles en el espíritu en este tiempo, hoy en día hay tentaciones sexuales, hay muchos creyentes enredándose con instrumentos del demonio del mismo sexo, el diablo le lanza muchos dardos, por eso agárrese de la Palabra del Señor, agárrese del poder de Dios y reprenda  al diablo en el nombre de Jesucristo.

Hay gente que dice: ¡Hay que duros son estos del Movimiento Misionero Mundial! Aquí tenemos que estar parados en la Roca, no en la arena, en la arena no te pares, párate en la Roca inconmovible de los siglos; ya sabe hermano si nos ponemos blanditos nos vamos al infierno. El Señor le dice a sus discípulos: “Velad y orad, para que no entréis en tentación” (Mateo 26:41a), note esta Palabra tan sabia, tan profunda, tan poderosa. Lo que el Señor está diciendo es que se guarde para no caer en tentación; no querrá caer como un aguacate maduro, sabe usted que cuando se desprende un aguacate de un árbol, cae al piso la pepa y la semilla vuela lejos y ya el aguacate queda inservible porque quien lo recoge hecho guacamole en el suelo, queda de una vez licuado; y así caen muchos de la gracia, se desprenden del árbol y se desparraman ¿No quiere caer? entonces hay que velad y orad, para no entrar en tentación.

“El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41b), porque es seguro que su espíritu no le va a decir que no lea las Escrituras, su espíritu nunca le va a decir no vayas al culto, el espíritu nunca le va a decir que no ore, el espíritu nunca le va a poner pereza, lo contrario el espíritu salta de gozo por hacer lo que le conviene a su vida y al Señor. La Palabra dice: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38).  Allí salta el espíritu dentro de nosotros, anhelando recibir de Dios, echando mano de lo eterno; pero la carne es débil, a la carne no le importa todo esto.

La Palabra dice claramente en Efesios 6:10, leemos: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”. No en el poder de nuestra fuerza, sino en el poder de Dios, además dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes, contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:11-12); por eso esto no es un juego a la religión, Dios está formando un batallón, porque aquí tenemos que tener la espada empuñada, tenemos que batallar, tenemos que tener el espíritu fuerte.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estad firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:13-18).

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5).

Usted no está en esta batalla solo ni está desarmado, las armas de esta milicia no son carnales sino poderosas en Dios ¿Tienes armas espirituales para pelear esta batalla? Si no las tiene “fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10).

Estudio biblico: Dar con el corazón

Dar con el corazón

A José, un niño muy pobre, lo invitaron al cumpleaños de uno de sus compañeros de clase. José deseaba ser amigo de ese niño y decidió ir a la fiesta; pero como no tenia dinero para comprar un regalo, se pasó toda la noche pensando en lo que pudiera regalarle y cómo hacerlo.

Al dia siguiente. José le pidio permiso a su mamá para llevar a cabo su plan. su mamà después de escucharlo, se quedó miràndolo, con lagrimas en los ojos, lo abrazo y lo besó "Eres el mejor hijo que una madre pudiera tener", le dijo.
José llego a la fiesta, no con un regalo ,sino con dos. El primero se lo dio a la mamá de su amigo, quien le abrió la puerta y le dió la bienvenida .

"Señora, esta es la mejor flor de el jardin de mi mamá se la traigo con cariño para que disfrute de ella", le dijo el niño.
La señora sorprendida, aceptó el regalo con gran alegría y agradecimiento porque nunca nadie abìa pensado en ella durante las fiestas de sus hijos. Luego José, buscando a su amigo, le dió lo màs precioso que tenía
"Mi amigo" le dijo José, " Te regalo a mi perro, lo mas valioso que tengo y lo que mas quiero."
Ese día comenso una amistad que duró toda una vida.

Como prueba de amor y devoción a nuestro señor y Dios, por lo menos podemos llevarle "intregos los diezmos para los fondos de el templo". La promesa es extraordinaria:
"Y vean si no abro las puertas del cielo y derramo sobre ustedes bendiciones asta que sobreabunde.."

Estudio biblico: Recuperando lo perdido

Recobrando los territorios que nos robó Satanás

Insólito. Una palabra que resume lo que ocurría en la calle del muerto. Larga, angosta, con baches en el asfalto, como si se tratara de un trágico escenario después de un bombardeo en Beirut.
Ocurrió de todo desde accidentes de tránsito, pasando por crímenes agotados en la vida de incautos transeúntes, hasta incidentes de violencia intrafamiliar que estallaban de manera sorpresiva e inexplicable.
--Vivir en este barrio es un infierno--, comentó doña Mélida mientras se abanicaba con una revista, un atardecer caluroso y monótono como la función de un payaso triste.
--No creo que podamos hacer mucho-le respondió su marido, mirando en la distancia a dos niños que jugaban a la pelota, despreocupados de todo y de todos.
--Sí, pues no podemos quedarnos quietos mientras que este sector que me vio crecer, otrora tranquilo y amañador, año por año se deja ganar terreno por la maldad-interrumpió la nieta.
--Tú y tus cosas de religión---cuestionó la abuela, arrugando el ceño y mirándola a través de los anteojos, gruesos y grandes como lentes de telescopio.
--No, abuelos. No es asunto de religión. Es simplemente recobrar el terreno que nos ha venido ganando Satanás-explicó la muchacha. Había logrado captar la atención de los ancianos.
--Tonterías de fanáticos religiosos-desestimó su abuelo con el característico movimiento de mano, que igual denotaba indiferencia o desdén.

--Déjala que nos explique…--salió al paso la abuela cuando adivinó el deseo de su marido, de irse hacia la sala. Tantos años de compartir la vida juntos le permitía casi anticiparse a lo que haría él.
Hablaron por largo rato. La chica les detalló qué decía la Biblia al respecto. Ella comenzó orando, inicialmente en la soledad de su cuarto, en procura de recuperar el territorio en manos de Satanás. En menos de tres semanas otros cristianos comprometidos, se sumaron a su tarea, haciendo caminatas de oración y clamor, ungiendo todos los rincones y fachadas de las casas con aceite.
Aunque muchos se reían al verlos, no pudieron ignorar los cambios que se produjeron en el sectgor. Los índices de violencia se redujeron dramáticamente y dos antros que funcionabamn cerca, cerraron sus puertas. Ni siquiera los propietarios podían explicar qué los impulsaba a moverse a otro lugar. ¡Los cristianos retomaron el control de la zona!
Tenemos que luchar por cosas que Dios nos a entregado
En cierta ocasión el Señor Jesús, al recibir la declaración del apóstol Pedro sobre su divinidad, le dijo: "Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo" (Mateo 16:18-20) .
Esa prerrogativa fue dada a los cristianos. Si clamamos, recibimos respuesta que proveniente de Dios (Cf. Mateo 6:10). Y veremos respuestas maravillosas tienen porque estamos luchando a través de un mecanismo poderoso como es la oración.
Cuando los cristianos tomamos conciencia de esta realidad, se producen unos cambios extraordinarios en el medio que nos circunda. ¡Podemos recobrar los territorios que nos pertenecen Piénselo: su nación, su provincia, su ciudad e incluso, el sector que habitan, pueden ser gobernados plenamente por Jesucristo si desde ya nos damos a la tarea de enviar en derrota todas las huestes de maldad que hoy dominan como consecuencia del pecado del género humano (Cf. Santiago 4.7)
Debemos tomar posesión de los territorios
Cuando Dios nos concede algo, por ejemplo nuestra familia a quienes somos creyentes, debemos obrar en fe y posesionarnos de todo cuanto nos fue legado. Declararlo con las palabras y creerlo con el corazón.
Encuentro una excelente ilustración de este punto cuando se produce la muerte de Moisés y Josué-su más cercano colaborador-es encargado de llevar el pueblo de Israel a la tierra prometida. Dios fue explícito cuando le transfiere la misión pero a la vez, el poder y la autoridad: "Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio" (Josué 1:2-4).
En el pasaje Dios declara que todo territorio que pisaran-es decir, de los cuales tomaran posesión-lo entregaba en su poder. El asunto no solo era que dijeran: "Esa tierra nos pertenece", sino que tomaran posesión de ella. Que dieran la batalla, no en sus fuerzas sino en las del Señor.
Piense por un instante en el territorio que habita: ¿Hay violencia?¿Drogadicción?¿Promiscuidad sexual?¿Muertes?¿Brujería? Ahora, en el plano personal: ¿Enfrenta obstáculos?¿Ataques en su vida espiritual? Y, qué decir de su familia: ¿Se dificulta que su cónyuge, hijos y familiares reciban el mensaje de Salvación?¿Alguno de sus allegados está sometido a las drogas o aun comportamiento moral riesgoso?
Si es así, mi pregunta obligada antes de proseguir con el Estudio Bíblico es: ¿Qué está haciendo usted para recobrar ese territorio que Satanás ha robado con engaño y sutileza? Es suyo, como lo es su familia y las bendiciones prometidas por Dios para su existencia-por ejemplo--, pero por asumir una actitud pasiva frente al asedio y ataques del adversario espiritual, ha cedido espacios que hoy debe recobrar. ¡La batalla será victoriosa porque no vamos a pelear nosotros solos, sino con Jesucristo como nuestro poderoso capitán!
Tenga presente que Dios le dijo a Josué y también a nosotros hoy, que es necesario tomar posesión del terreno. No resignarnos sino tomar lo que nos pertenece. ¡Toda atadura debe romperse!
Creer y obrar, clave para recibir las promesas
El primer creer en las promesas de Dios. El segundo, actuar. Están estrechamente ligados. Por ese motivo Josué y los israelitas se decidieron a avanzar en esa dirección: creer y obrar. Cruzar el río Jordan era un primer obstáculo. Dios les prometió que al tomar posesión, es decir, cuando sus pies tocaren las aguas, se produciría el milagro. "Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón" (Josué 3:13).
Territorios ganados mediante la fé y la obediencia
Llegado el momento decisivo, los israelitas con Josué a la cabeza, libraron una batalla ¡Y conquistaron Jericó! Recuerde que tal como lo relata el capítulo 6 del libro de Josué, era una ciudad bien cerrada para evitar incursiones del enemigo (versículo 1).
La urbe, ubicada en el valle del Jordan (Cf. Deuteronomio 34.1, 3), a unos 8 kilómetros del mar Muerto, era estratégica porque permitía el dominio de un amplio territorio. Los historiadores señalan que los muros tenían una altitud de 9 metros y 2 metros de espesos. Una auténtica mole de piedra. Sobre las murallas había viviendas. Y sus moradores estaban preparados para dar la batalla.
Frente a esta realidad tangible, los israelitas concebían la posibilidad de entrar por la fuerza, aunque por supuesto, muchos debieron verse asaltados por el temor y el desánimo. Pero Dios les enseñó una estrategia diferente, la confianza y la obediencia a Dios "Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante" (Josué 6:2-5).
Sonaba ilógico, pero Josué y los israelitas emprendieron la batalla con las armas más inverosímiles, tratándose de un reto tan grande como era conquistar una ciudad fortificada: rodear el terreno tomando posesión de él, elevar sonidos de guerra-que no es otra cosa que la oración del pueblo en procura de un hecho que rompa toda explicación--, depender del poder de Dios, y finalmente: proclamar victoria.
Piense por un instante en el territorio que habita, en su propio hogar, ministerio y tantos otros espacios que son suyos, que le corresponden, y que llegó la hora de retomar en el poder, la autoridad y la unción de Jesucristo.
Al séptimo día de estar rodeando y posesionándose del terreno, dieron la última batalla espiritual: "Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó, El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron" (Josué 6.20).

Tres círculos divinos de protección
La Biblia es clara cuando enseña que Dios ha definido círculos de poder para proteger nuestra vida, nuestra familia y nuestras posesiones. El mismo Satanás debió reconocerlo, hablando del patriarca Job a quien él no podía atacar. El adversario lo admitió ante el amado Padre celestial: "Satanás replicó:-¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara!" (Job 1:9-11, Nueva Versión Internacional).
Ah, sin duda estará pensando cuidadosamente en lo que hemos estudiado y en una realidad para su vida: Por ese motivo, hoy es el día para que cierre toda puerta que haya abierto a la maldad y comience a recuperar territorio en su ciudad, en su hogar, en su vida personal y sus finanzas.
¿Cómo hacerlo?
Primero, evalúe su vida cuidadosamente, identificando dónde hay puertas abierta.
Segundo, sométase a Dios plenamente
Tercero, párese en la brecha y ordénele -en la autoridad que le dio Jesucristo-que se vaya de su vida, familia, posesiones y territorio. ¡Recobre el terreno! Jamás olvide que lo hacemos en oración y clamor, una poderosa arma que están dejando de utilizar los cristianos y es por eso que se pierde la confianza en Dios. Obedezca a Dios ponga en pràctica la palabra inicie por su vida no deje que nada le quite las promesas que Dios le ha dado ni el mundo,la vanidad,la vanagloria,el egoísmo,idolatría,adulterio podran contra una vida que se consagra al Señor por completo y obtendrá la autoridad para reprender toda obra del enemigo que se levante en su familia, ministerio.
Adelante. No se detenga. ¡Usted nació para tomar la victoria en Cristo! Jamás lo olvide: Usted, como hijo de Dios, es el vencedor