martes, 12 de junio de 2012

Presentan nuevas evidencias científicas del diluvio universal

Presentan nuevas evidencias científicas del diluvio universal

Por décadas, los libros de ciencia en las escuelas de Estados Unidos han enseñado que la tierra tiene millones de años de antigüedad, que empezó con el estallido del Big Bang en el universo hace 14,3 mil millones años atrás.

Les enseñan a los niños que las bacterias aparecieron alrededor de mil millones de años más o menos y que una explosión de unos 500 millones de años puso en marcha algunos de los primeras formas de vida.

Pero la evidencia científica apoya eso? ¿Qué pasa si observaciones científícas confirman que el relato literal de la Biblia de miles años es verdadero?
Esa es la posición de Walt Brown, director del Centro para la Creación Científica en Phoenix.
Sus credenciales científicas propias son impresionantes. Tiene un doctorado del Instituto Tecnológico de Massachusetts en ingeniería mecánica, graduado de West Point y de la Fundación Nacional de Ciencias, se desempeñó como profesor titular adjunto de la Fuerza Aérea de EE.UU. y fue jefe de Estudios de Ciencia y Tecnología de la fuerza Aérea.

Durante décadas, los hallazgos de Brown fueron ignorados por la comunidad científica y ninguna revista científica de renombre publicó sus textos. Sin embargo, ha llegado a la octava edición de su libro “En el principio: Pruebas convincentes de la Creación y el Diluvio,” (In the Beginning: Compelling Evidence for Creation and the Flood), donde se presentan los datos, compatibles con la teoría de la “hydroplate” que trata de probar que la tierra tiene características geológicas que sólo tienen 5.000 años de antigüedad y que los fósiles lo demuestran.

También afirma que el diluvio universal narrado en Génesis 7, fue el mecanismo que originó los fenómenos geológicos, astronómicos y los agentes biológicos que conocemos hoy en día.

La principal motivación que impulsó al profesor Brown de hacer estos estudios es su “misión” de proporcionarles respuestas científicas a los estudiantes cristianos que a menudo son impugnadas por las teorías darwinistas en el aula.

Para él, la fe puede estar acompañada de datos científicos observables y calculables. De acuerdo con su libro, la tierra era un lugar muy diferente antes del diluvio de Noé, los océanos eran mucho más superficiales y las montañas mucho más pequeñas. También muestra que no es casualidad que haya cerca de 230 informes, que demuestran una gran inundación en las diferentes culturas del mundo.

Casi todos ellos tienen muchos elementos comunes, entre ellos un sobreviviente y su familia y un barco. Brown afirma que “la profundidad del agua de 3.000 metros podría estar en todas partes”.

La combinación de los datos geológicos bíblicos, pretende mostrar cómo la Biblia habla acerca de los flujos de aguas subterráneas. “Alrededor de la mitad del agua que ahora tenemos en las cámaras de los océanos se encuentra a unos 10 kilómetros bajo la superficie de la Tierra”, explica Brown.

El científico sostiene en su libro que la explicación evolutiva de los cometas, asteroides o la actividad volcánica causaron la extinción de los dinosaurios es deficiente. Él dice que sólo una inundación en todo el mundo podría haber hecho esto.
 
Fuente:AcontecerCristiano.net

lunes, 11 de junio de 2012

Profecía cumplida: judios regresan de todo el mundo


Profecía cumplida: judios regresan de todo el mundo
Los profetas del Antiguo Testamento hablaban del día cuando los judíos regresarían a Israel desde las cuatro esquinas de la Tierra.
Años atrás siete judíos chinos fueron recibidos en el aeropuerto Ben Gurión de Israel. Llegaron desde Pekín. Su viaje marcó el fin de cuatro años de lucha burocrática para llegar a Israel, pero también marcó el cumplimiento de una promesa bíblica milenaria.
 
“Somos testigos del regreso de los exiliados de todos lugares del mundo. Está ocurriendo ante nuestros ojos”, comenta Michael Freund de “Shavei Israel”, una organización dedicada a traer judíos de regreso a Israel.
 
Según Freund el profeta Zacarías en el capítulo ocho dice cómo Dios promete salvar a su pueblo de los países del Oriente y de los países del Occidente.
 
La comunidad judía en China se estableció hace más de mil años cuando, según los historiadores, judíos de Persia se mudaron a China. Los ancestros soñaban con volver a Israel, pero ahora un grupo de varones judío provenientes de China está cumpliendo ese sueño. Un sueño que comparten las mujeres judías chinas que inmigraron hace cuatro años.
 
Zhang Lan, una de las mujeres inmigrantes recuerda que su abuela siempre leía su Biblia en Isaías capítulo 60, donde dice que Hashem, como el águila, traerá de vuelta a su pueblo. “Esa palabra, esas escrituras, siempre venían a mi mente y creo que es verdad”.
 
Pero estos judíos chinos son sólo un grupo de los que regresan a Israel. Un grupo de judíos de la India, que también regresaron hace poco, representan a los miembros de la tribu perdida de Manasés. Este fue el grupo más grande de ‘Bnei Manasés’ (hijos de Manasés) en regresar a la tierra prometida.
 
“Hoy es el día más feliz en la historia de Bnei Manasés porque no habíamos tenido un grupo grande como éste regresando”, afirma Allenby Selah miembro del grupo de inmigrantes.
 
La agencia judía Shavei Israel, cree que la tribu de Manasés se encuentra al noreste de India en los estados de Mizoram y Manipur. Para muchos de ellos, venir a Israel también es un sueño anhelado.
 
Shavei Israel ha identificado grupos alrededor del mundo, como los “Judíos escondidos” en Polonia, los “Subotnik” de Rusia, los “Bnei Anusim” en España, Portugal y Suramérica, así como los “Bnei Manasés” y los judíos de Kai-feng, China.
 
Tan pronto llegaron, los chinos fueron al muro occidental en Jerusalén para orar y comenzar su nueva vida en Israel. Los organizadores dicen que son el primer grupo de hombres chinos que se haya mudado a Israel en la historia.
 
Según los expertos, hay unos dos mil judíos viviendo en China y los organizadores de esta inmigración esperan que más de ellos vengan a Israel. Freund asegura que es una señal de los tiempos. “Dios está reuniendo a su pueblo. Este es un evento no sólo de significado teológico, sino de gran significado histórico también.”
 
Fuente:cbn.com

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
Canción de alabanzas que honra a la Santísima Trinidad. Compuesta en el siglo XIX por Reginald Heber se ha convertido, con el paso de los años, en un tema universal presente en diversos actos de homenaje al Señor.
Fue escrito por Reginald Heber, un siervo de Jesucristo nacido en el Reino Unido en 1783, su letra, según algunos eruditos de la fe, parafrasea un pasaje bíblico donde el profeta Isaías vio al Señor sentado sobre un trono alto y sublime y exclamó: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:1-5). Este himno, que lleva por nombre coincidentemente “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!”, es además un emblema del mundo evangélico y ensalza el Poder del Todopoderoso.
De algún modo, Heber, su creador, puso de manifiesto con su obra la presencia poderosa de Dios. Todo ocurrió en los inicios del siglo XIX, cuando se desempeñaba como pastor de Hodnet, una aldea ubicada en Shropshire, Inglaterra. Su único propósito fue escribir una canción que se pudiera entonar en el domingo de Trinidad, celebración que se conmemora ocho semanas después de la Semana Santa, y que sirviera para glorificar al Creador. Entonces, compuso un canto inmortal que presentó una revelación melódica de los principios eternos del cristianismo: Dios es tres en uno, es santísimo, y su creación refleja su gloria.
De familia adinerada, Reginald asistió a la universidad de Oxford, lugar en el que perfeccionó su creatividad, y recorrió Europa antes de convertirse en ministro de Dios. Su promoción al cuerpo de servidores de la fe cristiana ocurrió en 1807. A partir de ese instante estuvo al frente del templo evangélico de Hodnet durante dieciséis años. Y fue allí, en un remoto punto de la geografía inglesa, en el que este varón compuso más de cincuenta himnos evangélicos y desarrolló una prolífica obra literaria dedicada a Cristo en la que se destacó “Palestina”, un poema reimpreso varias veces, y un compendio del trabajo del estudioso Jeremy Taylor conocido como el “Shakespeare de los teólogos”.
El 1 de junio de 1823, cuarenta días después de cumplir cuarenta años de vida, Heber fue enviado a la India y cuatro meses más tarde se convirtió en el líder de la iglesia cristiana de Calcuta. Justamente, en “la Ciudad de los Palacios”, como se le conoce a la capital del estado indio, se consagró por completo a esparcir la Palabra del Dios Eterno y fundó templos y escuelas cristianas y visitó, en misión evangélica, una gran porción del suelo hindú. Sin embargo, en plenas labores misioneras, la muerte lo alcanzó el 3 de abril de 1826 y se marchó al encuentro con Dios. Empero, su estela piadosa se quedó en territorio indio y aún hoy se le recuerda con mucho aprecio.
Tras su desaparición, Amelia Shipley, su viuda, recopiló y reunió la amplísima obra poética de Reginald Heber y publicó una colección de cincuenta y siete canciones consagradas a Jesucristo. Dentro de ellas, evidentemente, se destacó de inmediato “¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!” y en el acto empezó a construir su propia historia. Una historia que, escrita en opinión de especialistas sobre la base de las palabras de Apocalipsis 4:8, deslumbra aún hoy y recuerda a los seguidores del Rey de reyes a través de sus estrofas.
CANTO POPULAR
“¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!”, traducido a varios idiomas desde su aparición, ha sabido volverse un canto popular y famoso. Así en 1953 fue empleada en la banda sonora de la película “Titanic”. Después, en 1982, el reconocido cantante evangélico Keith Green la incluyó en su producción “Canciones para el Pastor”. Posteriormente, en 2001, el grupo cristiano Hillsong United grabó una versión de este himno. Luego, en 2009, fue empleada en la adaptación televisiva de la obra “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, y fue grabada por el pianista norteamericano Ronnie Milsap

Fuente:Impactoevangelistico.net 

jueves, 7 de junio de 2012

Mi Patria Celestial

Mi Patria Celestial.

Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3:1-2.
Nuestra ciudadanía está en los cielos. – Filipenses 3:20.
 
Cuando alguien se dispone a ir a un país lejano, y ante todo cuando piensa fijar en él su residencia, estudia la región, busca familiarizarse con el idioma y las costumbres del país.
 
Amados creyentes, ¿Consagramos suficiente tiempo a “las cosas de arriba”, al cielo, nuestra patria celestial? Parece que oigo su respuesta: ¿El cielo? ¿Cómo quiere que me lo imagine? ¡Ni siquiera los astronautas vieron gran cosa ahí arriba! Pero leamos todo el versículo citado: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. En el cielo tenemos, pues, a un ser querido, a un Salvador viviente que nos conoce personalmente, que nos ama y nos fijó allí una cita. ¿No sería esto el mayor motivo de gozo?
 
Si allá arriba está nuestro tesoro, allá también estará nuestro corazón. Debemos tomar posesión de ese lugar por la fe y con gozo santo. Esto no nos llevará a un misticismo soñador, sino que hará de nosotros unos siervos activos y fieles a nuestro Señor. Velemos, pues, para que veamos claramente. Hasta un objeto muy pequeño cerca del ojo nos oculta el sol. Son numerosas, variadas y hasta atrayentes las cosas que pueden distraernos en la tierra. Dejemos de lado todo lo que nos velaría la gloriosa persona de Cristo y las cosas que están arriba. En la Palabra de Dios las descubriremos por la fe.
 
Fuente:Amen-amen

Redención humana con sangre divina

Redención humana con sangre divina
 En la epístola a los Hebreos 9:22 leemos: "Y sin derramamiento de sangre no se hace remisión." Y en la epístola a los Colosenses 1:14dice: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados."

A la vez que es maravilloso lo mucho que la Biblia habla sobre el tema de la sangre, es también alarmante el poco énfasis que se le da a este tema en la predicación de hoy. En los treinta y un mil noventa y nueve versículos que tiene la Biblia, setecientos tratan acerca del tema de la sangre, o sea, de cada cuarenta y cuatro versículos uno trata sobre este gran tema.
Al principio cuando Dios fue a crear al hombre, primero tomó del barro de la tierra y formó una figura de barro, terminada la figura seguía siendo barro, pero entonces Dios "sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2:7). En el instante del soplo de vida el barro se transformó en carne y huesos con todos sus órganos, y se formó la sangre y comenzó a circular. Pues, contrario a todos los demás tejidos del cuerpo que son fijos esta, la sangre, es fluida y movible; y recorre todo el cuerpo cada veinticuatro segundos, llevando vida y calor a todo el cuerpo.
Cuando Dios puso a nuestros primeros padres en el huerto les dio una orden diciendo: "De todo árbol del huerto, podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:16, 17); "ciertamente morirás", sentenció Dios; "no moriréis", argumentó Satanás (Génesis 3:4). Ellos desoyeron la verdad de Dios y creyeron la mentira del diablo, la sentencia cayó sobre ellos: muerte. Muerte significa separación.
MUERTE FÍSICA Y ESPIRITUAL
Cuando el espíritu se aleja del cuerpo, el cuerpo muere pues no recibe la vida del espíritu. Cuando el espíritu se aleja de Dios el espíritu muere pues no recibe la vida de Dios. El hombre alejado de Dios está muerto en delitos y pecados (Efesios 2:1,5). Lo que hace del infierno un lugar tan horrible, cual lo describe la Biblia, no es la presencia del diablo y de los demonios allí, sino la total ausencia de Dios de ese lugar; la total separación de Dios de los que allí van.
Además de su espíritu que murió, el hombre perdió su alma que se corrompió en vicios y en pecados (Judas v.10). También el hombre perdió su cuerpo perfecto que recibió; después de haber pecado, Dios tuvo que decirle "al polvo volverás" (Génesis 3:19); así entró en el mundo la enfermedad y la muerte. Y el hombre perdió su tierra también, perdió el señorío de la tierra, señorío que pasó a manos de Satanás, quien es llamado "príncipe de este mundo" (Juan 12:31).
Si Dios hubiese cargado o ejecutado sobre el hombre la sentencia de muerte, pronunciada contra él por causa de su propio pecado, el hombre hubiese quedado irremisible y eternamente separado de Dios. De ahí la necesidad de redimir al hombre, pagar el precio de su rescate, cumplir la sentencia de muerte y recobrar para el hombre todo lo que este perdió. Desde el primer momento, cuando el hombre pecó, Dios mostró que la redención vendría por medio del derramamiento de sangre de un sustituto inocente.
Adán ofrecía sacrificios a Dios, derramando la sangre de víctimas inocentes, lo cual también aprendió y práctico Abel, quien tomaba de los corderos de su rebaño para sacrificar a Jehová derramando la sangre de aquellos. Luego, todos los padres de familia sacrificaban a Dios, los patriarcas. Y más tarde los sacrificios y el derramamiento de sangre de víctimas inocentes fue incorporado en la ley de Moisés. Y un caudaloso río de sangre corre a través de las páginas de la Santa Biblia, así como la sangre corre por todo el cuerpo humano impartiendo vida.
Pero la misma Biblia nos enseña que estos sacrificios eran imperfectos y "no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto… Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan… porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados" (Hebreos 9:9; 10:1, 4). Pero también, la Biblia enseña que ningún hombre, ni con su sangre pecaminosa y corrompida ni con sus riquezas materiales podía ni puede redimir al hombre. Dice el Salmo 49:6-8, leemos: "Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate (porque la redención de su vida es de gran precio…)".
Y aun más la Biblia enseña que la sentencia de muerte para el hombre dictada por la justicia de Dios tenía que ser cumplida. "Pero Dios, que es rico en misericordia ,por su gran amor con que nos amó" (Efesios 2:4), quería proveer perdón, pero a la vez no podía lesionar su justicia que reclamaba el castigo. ¿Cómo armonizar esos dos grandes atributos de Dios Su justicia y Su amor? Para esto entra en función otro gran atributo divino Su sabiduría.
Y Dios en Su sabiduría traza el plan de la redención con sangre "desde antes de la fundación del mundo" (1 Pedro 1:20); y por consiguiente, desde antes de la creación del hombre. Y todo esto sin menoscabo de la demanda del castigo de Su justicia y sin descuido del propósito de perdón de Su amor.
¿Y quién sería capaz de sufrir y pagar la pena de muerte del hombre en todas sus consecuenciasfísicas, espirituales y eternas, y luego no quedar muerto ni física ni espiritualmente sino volver triunfante a la vida?
Tenía que ser hombre, pero no podía ser exclusivamente hombre, porque no hubiese sido satisfecha la justicia de Dios, pues, todos "pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios"(Romanos 3:23). Tenía que ser Dios, pero no podía ser exclusivamente Dios, porque no hubiese sido bien aplicada la justicia de Dios pues Dios es justo y santo. Entonces tenía que ser, a la vez, verdadero hombre y verdadero Dios. ¿Y cómo haría Dios tal maravilla? David dijo: "He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre" (Salmo 51:5).
La ciencia afirma que el embrión, el feto, el niño, en el seno de la madre en ningún momento recibe sangre de la madre. La sangre se produce en el embrión con la simiente del varón. El hombre pecador engendra más pecadores. Este Hombre Dios no podía ser pecador, pues venía a pagar la deuda del hombre pecador, por lo mismo no podía ser engendrado por el hombre pecador.
Por esta razón leemos en Lucas 1:30-35, como sigue: "Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo… Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobreti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios."
Dios proveyó la manera que el Hombre Dios, el Redentor naciera de una mujer, pero no lo engendrara un hombre, que fuera la simiente de la mujer (Génesis 3:15), pero no fuera la simiente del hombre. Por medio de este milagro Jesús recibió de María su cuerpo humano, y por esto es verdadero hombre; y recibió del Espíritu Santo su sangre divina, y por esto es verdadero Dios.
Amados, la sangre de Cristo es roja como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene glóbulos rojos como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene glóbulos blancos como la nuestra, pero no es como la nuestra; tiene coagulantes como la nuestra, pero no es como la nuestra. La nuestra es humana, la de Él es divina. La nuestra es impura, la de Él es pura. La nuestra mancha, la de Él quita las manchas. La nuestra es culpable, la de Él es inocente. La nuestra es corruptible, la de Él es incorruptible. La nuestra es de escaso valor, la de Él es preciosa. La nuestra es temporal, la de Él es eterna.
Y sobre nuestro Señor Jesucristo, el Hombre Dios, como nuestro sustituto "Dios cargó en Él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:6), y "nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición" (Gálatas 3:13). Y después del derramamiento de su sangre, pues, "sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Hebreos 9:22). Después de su muerte y resurrección ascendió al Cielo como nuestro sumo sacerdote con esa sangre divina, pura, limpiadora, inocente, incorruptible, preciosa, eterna, y "entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo (en el Cielo para presentarse ahora por nosotros ante Dios), habiendo obtenido eterna redención" (Hebreos 9:12, 24).
Y por el poder, la eficacia, y la vigencia de esa preciosa sangre, Cristo nos compró (Hechos 20:28); nos dio remisión de pecado (Juan 19:34); somos justificados (Romanos 5:9); limpia nuestras conciencias (Hebreos 9:14); nos redime (1 Pedro 1:18); nos limpia de pecado (1 Juan 1:7); nos lava nuestros pecados (Apocalipsis 1:5); nos hace cercanos a Dios (Efesios 2:13); somos rociados (1 Pedro 1:2); vencemos al diablo (Apocalipsis 12:11); tenemos entrada en el Cielo (Hebreos 10:19).
Amigos, por los infinitos méritos de la redención, por la sangre de nuestro Señor Jesucristo, el hombre recobra todo lo que perdió. Su espíritu muerto en delitos y pecados es vivificado,recibe la vida en Dios, y vuelve a tener comunión con Dios, y puede adorar a Dios. Su alma corrompida,y esclava de vicios y pecados es salva, y queda libre para alabar y servir a Dios. Su cuerpo sujeto a enfermedad y muerte es sanado, y habrá de resucitar semejante al de Cristo. Su tierra bajo el dominio del diablo le será devuelta en la persona de Cristo durante el milenio.
Quien rechaza la redención, por la sangre de Cristo, permanece esclavo del pecado e hijo del diablo. Jesús dijo: "Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado… Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer" (Juan 8:34, 44). Pero quien acepta la redención por medio de la sangre de Cristo es comprado con tan elevado precio y es hecho hijo de Dios. La Biblia dice: "Habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu ,los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:20).
"Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros" (1 Pedro 1:18-20).
"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo… acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe… os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel" (Hebreos 10:19-22; 12:22-24). ¡Gloria a Dios! Por la sangre de Jesucristo que es lo único que nos garantiza la entrada al Cielo.
Amigo, si tienes puesta tu confianza en una religión, o en un jerarca religioso, o en un dogma, en tus limosnas y buenas obras, en ritos y ceremonias que te hagan después de muerto en un santo o virgen o apóstol, en el ocultismo con todas sus ramificaciones, en una filosofía, o en el refinamiento cultural, en tu buena conducta, o en tu moral. Amigo, si es así, debo decirte que conforme a la Biblia estás perdido.
Lo único que puede darte franca entrada en el Cielo es que la sangre de Cristo te limpie de todos tus pecados. Pues, en el Cielo "no entrará ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero" (Apocalipsis 21:27), los que han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
Amado, acepta la limpieza de Su sangre redentora y tu alma será emblanquecida. Amén !

Fuente:Impactoevangelistico.net

martes, 5 de junio de 2012

La NASA anuncia la fecha del fin del mundo


Washington.- El mundo tal como lo conocemos se acabará, pero no será pronto. La NASA ha calculado que toda nuestra galaxia, la Vía Láctea, se estrellará de frente con una galaxia vecina (Andrómeda) en unos 4,000 millones de años, informaron hoy científicos de la NASA que han basado sus cálculos en las observaciones realizadas con el telescopio Hubble.

 "Después de casi un siglo de especulaciones sobre el destino de Andrómeda y nuestra Vía Láctea, por fin tenemos una idea clara de cómo se desarrollarán los acontecimientos en los próximos miles de millones de años", señaló Tony Sohn del Space Telescope Science Institute en Baltimore (Maryland, EE.UU.) en un comunicado, informa la agencia EFE..

Las simulaciones con ordenador realizadas con los datos del Hubble, muestran que tras el impacto inicial ambas galaxias tardarán otros 2.000 millones de años en fusionarse por completo bajo el efecto de la gravedad y que tome la forma de una galaxia única elíptica similar a las que son comúnmente vistas en el universo.

Las estrellas dentro de cada galaxia se hallan tan lejos las unas de las otras que los expertos no creen que puedan chocar entre ellas, pero es posible que las estrellas "sean lanzadas a una órbita diferente alrededor del nuevo centro galáctico", explicó la NASA.

Los científicos observaron repetidamente una región específica de la galaxia en un periodo entre cinco y siete años y concluyeron que aunque espera que la Vía Láctea sufra cambios "nuestra Tierra y nuestro Sistema Solar no están en peligro de ser destruidos". 

 Fuente:AcontecerCristiano.net

Judios de la Tribu de Manasés regresan a Israel


En los tiempos bíblicos, eran 12 las tribus en las que se dividía la población de la tierra de Israel. Diez de ellas fueron luego, a raíz del exilio forzado impuesto a los judíos, consideradas “tribus perdidas”. Entre ellas, estaba Manasés o Menashe. En el año 721 AC. fueron expulsados de la tierra de Israel por los asirios y desdel norte del reino de Israel llegaron finalmente a India y Myanmar (ex-Birmania).

Las profecías se cumplen, desde hace aproximadamente 25 años, desde las provinicias de Manipur y Mizoram, llegan informaciones sobre una comunidad que retornó a la religión de sus antepasados: el judaísmo. Su descubrimiento les acercó a Israel y les reconoció como Bnei Menashe, los hijos de Menashe, aunque también se los conoce como Shinlung.

Con una mezcla de esperanza, expectativas y algo de preocupación, llegaron días atrás unos 50 miembros de la “tribu perdida”, varios de ellos justamente con el apellido Menashe, como Sara, de 78 años, que afirma: “Desde pequeña me enseñaron que el sueño de la familia era emigrar a Israel. Esta es la tierra de nuestros antepasados”.

Sara Menashe llegó con el corazón partido. Dejó cinco hijos en India pero, por otro lado, se reunió con una de sus hijas que vive en Israel, en el asentamiento de Kiriat Arba junto a Hebrón. Otros 166 inmigrantes de la misma comunidad debían llegar de India poco después. Se sumarían a un millar aproximadamente, que se instaló en Israel en los últimos años. Pero en India hay otros 7 mil que todavía no se sabe cuándo y cómo podrán venir. Viven concentrados en los estados de Manipur y Mizoram, en la frontera noreste de India.

Desde un punto de vista étnico, los Bnei Menashe son tibetano-birmanos, que en el siglo XIX se convirtieron al cristianismo. No tienen historia escrita, pero sus leyendas populares hablan de una patria lejana de la que se vieron desconectados en algún momento de la historia.

 
Una de las festividades que celebraban algunos grupos de los hoy considerados Bnei Menashe tienen reminiscencias de la historia judía a su criterio. Una canción que se refiere a un festival de la cosecha, habla de hechos que parecen sacados del libro de Éxodo: enemigos persiguiéndolos sobre un mar rojo y una columna de nubes. Las escenas tan parecidas a lo descrito en la historia de Moisés y la liberación de los judíos de Egipto y su cruce del desierto, es para esta comunidad, prueba de sus antecedentes históricos.

En los últimos años, se considera que aumentó en 50% la cantidad de creyentes en el origen judío de esta comunidad. Si bien no existen evidencias documentadas que vinculen a las tribus del noreste de India con el mito de las tribus perdidas de Israel, hubo inclusive misioneros cristianos que dijeron haber descubierto en zonas lejanas a descendientes de las mismas. La comunidad misma, hoy en día, afirma no tener dudas al respecto.

Pero al conducir el tema de su identidad al paso siguiente, el deseo de inmigrar a Israel, todo se tornó en un principio más complicado, ya que la Ley del Retorno -que da ciudadanía automática a todo judío que desee instalarse en el Estado judío- exige precisamente la confirmación de la identidad. Dadas las dudas y numerosos interrogantes al respecto, los Bnei Menashe pasaron un proceso de conversión oficial, supervisado por rabinos de Israel, previos preparativos para su práctica religiosa.
 
Fuente:AcontecerCristiano.net